“Sabíamos que la gente quería que pasara algo, una chispa tal vez”

Cuba

Detenidos de la lancha de Florida interceptada en febrero revelan a medios afines al régimen detalles de la incursión

Lancha con matrícula de Florida interceptada en aguas de Villa Clara el pasado febrero.
Lancha con matrícula de Florida interceptada en aguas de Villa Clara el pasado febrero. / Canal Caribe/Captura
14ymedio

23 de septiembre 2026 - 11:59

Madrid/Han pasado siete meses desde que las tropas guardafronteras abatieron en aguas de Villa Clara a varios ocupantes de una lancha procedente de Florida. Los cinco supervivientes del incidente permanecen detenidos en Cuba con cargos por terrorismo en medio de una investigación en la que las autoridades cubanas y el FBI se han dado la mano para colaborar en el esclarecimiento de los hechos, pero nada más ha vuelto a saberse de ellos y su peripecia. Hasta este miércoles, cuando el medio Drop Site News ha publicado un extenso reportaje a partir de las entrevistas realizadas por el periodista Ryan Grim a cuatro de los detenidos en Cuba. 

En el largo texto, elaborado junto a un equipo de periodistas de Belly of the Beast y Miami New Times –medios afines al régimen– también hay entrevistas con más de una docena de personas vinculadas a los hechos o los propios detenidos realizadas en Florida, aunque el corazón de la reconstrucción de los hechos son las conversaciones con José Manuel Rodríguez Castelló, Christian Ernesto Acosta Guevara, Leordán Enrique Cruz Gómez y Conrado Galindo Sariol. El quinto detenido es Amijail Sánchez González, que no ha hablado, y el medio advierte: no se sabe si lo rechazó o no se le permitió. 

Las entrevistas se llevaron a cabo por separado, en una casa en un barrio residencial de La Habana del Departamento de Relaciones Internacionales del Ministerio del Interior. Todos llegaron, uno por uno, con traje naranja –propio de condenas severas, explican a 14ymedio juristas cubanos– y esposados –aunque se les retiraron para la charla, de entre 30 y 55 minutos. El periodista –que también identifica a los altos oficiales que presenciaron los encuentros, avisa desde el párrafo introductorio de que todos declararon no sentirse presionados, pero resulta imprescindible poner en cuestión cada una de sus palabras, por la situación y el entorno. 

El texto subraya que reina la disparidad en sus casos. Uno dijo haber sido obligado a formar parte de la acción, otro estaba arrepentido, uno creía en la causa pero admitía el error de estrategia y el último repetiría con orgullo

El texto subraya que reina la disparidad en sus casos. Uno dijo haber sido obligado a formar parte de la acción, otro estaba arrepentido, uno creía en la causa pero admitía el error de estrategia y el último repetiría con orgullo. Todos coincidieron en su relato respecto al objetivo de la iniciativa y lo ocurrido al toparse con los Guardafronteras cubanos, pero no tanto en la versión sobre la financiación y los vínculos con el exilio de Miami, aunque sí apuntaron a Maritza Lugo Fernández –ex presa política y plantada, residente en Estados Unidos– que les facilitó una pequeña finca en Florida como campo de entrenamiento.

Raúl Quevedo, entrevistado en Florida, aparece como hilo conductor fundamental para el reclutamiento de los participantes en los hechos. Es el administrador de las cuentas de La Nueva Cuba, que promueve en redes ideas anticomunistas y la lucha armada contra el régimen cubano. “Buscaban gente que tuviera el valor de sumarse a una rebelión”, dijo Rodríguez. 

El plan era “tomar una estación de policía, desatar una rebelión y provocar una intervención estadounidense”, dice el ahora detenido. Otro de los testimonios –Cruz– afirma que la elegida era Cárdenas, en Matanzas. En el relato oficial, los agentes de Interior concretaron más aún: se trataba de Santa Marta, a unos 12 kilómetros de esa localidad.  

El grupo se formó, afirman todos, a través de TikTok, red que sirvió para poner en contacto a estas y otras personas con afinidad ideológica y que acabaron juntándose en la finca de Lugo Fernández en múltiples ocasiones. Allí hacían prácticas de tiro, pero ignoraban posibles detalles de una acción elaborada. “[Los líderes] mantuvieron los planes en secreto por razones de seguridad, para evitar filtraciones”, señaló Rodríguez. En enero, no obstante, las cosas comenzaron a concretarse, empezando por la preparación de la lancha. 

