El embajador chino presume de los triciclos eléctricos que ayudan a recoger la basura en La Habana
China-Cuba
China está ayudando a mantener a flote a la Isla, pero no parece dispuesta a convertirse en su salvavidas financiero
Madrid/El hiperactivo embajador chino en Cuba, Hua Xin, destacó este lunes el uso de triciclos eléctricos fabricados en China para recoger basura en La Habana y aseguró que los productos de su país están contribuyendo tanto a los servicios públicos como a la transición energética de la Isla. El diplomático acompañó en el Vedado las labores de recogida de desechos.
"Los triciclos eléctricos chinos están ayudando a la limpieza de La Habana", escribió Hua en redes sociales. La cooperación china está llegando a sectores vitales en un momento en que la escasez de combustible, los apagones y la crisis económica han dejado los servicios básicos de la capital al borde del colapso.
Hua señaló además que ha visitado otros proyectos de ensamblaje y soldadura de camiones dedicados a la higienización urbana. “Los productos chinos están contribuyendo a los servicios públicos y la transición energética de Cuba”, indicó el diplomático.
La ayuda ha adquirido una gran importancia para una economía sometida a una crisis energética sin precedentes y que se vuelve cada vez más dependiente del apoyo exterior. La Habana y Pekín mantienen estrechas relaciones políticas y económicas, una cercanía que ambos Gobiernos han querido remarcar repetidamente en sus declaraciones recientes. El país asiático se ha consolidado como uno de los pocos aliados que le quedan a la Isla.
"Los triciclos eléctricos chinos están ayudando a la limpieza de La Habana"
La crisis energética cubana combina el deterioro de una infraestructura envejecida y décadas de baja inversión con la dificultad para importar combustible, agravada desde este año por las medidas de presión de Washington. China ha respondido con una sucesión de donaciones. Este mes llegó a Cuba un nuevo lote de 15.000 toneladas de arroz, parte de una donación de 60.000 toneladas. Días antes había comenzado la segunda etapa de una donación de 5.000 sistemas solares fotovoltaicos.
El país asiático se ha comprometido además con un programa para instalar 92 parques solares en Cuba, con una potencia conjunta cercana a los 2.000 megavatios, y Xi Jinping aprobó en enero una asistencia que incluye 80 millones de dólares para la Isla.
Pekín ha convertido la energía solar en el principal instrumento de su cooperación con La Habana. Las importaciones cubanas de paneles solares chinos pasaron de unos cinco millones de dólares en 2023 a 117 millones en 2025. Para mediados de este año, al menos 49 parques solares construidos con tecnología china estaban conectados a la red eléctrica nacional.
Pero la red eléctrica cubana continúa deteriorada, existe una capacidad insuficiente de almacenamiento y la mayor parte de la energía generada con los paneles fotovoltaicos se pierde antes de llegar a los consumidores. Incluso con el despliegue solar, Cuba sigue enfrentando apagones de más de 20 horas diarias.
Un análisis advierte que China no necesita que Cuba prospere: le basta con mantenerla en pie y conservar una relación que le resulte estratégica y manejable
Un análisis de BBC Mundo publicado en mayo concluyó que, pese a las donaciones y al creciente papel de Pekín en las energías renovables, su respaldo a La Habana sigue siendo limitado. Expertos consultados por la BBC destacaron que China es más prudente que otros aliados históricos de Cuba y que no pretende asumir el papel que tuvo la Unión Soviética como financiador casi ilimitado de la Isla.
Otro análisis de The Diplomat sostiene que cada vacío creado por las sanciones estadounidenses –desde el combustible hasta la infraestructura energética– ofrece a Pekín una oportunidad para aumentar su presencia en la Isla. Pero el mismo análisis advierte que China no necesita que Cuba prospere: le basta con mantenerla en pie y conservar una relación que le resulte estratégica y manejable. Envía arroz cuando falta comida, paneles cuando falta electricidad, triciclos cuando falta combustible y asistencia cuando la infraestructura está al límite, pero no cubre el enorme agujero financiero que necesitaría la Isla para salir de la crisis.
La relación con Cuba forma parte de la disputa más amplia entre China y EE UU por influencia económica y estratégica en la región
La relación con Cuba ha dejado de ser solamente una cuestión bilateral entre La Habana y Pekín: también forma parte de la disputa más amplia entre China y EE UU por influencia económica y estratégica en la región.
Pekín tiene motivos para mantener a Cuba de su parte. La Isla ocupa una posición estratégica frente a EE UU y constituye uno de los principales puntos de apoyo político de China en el Caribe. Ese componente geopolítico ha cobrado más importancia a medida que se deterioran las relaciones entre Cuba y EE UU. En la ronda de sanciones que Washington impuso el 6 de agosto contra funcionarios y empresas cubanas vinculados a la cooperación militar con otros países, señaló específicamente al agregado militar cubano en Pekín, al que acusó de participar en la adquisición de equipamiento militar procedente de China.
Pekín respondió el 10 de agosto a las sanciones que, según Washington, estaban relacionadas con la cooperación militar de Cuba con China y Rusia. El portavoz de la Cancillería china Guo Jiakun calificó la cooperación chino-cubana de "legítima y transparente" y pidió a EE UU levantar sus sanciones y el embargo.