“Moriremos con las botas puestas defendiendo a la Revolución”, advierte el mayor ‘Ernesto’

Represión

La Seguridad del Estado prohíbe a Dagoberto Valdés cualquier contacto con el embajador de EE UU y asegura que en Cuba no pasará lo mismo que en Venezuela, donde hubo "traición y colaboración con el enemigo"

Valdés ha explicado que el encuentro con Hammer estuvo relacionado con la distribución de ayuda humanitaria donada por Estados Unidos a través de la iglesia.
Valdés ha explicado que el encuentro con Hammer estuvo relacionado con la distribución de ayuda humanitaria donada por Estados Unidos a través de la iglesia. / Facebook / Embajada de EE UU en Cuba
14ymedio

23 de enero 2026 - 16:49

La Habana/El Centro de Estudios Convivencia (CEC) confirmó que Dagoberto Valdés Hernández fue detenido e interrogado este viernes en la sede de la Seguridad del Estado en Pinar del Río, en un operativo encabezado por los mayores Ernesto y Manuel, ambos oficiales de la policía política. La detención, realizada sin orden judicial ni derecho a llamada, estuvo motivada –según reconocieron los propios oficiales– por una visita reciente de Valdés a Mike Hammer, encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Cuba.

De acuerdo con la nota difundida por Convivencia, los oficiales se presentaron en horas de la mañana en la vivienda de Valdés acompañados por una patrulla de la Policía. Le ordenaron desalojar la casa de los visitantes que se encontraban allí, cerrarla y acompañarlos de inmediato, sin explicarle el motivo de la detención ni permitirle realizar una llamada telefónica. Valdés fue conducido directamente a la sede de la Seguridad del Estado en la capital provincial.

Tras conocer la detención, miembros del equipo de Convivencia se dirigieron a la Jefatura de la Policía para intentar localizarlo. El oficial de guardia aseguró que no habían recibido ninguna patrulla esa mañana. Ante esa respuesta, se trasladaron a la sede de la Seguridad del Estado, donde inicialmente tampoco se ofreció información. Solo después de insistir en que se consultara directamente con algún responsable, aparecieron en la recepción los mayores Ernesto y Manuel para informar a Yoandy Izquierdo Toledo de que Valdés se encontraba allí detenido.

En ese mismo intercambio, los oficiales le dijeron a Izquierdo que “les había ahorrado un viaje porque también lo iban a buscar”, le exigieron entregar su carné de identidad y le comunicaron que sería igualmente interrogado. Valdés fue conducido a oficinas internas, donde se desarrolló un interrogatorio de más de dos horas en el que participaron el mayor jefe del Departamento Jurídico de la Seguridad del Estado, el mayor Ernesto –oficial que “atiende” a Convivencia–, el mayor Manuel, jefe de la Brigada de Enfrentamiento a la Contrarrevolución en la provincia, y un joven oficial que no se identificó.

El oficial jurídico explicó que el motivo de la detención era la visita de Valdés a Mike Hammer

Durante el interrogatorio, el oficial jurídico explicó que el motivo de la detención era la visita de Valdés a Mike Hammer. En ese contexto, lo acusó de terrorismo y de colaborar con una potencia extranjera que –según afirmó– ha amenazado a Cuba con una intervención militar. Los oficiales aseguraron que no permitirían que el diplomático estadounidense contactara a personas dentro del país para “utilizarlas para sus fines” en la actual coyuntura nacional y afirmaron que “morirán con las botas puestas defendiendo a la Revolución”.

El mayor Ernesto leyó fragmentos de una columna publicada por Valdés en Convivencia el pasado lunes 19 de enero, en la que se exhortaba a prepararse para un cambio pacífico en Cuba bajo la premisa de que “el futuro ya está aquí”. Preguntó si ese texto estaba vinculado con la visita al diplomático. Valdés respondió citando su propio artículo, en el que recuerda palabras de San Juan Pablo II según las cuales los cubanos “somos y debemos ser los protagonistas de nuestra propia historia personal y nacional”, subrayando que el cambio debe ser asumido por los propios ciudadanos.

Valdés explicó además que el encuentro con Hammer estuvo relacionado con la distribución de ayuda humanitaria donada por Estados Unidos a través de la iglesia y que el objetivo de la conversación fue conocer su opinión sobre ese proceso. Pese a ello, los oficiales insistieron en presentar el contacto como una acción hostil y reiteraron advertencias sobre futuras relaciones con diplomáticos extranjeros.

Al concluir el interrogatorio, los oficiales informaron a Valdés de que se trataba de un acta de advertencia, que este se negó a firmar. Le recomendaron no responder a nuevas invitaciones del diplomático estadounidense ni participar en actividades organizadas por la Embajada, aunque le indicaron que podía viajar a La Habana por motivos relacionados con la Iglesia, estudios, asuntos familiares o atención a personas enfermas.

La detención y los interrogatorios confirman el estado de pánico que atraviesan las fuerzas represivas del régimen

Posteriormente, Yoandy Izquierdo fue interrogado bajo los mismos argumentos. Los oficiales le advirtieron sobre una supuesta manipulación por parte del encargado de Negocios de Estados Unidos y de otras embajadas, le exigieron “mantener el perfil” de Convivencia y afirmaron que compartir ideas del “enemigo” también constituye un delito.

Aludieron a Venezuela como ejemplo de lo que, según dijeron, no permitirían que ocurriera en Cuba, que ellos “lo sabían todo” por los informes de la inteligencia cubana, pero allá “hubo traición y colaboración con el enemigo”, y que aquí eso no iba a suceder porque “la Revolución está más fuerte que nunca”.

Izquierdo respondió que es responsable de lo que escribe y de su trabajo en el Proyecto Convivencia y en el Centro de Estudios desde hace más de 15 años, pero no de interpretaciones oficiales ni de “futuros hipotéticos”. También cuestionó la proporcionalidad del despliegue policial para abordar el contenido del interrogatorio, a lo que el mayor Ernesto respondió que se trataba de una lógica de “acción-reacción” debido a la gravedad de la situación del país.

La detención y los interrogatorios confirman el estado de pánico que atraviesan las fuerzas represivas del régimen en el actual escenario geopolítico regional, marcado por la captura de Nicolás Maduro y el reordenamiento abrupto de alianzas y lealtades en el eje Cuba-Venezuela. 

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