"Para algo así, hay que tener un plan, una estructura, un plan B, un plan C y un plan de escape. Si no tienes eso, siendo solo 10 personas, estás perdido"

Quevedo, contactado por teléfono, afirmó conocer a todos los involucrados, pero se negó rotundamente a decir si participó en la planificación –“Cuanto más hablas, más sabe tu enemigo sobre ti”, dijo. El exiliado afirma que es fácil acabar con el régimen, pero desdeña la acción de febrero. “Para algo así, hay que tener un plan, una estructura, un plan B, un plan C y un plan de escape. Si no tienes eso, siendo solo 10 personas, estás perdido. Y es una pena porque eran buenos muchachos”, sostiene.

Los entrevistados son conscientes. La mayoría coinciden en que aquello distaba mucho de ser algo sólido, pero aspiraban a desencadenar algo. Algunos habían seguido activamente a grupos similares en el exilio y nunca pasaba nada, pero vieron el momento. La captura de Maduro en enero, la creciente presión de Donald Trump, la asfixia de la población… “Es ilógico pensar que 10 hombres pueden declararle la guerra a un país. Eso sería absurdo. Pero éramos conscientes del descontento social. Sabíamos que la gente quería que pasara algo. Una chispa, tal vez”, dijo Cruz.

El relato del día de los hechos es muy similar al ofrecido por las autoridades cubanas. Uno de ellos afirmó que el primer disparo vino de la lancha; los otros tres dicen no tenerlo claro. Era el 24 de febrero y llevaban 25 armas de fuego –14 largas y 11 cortas–, 13.000 municiones, más de 100 cargadores, bombas caseras de tubo repletas de fragmentos de tuercas, pernos y pólvora negra, cócteles Molotov, chalecos antibalas, uniformes de camuflaje y cascos, cuchillos, equipos de visión nocturna, un dron, un terminal de internet satelital Starlink y suministros médicos.

Cerca de las 7 de la mañana –como temían los participantes, que admiten su miedo a que el amanecer los expusiera– un guardafronteras los avistó y aunque trataron de huir, la lancha encalló en medio de una marea baja. Bajaron para desatascarla y, a continuación, subieron para arrancarla a una máxima velocidad que fue insuficiente. “Ahí fue cuando Leordán Cruz Gómez gritó: 'Prepárense. Van a disparar. Busquen los cargadores'”, recuerda Acosta. Ninguno esperaba entrar a tiros en la Isla, afirmaron dos de ellos, pero así ocurrió, aunque todos los entrevistados niegan haber disparado y acusan a otros. 

Galindo asegura que el capitán cubano herido fue quien dio la orden de detenerse a sus hombres. “Si le hubiera dejado seguir, nos habría matado a todos”

“Amijail agarró un cargador para el AK-47 de fabricación china que tenía y abrió fuego contra las Tropas Guardafronteras. Ahí fue cuando comenzó el tiroteo. No sé exactamente qué pasó porque en ese momento me asusté y me tiré al piso de la lancha para que no me alcanzaran las balas”, puntualiza Acosta. Según las autoridades cubanas, los guardias costeros cubanos tenían cinco armas de poca envergadura y ninguno había combatido. 

El intercambio duró minutos, según ambas partes, hasta que los supervivientes se rindieron. Galindo asegura que el capitán cubano herido fue quien dio la orden de detenerse a sus hombres. “Si le hubiera dejado seguir, nos habría matado a todos”, afirma.

Ledián Padrón Guevara, Héctor Duani Cruz Correa y Pavel Alling Peña murieron en el acto, mientras Michel Ortega Casanova lo hizo en la evacuación y Roberto Álvarez Ávila en el hospital, una semana más tarde. 

La investigación contiene declaraciones de exiliados en Florida que defienden la iniciativa desde una cierta distancia. También las explicaciones de los agentes del Ministerio del Interior que han vinculado a estos grupos con el terrorismo en más de una ocasión y hay un repaso a intentos de similar suerte en el pasado. Más allá de los detenidos, el equipo de periodistas logró hablar con una de las piezas clave en el hecho: Maritza Lugo. 

“El régimen castrista me ha acusado sin cesar: de ser terrorista, de pagar cosas. ¿Qué podría pagar yo? Vivo del Seguro Social. Recibo 700 dólares al mes, que no alcanzan para nada. Intento ahorrar. Hago trabajos eventuales. Mi familia me ayuda si necesito algo extra. Pero no tengo dinero para financiar absolutamente nada”, sostiene. Lugo creó, eso sí, la página de Facebook llamada 10 Patriotas Cubanos en apoyo al grupo. 

