Los medios echan mano de la novela policiaca para contar el viaje del director de la CIA a Cuba

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"Le presento al paramilitar que mató a su gente en Venezuela", dijo Ratcliffe a su contraparte en La Habana, según CBS

La CIA suele proteger con extremo celo la identidad de sus operadores, sobre todo si participaron en operaciones sensibles.
La CIA suele proteger con extremo celo la identidad de sus operadores, sobre todo si participaron en operaciones sensibles. / X / CIA
14ymedio

24 de mayo 2026 - 07:01

La Habana/La noticia publicada por CBS News sobre la visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana contiene todos los ingredientes de una escena pensada para sacudir: un jefe de espionaje estadounidense sentado frente a altos funcionarios cubanos y, a su lado, un operador paramilitar que habría participado en la captura de Nicolás Maduro. Según el reporte, Ratcliffe no solo lo llevó a la reunión, sino que lo presentó como el hombre responsable de la muerte de los 32 militares cubanos durante la operación de enero en Venezuela.

El dato es explosivo. Imaginar que la CIA presentó ante los jefes del aparato de seguridad cubano a este supuesto paramilitar como “el que mató a su gente” tiene una carga teatral evidente, difícil de aceptar sin reservas. 

La escena descrita por CBS suena más a advertencia dramatizada que a diplomacia secreta. Es posible que haya ocurrido, pero también es posible que el relato haya sido inflado por fuentes interesadas en proyectar una imagen de extrema dureza en las negociaciones con La Habana.

En el lenguaje de la CIA, "paramilitar" puede aludir a operadores de actividades especiales, vinculados a misiones encubiertas o fuerzas de acción directa

La propia palabra “paramilitar” requiere cuidado. En el mundo latinoamericano, el término remite a grupos armados irregulares, escuadrones ilegales o estructuras paralelas al Estado. En el lenguaje de la CIA, en cambio, puede aludir a operadores de actividades especiales, vinculados a misiones encubiertas o fuerzas de acción directa. Traducida sin contexto, la expresión puede distorsionar la percepción del público a quien va destinado el reportaje del medio estadounidense.

CBS afirma que Ratcliffe se reunió, entre otros, con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro. El medio lo identifica como “Raulito”, un sobrenombre usado en círculos familiares y diplomáticos, pero entre los cubanos es más conocido como El Cangrejo

La presencia de Rodríguez Castro en la reunión confirma, al menos, su papel como enlace directo con el núcleo familiar que ha gobernado Cuba durante más de seis décadas. Su protagonismo también refuerza la idea de que el mensaje de Washington no estaría dirigido al Gobierno formal de Miguel Díaz-Canel, sino al corazón del poder real: los militares, los servicios de seguridad y la familia Castro. 

El único militar estadounidense identificado públicamente por su participación en la captura de Maduro es Eric Slover

Aun así, el relato del operador paramilitar obliga a levantar una ceja. Hasta ahora, el único militar estadounidense identificado públicamente por su participación en la captura de Maduro es Eric Slover, piloto de helicóptero del Ejército, condecorado por Donald Trump con la Medalla de Honor durante el discurso del Estado de la Unión. 

Pero Slover no ha sido descrito como paramilitar de la CIA, sino como militar estadounidense. Si el “paramilitar” mencionado por CBS se trata de un operador encubierto, cuesta creer que Washington quisiera exhibirlo ante funcionarios cubanos, incluso como gesto intimidatorio.

La historia, además, tiene un problema de lógica operacional. La CIA suele proteger con extremo celo la identidad de sus operadores, sobre todo si participaron en una misión tan sensible como la captura de un jefe de Estado extranjero. Llevar a uno de ellos a La Habana, identificarlo ante adversarios históricos y asociarlo directamente con la muerte de militares cubanos implicaría un riesgo innecesario. Cuba mantiene vínculos de inteligencia con Rusia, China e Irán. Y todavía mantiene su embajada activa en Venezuela y realiza vuelos especiales entre La Habana y Caracas. Exponer a un operador de ese perfil ante La Habana sería regalar información a media comunidad adversaria de Washington.

Exponer a un operador de ese perfil ante La Habana sería regalar información

Eso no significa que la noticia sea falsa. La reunión existió. La tensión existe. La presión sobre Cuba es real. La caída de Maduro alteró el tablero regional. Pero la escena del paramilitar presentado como trofeo humano ante los cubanos parece demasiado novelesca para una filtración de guerra psicológica.

En cualquier caso, la noticia revela que Washington está intentando que La Habana entienda que el viejo equilibrio regional se rompió. Venezuela ya no es el escudo que fue. Los Castro, incluso en retirada biológica, siguen siendo interlocutores del poder. Y Cuba vuelve a estar en el centro de un pulso que mezcla inteligencia, petróleo, sanciones, amenazas y la memoria de la Guerra Fría.

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