“El Gobierno cubano está a punto de colapsar y debería ser prudente en sus declaraciones”, contesta la Casa Blanca a Díaz-Canel
EE UU-Cuba
EE UU anuncia el envío de un nuevo paquete de ayuda por el valor de seis millones de dólares
La Habana/La tensión verbal entre Washington y La Habana volvió a escalar este jueves después de que la Casa Blanca respondiera con dureza a las más recientes declaraciones del gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel. Desde la sede del Ejecutivo estadounidense se insistió en que existen contactos en curso entre ambos países y se lanzó una advertencia directa al régimen: “El Gobierno cubano está en las últimas y el país está a punto de colapsar”, por lo que debería ser “prudente” en sus mensajes dirigidos al presidente de Estados Unidos.
La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, afirmó en rueda de prensa que la Administración de Donald Trump mantiene abierta la vía diplomática con La Habana, pese a que el Gobierno cubano continúa negando la existencia de negociaciones formales. “Como ya he reiterado, el presidente Trump siempre tiene voluntad de apostar por la diplomacia, y creo que eso es algo que de hecho ya está teniendo lugar con el Gobierno cubano”, declaró la funcionaria, al ser preguntada por las posiciones públicas del Ejecutivo de la Isla.
Leavitt respondió directamente a Díaz-Canel, quien horas antes había vuelto a negar contactos oficiales con Washington, aunque reiteró la disposición de su Gobierno a dialogar “sin presiones”.
El cruce de declaraciones coincidió con el anuncio de un nuevo paquete de ayuda humanitaria destinado a la población cubana. Estados Unidos enviará asistencia adicional valorada en seis millones de dólares, en un contexto marcado por apagones cada vez más prolongados, escasez de combustible y un deterioro acelerado de las condiciones de vida en la Isla.
Lewin también criticó los actos de intimidación contra el encargado de negocios estadounidense en La Habana, Mike Hammer
Así lo confirmó Jeremy Lewin, subsecretario de Estado para Asuntos de Asistencia Exterior, Humanitarios y de Libertad Religiosa, durante una comparecencia en el Instituto de la Paz Donald J. Trump. La ayuda será coordinada en las próximas semanas y estará dirigida principalmente a las provincias orientales, con distribución en Santiago de Cuba y Holguín.
Lewin explicó que el régimen cubano continúa mostrando reticencias a reconocer la magnitud real de la crisis y a permitir una entrega directa de la ayuda, por lo que Washington recurrirá nuevamente a intermediarios, como ocurrió con un envío anterior de tres millones de dólares. “Nuevamente acudiremos a terceros para repartirla entre la población más necesitada”, señaló el funcionario a Martí Noticias.
El paquete anunciado incluye alimentos que no requieren refrigeración –latas de atún, frijoles, arroz y pasta–, productos de higiene y lámparas solares, entre otros artículos básicos, pensados para un escenario de colapso energético prolongado. Lewin destacó el trabajo “excelente” realizado por Cáritas, que ha distribuido ayuda “puerta por puerta” en comunidades afectadas por el huracán Melissa, un modelo que Washington aspira a replicar.
El subsecretario negó, no obstante, que existan conversaciones con La Habana específicamente sobre la ayuda humanitaria y evitó comentar los contactos a los que se han referido en reiteradas ocasiones el presidente Trump y la Casa Blanca. Sí expresó su preocupación por la posibilidad de que el régimen intente politizar la asistencia y pidió que se permita a las organizaciones humanitarias operar sin interferencias.
Lewin también criticó los actos de intimidación contra el encargado de negocios estadounidense en La Habana, Mike Hammer, quien ha supervisado directamente la entrega de ayuda en distintos puntos del país. Según el funcionario, esos episodios confirman la hostilidad del régimen incluso frente a iniciativas de carácter estrictamente humanitario.
La Habana se benefició de los envíos de crudo venezolano y llegó a mantener –hasta el pasado 3 de enero– una relación de dominio “colonial” sobre Caracas
Las declaraciones estadounidenses contrastan con el tono empleado por Díaz-Canel horas antes, cuando advirtió que Cuba se prepara para un escenario de “desabastecimiento agudo de combustible” y anunció la actualización de directrices para enfrentar una posible parálisis energética. “Serán medidas que van a demandar esfuerzos. Si no nos sacrificamos y resistimos, ¿qué vamos a hacer, nos vamos a rendir? La opción de rendirse no es la opción de Cuba”, afirmó el sucesor de Raúl Castro, apelando nuevamente a la retórica del sacrificio.
Desde Washington, la lectura es muy distinta. Lewin recalcó que Cuba atraviesa una crisis humanitaria provocada “únicamente por el propio régimen”, al que acusó de incapacidad estructural para garantizar las necesidades mínimas de la población. Recordó que, durante décadas, La Habana se benefició de los envíos de crudo venezolano y llegó a mantener –hasta el pasado 3 de enero– una relación de dominio “colonial” sobre Caracas.
En ese contexto, el funcionario estadounidense se preguntó públicamente qué ocurrió con las ganancias obtenidas por la reventa de petróleo venezolano a Asia y cuál fue el destino de las multimillonarias reservas controladas por el conglomerado militar GAESA. Frente a las críticas sobre el impacto del endurecimiento de las sanciones y del cerco a los envíos de combustible, Lewin respondió que los apagones llevan años afectando a la Isla y que el régimen no ha priorizado ni el mantenimiento de las centrales eléctricas ni sectores clave como el azúcar, el tabaco o el níquel.