Llega la 'grocery' a Cuba, con leche francesa a 500 pesos y comida para perros a 20.000

Una 'mipyme' privada abre una tienda en el Miramar Trade Center de La Habana

Las pequeñas empresas particulares dedicadas a la venta de alimentos importados se han hecho notar en los últimos meses en Cuba. (14ymedio)
Las pequeñas empresas particulares dedicadas a la venta de alimentos importados se han hecho notar en los últimos meses en Cuba. (14ymedio)
Juan Diego Rodríguez

01 de febrero 2024 - 10:06

La Habana/En la fachada se lee la palabra inglesa "Grocery" y la cola se extiende a las afueras del pequeño mercado privado recién inaugurado en la planta baja del Miramar Trade Center de La Habana. Entre oficinas de aerolíneas, compañías extranjeras y sucursales bancarias, la tienda Pelegrin, gestionada por una mipyme, reunía este lunes más curiosos que potenciales clientes.

"¿Y esa leche? ¿Cuánto vale?", preguntó una mujer a un joven que salió del local con dos tetrapak del producto que llevaban un sello con los colores de la bandera francesa y la aclaración "Entier". Bastó la respuesta de "500 pesos cada una" para que un murmullo de indignación recorriera la fila. A pesar del elevado precio, nadie se movió del lugar hasta poder acceder al mercado.

"Me enteré porque leí en internet que habían abierto esta mipyme", explicó a 14ymedio una mujer que compró unas galletas dulces con sabor a vainilla. "Me dijeron que estaba surtido pero no es para tanto. Hay más que en las tiendas estatales en pesos cubanos pero tampoco es que sea una maravilla. Creo que se les ha ido la mano con los ceros a la derecha", opinó sobre los precios.

Las pequeñas empresas particulares dedicadas a la venta de alimentos importados se han hecho notar en los últimos meses en Cuba con mercancías que traen desde países del área, como Panamá, Colombia, México o República Dominicana. Ante la baja productividad de la industria nacional, cervezas, maltas, refrescos y golosinas de marcas extranjeras trazan el camino del comercio particular.

El fenómeno no ha escapado del humor popular que ya ha reinterpretado las siglas que conforman micro, pequeña y mediana empresa [mipyme] con el acrónimo de mercados de importaciones a precios altos y manicheados [manejados] por el Estado. Hasta el momento, la nueva forma de gestión, que se presenta en el discurso oficial como la clave para salir de la crisis, parece tener más de reventa que de producción de bienes.

De ahí que nadie parecía sorprendido este lunes en Pelegrin de que los paquetes de 280 gramos de galletas soda costaran 335 pesos. El precio no provocó grandes aspavientos porque "los cuentapropistas las tienen más cara", sentenció un hombre que calculó que cada uno contiene 15 sobres con tres galletas en su interior, a "22 pesos cada paquetico y a 7 cada galleta".

La tienda cuenta con una zona pequeña para atender a los clientes, pero tras los cristales se divisa un amplio almacén donde acumulan la mercancía que comercializan. "La cafetería de los bajos de mi casa en Centro Habana está mejor surtida pero es verdad que aquí está un poco más barato, pero ya llegar hasta este lugar cuesta la diferencia", subrayó un hombre que estaba "de casualidad" en el Miramar Trade Center averiguando por un boleto de avión hacia Panamá.

Entre los productos más caros de Pelegrin, destaca un saco de 35 libras de comida seca para perros, una mezcla de salmón y papa, por la friolera de 20.600 pesos. El producto, de la marca Kirkland que comercializa la cadena internacional de hipermercados Costco, lleva el membrete de "Made in USA" y ha sido importado a un país donde las tiendas oficiales, especializadas en el sector, no venden alimento para mascotas hace más de un año.

El husky siberiano impreso en el envase parecía mirar esta mañana con cierta arrogancia a los clientes que abrían la boca frente al mostrador del mercado al saber el precio, más del triple de lo que cuesta en las tiendas de la cadena estadounidense, si se calcula a la tasa oficial del cambio del dólar en Cuba. “Esto es una animalada, nunca mejor dicho”, concluía una anciana.

"Ni mi perro sato se parece a ese ni yo voy a gastar la mitad de un año de mi salario en comprarle esa comida. Que siga comiendo sobras y lo que aparezca", espetó otro cliente que, al final, solo adquirió una lata de Coca Cola importada por 155 pesos. “Creo que a esto le pusieron ‘Grocery’ afuera para que la gente no lo vaya a confundir con una tienda estatal”, añadió antes de salir del local.

El uso de la palabra en inglés, en lugar de sus variantes hispanas de "tienda de comestibles" o "bodega", no resulta casual. Ambos términos españoles están marcados en la Isla por la sombra negativa que más de 60 años de mercado racionado y centralismo han proyectado sobre el comercio. El término foráneo podría buscar alejarse de lo conocido y evocar otra modalidad de bazar más surtido y eficiente.

Pero llámese como se llame y en la lengua que sea, Pelegrin tiene precios que triplican al de una caja de leche en Madrid o al del alimento para mascotas en Miami. Como otras tiendas gestionadas por mipymes, parece estar orientada a una clase social con suficiente dinero como para dejarse en un diminuto vaso de yogur unos 180 pesos, el salario diario de un ingeniero.

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