"El régimen castrista me ha acusado sin cesar: de ser terrorista, de pagar cosas. ¿Qué podría pagar yo? Vivo del Seguro Social. Recibo 700 dólares al mes, que no alcanzan para nada"

Ella es la promotora del Partido 30 de Noviembre, aliado de Auto Defensa del Pueblo (ADP), un grupo fundado por Amijail Sánchez –el quinto detenido, que no concedió la entrevista– que contempla la violencia como vía para acabar con el régimen cubano. Lugo y Sánchez fueron pareja sentimental durante más de un año, cuenta ella, que no obstante se desmarca de cualquier acción de este corte. “Fueron mucho más allá de los límites de lo normal porque lo que hicieron fue realmente una locura. ¿Quién en su sano juicio puede pensar que diez hombres podrían lograr algo contra una dictadura como esa?”, advierte. A su juicio, la iniciativa militar debe partir de EE UU.  

Lugo admite que en su finca de Florida se hacían prácticas de tiro, aunque para cazar animales. “Cualquiera que se haya entrenado en mi finca, que haya dicho que se entrenó, ese es su problema. Aquí en Estados Unidos eso es contra la ley. Es un delito”, mantiene. Agentes del condado confirmaron al medio, sin embargo, que este agosto inspeccionaron la propiedad y tomaron nota de que existía un diseño para “facilitar un entrenamiento que incorpora múltiples ángulos y direcciones de tiro en lugar de funcionar como una galería de tiro tradicional”.

En cuanto a la financiación, Rodríguez afirma que nadie les pagó por el material que emplearon y excluye rotundamente a Lugo. “Lo que ella hacía principalmente era manejar la parte política”, dijo Rodríguez. En ello choca respecto al testimonio de Conrado Galindo, que dice haber recibido de ella una oferta para filmar videos de entrenamiento por 500 dólares. Cuando llegó a la reunión, Lugo le dijo que el plan era otro –“Vas para Cuba”– y lo amenazó ante sus reticencias, afirma. Otros dos detenidos confirman presiones, mientras ella afirma que están coaccionados. “¿Qué se supone que digan? Quieren salvar sus vidas y los están obligando a decir esas cosas”.

Los familiares de los detenidos corroboran que todos eran activamente contrarios al régimen y rechazan la etiqueta de terroristas. 

Actualmente, los detenidos permanecen en un área de máxima seguridad dentro del Combinado del Este, la prisión de máxima seguridad en La Habana

La investigación destaca la cooperación entre las Tropas Guardafronteras y la Guardia Costera de EE UU. Los enlaces mantienen contactos periódicos, relacionados con todo tipo de movimiento marítimo, pese a la retórica de enfrentamiento entre ambos Gobiernos. La parte cubana, no obstante, pone en duda que las autoridades estadounidenses desconocieran que se estaba produciendo esta actividad. “Todo está monitoreado. Y sin embargo, una lancha rápida de este tipo, que transportaba a diez personas, explosivos llenos de metralla, cócteles molotov y pertrechos de guerra, una lancha que venía a sembrar el dolor aquí en Cuba y a matar gente, pudo hacer el viaje”, dice el primer coronel Ybey Carballo Pérez, jefe de Estado Mayor de Guardafronteras. También lamentan los escasos intercambios posteriores a los hechos, incluyendo los informes. El FBI y el departamento de Estado no respondieron a las preguntas del medio. 

Actualmente, los detenidos permanecen en un área de máxima seguridad dentro del Combinado del Este, la prisión de máxima seguridad en La Habana. Dos de ellos han referido alguna patada o pisotón, los otros dos niegan malos tratos. Pueden recibir visitas familiares cada tres semanas –la novia de Rodríguez lo visitó en julio y lo encontró bien, aunque pálido y delgado–. 

Cruz dice que aún cree en su causa, pero que se necesitan otros recursos para que la lucha armada tenga éxito. “Estoy convencido de que todos en Cuba quieren un cambio”, dijo. Galindo afirma que, si regresa algún día a Estados Unidos, demandará a Maritza Lugo por secuestro y amenazas. Acosta se arrepiente de la “locura”: “El consejo que le daría a otros cubanos es que dejen de consumir tanta basura [en redes sociales]. Mantengan sus trabajos y no vengan a hacer nada, porque no va a salir bien”, pide.

Rodríguez es el único que mantiene intacta su beligerancia. Dice que siente “haberle fallado a todos esos cubanos que quieren una Cuba libre” y añade: “Si me dijeran que enviarían un buque petrolero a Cuba a cambio de liberarme preferiría pudrirme en prisión antes de dejar que entre una sola gota de petróleo a este país”.

También te puede interesar

Lo último

stats