Un debate destaca la situación lamentable de las presas políticas en Cuba

El OCDH destaca la falta de atención médica, el alejamiento de la familia y los malos tratos que reciben las mujeres disidentes

La OCDH señala que en los actos de repudio contra las Damas de Blanco se practica el "linchamiento social", con predominio de agresiones verbales pero también con violencia física. (OCDH)
Acto de represión contra las Damas de Blanco en La Habana. (OCDH)

La denuncia de la violencia contra las mujeres es una causa abanderada por numerosas organizaciones del mundo, pero cuando se trata de Cuba, la mayor parte de ellas calla. Así concluyó la conversación organizada este martes por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) sobre presas políticas en la Isla, en la que participaron Nelva Ortega, activista de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), y Berta Soler, líder de las Damas de Blanco.

"Muchos organismos están en potestad de exigirle al Gobierno cubano que cese la violencia, pero no lo hacen", aseveró Soler. "Con su silencio, se hacen cómplices".

En la charla, emitida en directo a través de Facebook y etiquetada con el hashtag #MujeresEntreRejas, los participantes hicieron un recuento de las cubanas que actualmente se encuentran presas por motivos políticos y detallaron algunas de las crueldades a las que son sometidas.

Nelva Ortega explicó que, dado que la Unpacu es la organización opositora más nutrida, es también la más reprimida: 47 de sus miembros están presos por sus ideas, con "causas fabricadas". Entre ellos, hay cuatro mujeres: Keilylli de la Mora, Maité Hernández Guerra, Melkis Faure Echavarría y Aymara Nieto Muñoz.

Un caso delicado es el de Keilylli de la Mora, detenida por "resistencia, propagación de epidemia, desobediencia y desacato", que ha intentado suicidarse en prisión varias veces

"Las mujeres disidentes, que nos oponemos a esta tiranía castrista de manera pacífica, resultamos normalmente detenidas, encarceladas, multadas, reprimidas, calumniadas, repudiadas, hasta amenazadas de muerte y con quitarnos a nuestros hijos", resumió Ortega, médico y esposa del líder de la Unpacu, José Daniel Ferrer.

Un caso delicado es el de Keilylli de la Mora, detenida por "resistencia, propagación de epidemia, desobediencia y desacato", que ha intentado suicidarse en prisión varias veces. Ortega cuenta que, en el momento de la detención, De la Mora se encontraba fumando y que el hecho de no llevar mascarilla era menor: "La cuestión era que sacó el teléfono y quiso grabar lo que iban a hacerle".

Ante su situación, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó a De la Mora, de 27 años, medidas cautelares de protección, argumentando que se encuentra en "una situación de gravedad y urgencia de riesgo de daño irreparable a sus derechos en el contexto de su privación de la libertad en Cuba".

Una de las cosas más dolorosas, detalla Ortega, "es que la familia no la ha apoyado. Solamente tiene al esposo, que tiene miedo. Ha sido muchas veces amenazado con que él también puede ir a prisión". Ortega también relata que De la Mora ha estado dos veces en huelga de hambre, ha sido víctima de muchas golpizas, "tanto por las autoridades carcelarias como por las mismas presas", y en tres ocasiones ha intentado quitarse la vida. "Ella prefiere morir antes de ir en contra de sus principios", refiere, y denuncia que a pesar de los dolores de los que De la Mora se queja y de tener solo un riñón, no está siendo atendida adecuadamente.

Precisamente, la falta de atención médica es uno de los malos tratos que denuncia el Observatorio respecto a los presos en Cuba. Es el caso de Melkis Faure Echavarría, hipertensa y con problemas de circulación, internada en un campo de trabajos forzados del Ministerio del Interior, según Ortega.

Detenida en La Habana Vieja en 2016 por "desórdenes públicos, atentado y resistencia", llevaba en aquel momento un cartel con consignas por la libertad y el respeto a los derechos humanos, tiene 42 años y es madre de cinco hijos.

Separarlos de su familia lo máximo posible es otra de las estrategias del régimen contra los presos políticos, reclama el OCDH. Así, Aymara Nieto Muñoz, detenida en 2018 violentamente –en las imágenes mostradas por el Observatorio se ve cómo le hacen una llave y la tiran al piso–, en Santiago de las Vegas, La Habana, y presa en Manatí, Las Tunas, a 600 kilómetros de su familia.

Soler asegura que han contado "alrededor de 200 métodos represivos" para amedrentar a las Damas de Blanco. Entre ellos, multas de más de 1.500 pesos que las mujeres no pueden pagar y, en consecuencia, son arrestadas

Nieto, que fue quien grabó el momento de la detención de su marido, Ismael Bonet, y Zaqueo Báez, al intentar entregar una carta al papa Francisco, durante su visita en 2015, es también Dama de Blanco.

De esta organización, refiere Berta Soler, se encuentran presas Nieto y Martha Sánchez González. Esta última fue detenida en 2018, "cuando las votaciones fantasma", dice Soler, y condenada a cuatro años y cinco meses de cárcel. Actualmente, la han amenazado con quitarle las llamadas telefónicas a las que tiene derecho si contacta con las Damas de Blanco. "Lo que sabemos de Martha es lo que nos comunica su hermano, Joaquín", informa Soler. El marido de Sánchez González, relata, fue presionado por la Seguridad del Estado y se divorció de ella.

Soler asegura que han contado "alrededor de 200 métodos represivos" para amedrentar a las Damas de Blanco. Entre ellos, multas de más de 1.500 pesos que las mujeres no pueden pagar y, en consecuencia, son arrestadas, o la amenaza a los propios hijos con la cárcel para que sus madres abandonen la oposición.

Yaxis Cires, asesor jurídico del OCDH, recordó cómo el maltrato se ensaña especialmente por el color de piel, a lo que Berta Soler respondió: "Tenemos un régimen que aparte de totalitario, dictador y asesino, es racista". Soler asevera que a ella no la ofenden cuando la insultan llamándola "negra" o "mona", porque ella se siente libre. Para ella, los negros "han perdido el miedo y porque se sienten con derecho de exigirle al Gobierno la libertad del pueblo de Cuba".

Por sus actos de "discriminación y violencia sistemática" contra las Damas de Blanco, denunció en septiembre el Observatorio al Gobierno de Cuba ante la relatora especial sobre la Violencia contra la Mujer, del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. En su escrito señalaban que en los actos de repudio que dirigen a las Damas de Blanco se practica el "linchamiento social", con predominio de agresiones verbales pero también con violencia física, y que otro "patrón represivo" han sido las detenciones arbitrarias.

El OCDH recoge que las Damas de Blanco sufrieron al menos 1.459 detenciones arbitrarias en 2018.

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