Mientras el resto del planeta va dejando la mascarilla, Cuba empezará a vender sus 'azulitas'

A finales de junio comenzará la comercialización de mascarillas de factura nacional en tiendas en divisas y "otras en moneda nacional"

Una prenda, que todos llaman "nasobuco", se ha integrado a vestuario habitual de todos. Los más jóvenes tratan de darle a esta pieza su sello personal
Cuesta encontrar por las calles cubanas personas que lleven mascarillas quirúrgicas. (14ymedio)

El mismo día que Bélgica se despedía de la mascarilla en exteriores, la prensa oficial cubana anunció el inicio de la comercialización de 'azulitas' de fabricación nacional, tres meses después de la fecha prevista para su producción.

Según Maribel Rodríguez Argüelles, directora general de la Empresa de Confecciones Textiles Unimoda, las nuevas mascarillas desechables de factura nacional comenzarán a venderse a finales de este mes y serán primero para los trabajadores del sector sanitario y después para colectivos de alto riesgo (empleados de turismo, transporte y comercio), antes de su comercialización al público general.

La venta será en establecimientos en moneda libremente convertible "y otros en moneda nacional a precios muy asequibles a la población", destaca la prensa oficial, sin aclarar cuánto costará el producto en su venta al público o si habrá prioridad para las tiendas en divisas, como parece deducirse de la redacción.

No se aclara cuánto costará el producto en su venta al público o si habrá prioridad para las tiendas en divisas, como parece deducirse de la redacción

A principios de este febrero, cuando estaba a punto de cumplirse un año de la pandemia, el Gobierno anunció para marzo el inicio de la fabricación de estas mascarillas desechables por la empresa perteneciente al grupo Gardis, en Matanzas.

Rodríguez Argüelles ya especificó entonces que la maquinaria produciría en torno a 100 unidades por minuto, suponiendo 48.000 cada ocho horas. También entonces se dijo que las mascarillas seguirían el estándar internacional con triple capa, dos de telas no tejidas (TNT spunbond) y el filtro intermedio (meltblown).

La única novedad importante conocida ayer fue la duplicación del precio de fabricación sobre las previsiones, más allá de que la minindustria, situada en la Universidad de Matanzas, atraviesa actualmente una fase de pruebas y se trabaja en la formación de los empleados, que serán jóvenes universitarios.

En septiembre de 2020, Diosdado Abreu Falcón, director del Grupo Empresarial Gardis, lamentó que la burocracia había obstaculizado la producción nacional de mascarillas en 3D consistentes en un soporte de plástico, una lámina de acetato y un elástico para la sujeción.

"Aunque todos han tratado de ayudar, comenzando por el Ministerio de Economía y Planificación, ya llevamos tres meses y hoy hace falta lograr la soberanía en este elemento. No pedimos ni un dólar, solo apoyo para esta inversión", denunció.

Según el dirigente, cada uno de estos productos importados cuesta al Estado 46 centavos de dólar estadounidense, mientras las locales en 3D supondrían 6 centavos. Ese proyecto quedó aparentemente en la nada, pero Abreu celebró en febrero la fabricación de estas mascarillas de su sección Unimoda por la reducción de costos que iba a suponer.

Este miércoles, se informó de que el precio de producción de la mascarilla quirúrgica será, finalmente, de 15 centavos de dólar

Este miércoles, se informó de que el precio de producción de la mascarilla quirúrgica será, finalmente, de 15 centavos de dólar.

El logro de la industria cubana llega cuando el mundo empieza a liberarse del producto. Aunque la pandemia sigue desbocada en Latinoamérica, este miércoles Bélgica se deshacía del uso de mascarillas en exteriores, una medida que ya se ha tomado previamente para los vacunados en EE UU, Reino Unido o Israel. Este jueves Dinamarca se une al club pero en un paso más: en su caso, deja de ser necesaria en interiores, ya que ninguno de los países nórdicos la exigió al aire libre. El resto de países de la Unión Europea se dirigen prudentemente a ese puerto. España, que ya tiene un 42% de vacunados, en la media de sus vecinos más próximos, anunció que la exigencia podría ser retirada este julio si nada se torcía.

La vacunación es un elemento clave a la hora de pensar en la retirada de este tipo de protección; de hecho, en EE UU uno de los motivos por los que se decidió tomar esta medida fue el de estimular la vacunación, que se ha estancado por el grupo de reticentes.

La idea es que, en la medida en que los inmunizados parecen ser menos transmisores del virus o de menor carga viral, sumado a la drástica disminución de contraer la enfermedad de forma grave, disminuye el peligro colectivo del Sars-Cov-2.

Es el mismo principio con el que se está volviendo poco a poco a la reactivación del turismo. A pesar de que la vacuna no impide el contagio, el riesgo disminuye cuando los viajeros vacunados entran en un país con altas tasas de población inmune. Por eso las fronteras se están reabriendo de manera recíproca y por eso Cuba se está quedando fuera de las listas de emisión, pero también de recepción.

El pasado sábado, el Ministerio de Turismo anunció nuevos protocolos sanitarios para los viajeros que se trasladan de forma individual a Cuba, obligados a hacer aislamiento de 7 días y 6 noches si el arribo es por los aeropuertos de Varadero y Cayo Coco, o 6 días y 5 noches si el aterrizaje es en Santiago de Cuba o La Habana. Este período de encierro debe ser obligatoriamente en un hotel pagado en moneda libremente convertible.

El paquete de medidas ha generado mucho rechazo, especialmente entre los cubanoamericanos, que aspiraban, ya vacunados, a tener vía libre en su entrada como ya les ocurre en muchos otros países

Los viajeros no quedan exentos en ningún caso de la PCR en el aeropuerto y otra cinco días después, plazo durante el que no puede realizar vida normal.

El paquete de medidas ha generado mucho rechazo, especialmente entre los cubanoamericanos, que aspiraban, ya vacunados, a tener vía libre en su entrada como ya les ocurre en muchos otros países. Pero el Gobierno cubano no lo ha autorizado.

Con una población inmunizada que no alcanza el 1,5% y con una vacuna que aún no ha sido certificada, las autoridades no pueden permitirse el lujo de que viajeros vacunados pero contagiados sin síntomas dispersen la enfermedad en una población a la intemperie.

Los últimos datos, facilitados este miércoles con la información del martes, dejan 1.161 nuevos casos de covid-19 y 12 fallecidos, unos números que no acaban de bajar desde hace semanas y ante los que el Gobierno no se decide a tomar medidas más duras.

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