Las fuerzas cubanas se repliegan de Venezuela bajo la presión de Washington

Cuba-Venezuela

La salida de asesores de seguridad y médicos ocurre mientras EE UU intensifica su estrategia para debilitar la alianza entre La Habana y Caracas

Pese a las señales de distanciamiento operativo, ambos gobiernos han insistido públicamente en la continuidad de la alianza.
Pese a las señales de distanciamiento operativo, ambos gobiernos han insistido públicamente en la continuidad de la alianza. / Instagram / Embajada de Venezuela en Cuba
14ymedio

21 de febrero 2026 - 13:14

La Habana/La presencia cubana en Venezuela, considerada durante años uno de los pilares de la supervivencia del chavismo, muestra señales de repliegue. Asesores de seguridad y personal médico de la Isla han comenzado a abandonar el país sudamericano en medio de la creciente presión de Washington para desmantelar la alianza entre ambos gobiernos, según reveló una investigación publicada este viernes por la agencia Reuters.

El movimiento se produce en un contexto especialmente delicado para Caracas y La Habana. De acuerdo con once fuentes citadas por la agencia, la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, ha optado por confiar su protección a guardaespaldas venezolanos, marcando una diferencia con la práctica habitual durante los mandatos de Nicolás Maduro y Hugo Chávez, quienes dependieron de unidades de élite cubanas para su seguridad personal.

La retirada no parece total ni definitiva, pero sí significativa. Algunos asesores cubanos dentro de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) han sido apartados de sus funciones, según un ex funcionario de inteligencia venezolano. Además, en las últimas semanas se han registrado vuelos de regreso a Cuba con profesionales de la salud y especialistas en seguridad.

Una fuente cercana al partido gobernante venezolano aseguró que la salida responde directamente a órdenes de Delcy Rodríguez

Un indicio visible de ese movimiento ha sido la actividad aérea entre La Habana y Caracas. 14ymedio ha seguido con atención los recorridos del Ilyushin Il-96-300 de Cubana de Aviación, que ha realizado múltiples viajes en las últimas semanas para repatriar personal cubano destacado en Venezuela. La operación, lejos de limitarse a sanitarios, incluye principalmente a uniformados del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. El avión ha realizado una decena de trayectos desde la captura de Nicolás Maduro y no siempre regresa vacío, lo que sugiere una rotación o reacomodo del contingente en terreno. Estos vuelos, discretos pero constantes, refuerzan la hipótesis de un repliegue parcial bajo presión externa más que de una retirada total de la presencia cubana en el país sudamericano.

Las razones exactas del repliegue siguen siendo objeto de versiones contrapuestas. Una fuente cercana al partido gobernante venezolano aseguró que la salida responde directamente a órdenes de Rodríguez ante la presión estadounidense. Otras fuentes, sin embargo, no pudieron confirmar si se trata de una decisión de Caracas, de un movimiento voluntario de los cubanos o de una instrucción emanada desde La Habana.

Washington ha colocado la relación Cuba-Venezuela en el centro de su estrategia regional. Tras la operación militar estadounidense del pasado 3 de enero –en la que, según el Gobierno cubano, murieron 32 ciudadanos de la Isla vinculados a tareas de seguridad– el presidente Donald Trump prometió cortar de raíz el vínculo entre ambos países.

“Cuba sobrevivió durante muchos años gracias al petróleo y el dinero de Venezuela… ¡pero ya no!”, escribió Trump el 11 de enero en su red Truth Social, dejando clara la línea de presión económica y política.

Los medios oficiales en Cuba evitan hablar sobre los cambios que se han producido en Venezuela tras la captura de Maduro

Durante décadas, el intercambio fue mutuamente beneficioso: La Habana envió miles de médicos, entrenadores deportivos y asesores de inteligencia, mientras Caracas suministraba petróleo subsidiado que resultó vital para la economía cubana. Ese esquema comenzó a erosionarse con la crisis venezolana, pero ahora enfrenta su mayor desafío.

Desde mediados de diciembre, Washington ha bloqueado envíos de crudo venezolano hacia Cuba, una medida que ha agravado la ya severa crisis energética de la Isla. Y a ello se suma la orden ejecutiva del 29 de enero, donde la Administración de Trump amenaza con imponer aranceles a los países que exporten crudo a la Isla. 

Un funcionario de la Casa Blanca citado por Reuters también afirmó que Estados Unidos mantiene “muy buena relación” con el nuevo liderazgo venezolano y considera que los intereses de Rodríguez “se alinean” con los objetivos de Washington.

Pese a las señales de distanciamiento operativo, ambos gobiernos han insistido públicamente en la continuidad de la alianza. El 8 de enero, la propia Rodríguez apareció en Caracas junto al canciller cubano Bruno Rodríguez durante un acto en memoria de las víctimas del ataque estadounidense. Días después, la dirigente venezolana conversó telefónicamente con el mandatario Miguel Díaz-Canel para reafirmar –según la versión oficial– la “hermandad” bilateral.

El repliegue responde más a un ajuste táctico que a una ruptura estratégica

En La Habana, el discurso también se ha mantenido sin muchas variaciones, aunque los medios oficiales evitan hablar sobre los cambios que se han producido en Venezuela tras la captura de Maduro. Sobre el terreno, sin embargo, el panorama es más matizado. Una fuente cercana al Gobierno cubano reconoció que, aunque algunos militares heridos durante la operación estadounidense han regresado a la Isla, otros permanecen activos en Venezuela. También indicó que un número considerable de médicos continúa prestando servicios.

Analistas consultados por Reuters coinciden en que el repliegue responde más a un ajuste táctico que a una ruptura estratégica. Frank Mora, ex embajador de Estados Unidos ante la Organización de los Estados Americanos, considera que Rodríguez actúa con cautela. La dirigente –según su valoración– intenta mantener a los cubanos “a distancia” hasta consolidar su control del poder, sin romper completamente con La Habana.

En la misma línea, el académico John Polga-Hecimovich subraya que la huella de la inteligencia cubana sigue profundamente incrustada en las estructuras de seguridad venezolanas. Aunque los asesores no lograron evitar la caída de Maduro, su trabajo previo –especialmente en materia de contrainteligencia– contribuyó de forma decisiva a la estabilidad del chavismo durante años.

Por ahora, la retirada parcial abre más interrogantes que certezas. Mientras algunos vuelos de regreso se multiplican, fuentes estadounidenses advierten que es probable que agentes cubanos encubiertos permanezcan en Venezuela observando la evolución del escenario político. Lo que sí parece claro es que la descubanización de Venezuela se profundiza y el eje La Habana-Caracas atraviesa su momento más frágil. 

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