Muere otro preso cubano, luego de varios días en estado crítico sin ser atendido
Cuba
Mariano Ocaña Nápoles, de 66 años, estaba diagnosticado con desnutrición severa y se encontraba en un área para personas mayores de la cárcel de Boniato
La Habana/Mariano Ocaña Nápoles, un preso común de 66 años que cumplía condena en la cárcel de Boniato, en Santiago de Cuba, murió el pasado 28 de febrero luego de pasar varios días en estado crítico. El centro de asesoría legal Cubalex reportó este martes que el hombre estaba recluido en el destacamento 10, un área destinada a personas adultas mayores, donde murió sin recibir atención médica.
De acuerdo con el informe de la ONG, el hombre, originario de Santiago de Cuba, estaba diagnosticado con desnutrición severa y presentaba un deterioro crítico de salud, por lo que presentaba dificultades para caminar, mareos constantes y necesidad de asistencia para ser trasladado al puesto médico del penal.
Cubalex indicó que “el interno que ejerce funciones de control disciplinario en el destacamento, identificado como Geisy Betancourt Cintra, se habría negado en reiteradas ocasiones a brindarle auxilio o a gestionar su traslado en silla de ruedas hacia el puesto médico, a pesar de sus reiteradas solicitudes de atención”.
El oficial a cargo se negó "en reiteradas ocasiones a brindarle auxilio o a gestionar su traslado en silla de ruedas hacia el puesto médico"
Pese a su precario estado, Ocaña Nápoles no recibió la atención médica necesaria y amaneció sin vida el sábado pasado.
La ONG responsabilizó a las autoridades por la muerte del santiaguero. Dijo que se vuelve a evidenciar la "grave situación humanitaria en las cárceles cubanas, marcada por el abandono, la negligencia y la falta de atención médica adecuada, especialmente contra personas en condición de vulnerabilidad".
La cárcel de Boniato, donde estaba preso Ocaña Nápoles, ha sido denunciada en numerosas ocasiones por Cubalex y otras organizaciones debido al “abandono, la insalubridad y la falta de atención médica”, que se siguen “cobrando vidas”.
La prisión ha sido también señalada por familiares de internos por las condiciones alarmantes en que los mantienen, además de someterlos a un régimen de máxima severidad, lo que ha provocado que los internos mueran por hambre o tuberculosis. “La alimentación es insuficiente e inadecuada. Solo reciben sopa de arroz o plátano burro, sin acceso regular a un plato fuerte, el cual se les suministra de manera esporádica”, subrayó la ONG en un reporte en marzo del año pasado.
Esta sería la octava muerte registrada por Cubalex de un preso bajo custodia del Estado cubano en 2026. La anterior fue reportada por la organización fue la de Osmani Deroncelé, el pasado 17 de febrero, quien era un preso común de 50 años que también cumplía condena en la cárcel de Boniato.
De acuerdo con cifras de Cubalex, en 2025 ocurrieron al menos 41 muertes en prisiones cubanas, vinculadas a condiciones inhumanas de reclusión
El hombre, originario del municipio santiaguero de El Salao, padecía patologías psiquiátricas asociadas a la pérdida del control de los impulsos y presentaba un estado avanzado de desnutrición, además de no recibir atención médica especializada ni el tratamiento que su condición requería. Según la ONG, tras el fallecimiento, las autoridades penitenciarias habrían restringido la comunicación con el exterior “para impedir que se conociera su fallecimiento”.
De acuerdo con cifras de Cubalex, en 2025 ocurrieron al menos 41 muertes en prisiones cubanas, vinculadas a condiciones inhumanas de reclusión, deficiente alimentación, ausencia de atención médica adecuada y enfermedades sin tratamiento oportuno. “La falta de transparencia estatal impide dimensionar el alcance real de esta crisis”, acusa la organización. En tanto, según números del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas, que lleva el conteo desde 2023, hasta ahora han muerto en prisión 122 personas.
A estos fallecimientos se suman los reportados el pasado 19 de febrero en la prisión de máxima seguridad de Canaleta, en Ciego de Ávila, luego de un motín que dejó al menos siete muertos y multitud de heridos, según la organización Prisoners Defenders con base en declaraciones de testigos del hecho.
De acuerdo con el testimonio, la algarada comenzó “porque un muchacho, casi un niño, empezó a protestar porque no le daban comida y ya no podía más del hambre, le dieron una paliza muy grande y apareció ahorcado en la celda”.