El Focsa se queda sin su galería comercial dolarizada

La Habana

En los bajos del edificio que fue el más glamuroso de La Habana un cartel avisa: “Derrumbe, no pase”

Una de las entradas de las galerías en los bajos del edificio Focsa, en El Vedado habanero.
Una de las entradas de las galerías en los bajos del edificio Focsa, en El Vedado habanero. / 14ymedio
Juan Diego Rodríguez

30 de junio 2026 - 14:20

La Habana/Varios carteles avisan a los curiosos en la galería comercial bajo el emblemático edificio Focsa de La Habana: “No pase”. Uno de ellos, en una de las entradas, alerta con un subrayado: “derrumbe”. Locales sucios y desmantelados, el falso techo hecho trizas, escombros en mitad del pasillo, un salidero de agua al final del camino. Nadie diría que este lugar fue concebido, desde su inauguración a finales de los años 50, como un espacio de lujo, en el corazón de El Vedado.

Tras la llegada al poder de Fidel Castro, el inmueble, como toda Cuba, pasó de manos privadas a estatales –incluyendo los amplios departamentos, destinados a lo más granado del régimen o a foráneos amigos– y los negocios de la galería fueron languideciendo, pero nunca faltó cierto movimiento comercial. Cuando en la Isla no había nada más que lo que se daba por la libreta de racionamiento, en pleno Período Especial, una diplotienda en dólares aliviaba las necesidades de funcionarios, propios o extranjeros. El pasillo, incluso, llegó a albergar una cafetería que remedaba un ambiente de cine. Años después, la diplotienda se convertiría en un shopping en CUC.

Este fue uno de los 13 primeros espacios, en 2019, destinados a la venta en divisas convertibles. Entonces, solamente se ofrecían electrodomésticos, piezas de autos y motos eléctricas, algo que se extendió, un año después, a alimentos y artículos de primera necesidad.

Aunque en una de las rejas hay un mensaje a medias que advierte de que el lugar se encuentra en “construcción”, no ha habido ningún anuncio al respecto.
Aunque en una de las rejas hay un mensaje a medias que advierte de que el lugar se encuentra en “construcción”, no ha habido ningún anuncio al respecto. / 14ymedio

Hace menos de un año, se inauguró aquí mismo una nueva tienda en dólares, Supermix. Gestionada a medias entre Cimex –parte del conglomerado militar Gaesa– y la empresa Inversiones Pucara S.A. (Ipsa), creada en Panamá por accionistas españoles, limpia, bien iluminada, climatizada y surtida, parecía llamada a durar. No ha sido así.

No hay rastro hoy de ese comercio, ni de la casa de cambio (Cadeca) que aún daba servicio, ni de la decadente cafetería estatal de los últimos tiempos. Y aunque en una de las rejas hay un mensaje a medias que advierte de que el lugar se encuentra en “construcción”, no ha habido ningún anuncio al respecto, y los vecinos dudan de que se lleve a cabo una renovación perdurable. “Como no pongan una galería Trump”, ironiza una mujer aludiendo a las presiones de EE UU sobre la Isla y los crecientes rumores de una intervención.

La decadencia de los bajos del Focsa se une a la de sus alturas. Tal y como acreditó 14ymedio hace unas semanas, el restaurante La Torre, situado en el piso 33 del edificio, todo glamour en el momento de su apertura, en 1957, ha sido reconvertido en un establecimiento social que despacha “comida elaborada para la comunidad a precios módicos”.

El servicio lo ofrecen distintos restaurantes cercanos, turnándose por días, “según las orientaciones bajadas desde arriba”, a decir de una empleada. Eso sí, en el mismo lobby, para que el continuo apagón no deje colgados en el elevador a los clientes.

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