“Todo el mundo está hablando de lo inaguantable que es esto”
Cuba
En Regla, después de 26 horas sin luz, en las colas se notaban el cansancio y una rabia que ya se dice en voz alta
La Habana/“La cola está caliente, todo el mundo está hablando de lo inaguantable que es esto”, resume un vecino de Regla a 14ymedio. El municipio habanero amaneció este jueves con una imagen que ya se repite en buena parte de Cuba: vecinos agotados, colas interminables frente a los servicios básicos y una conversación única, amarga, sobre la falta de electricidad.
Así lo demuestran estas imágenes tomadas este jueves en las calles de la localidad, donde decenas de personas esperaban ante una panadería, una sucursal bancaria y varios portales, bajo el sol de la mañana, con bolsas, sombrillas, botellas de agua y rostros de hartazgo.
“Luego de noches sin dormir, con más de 26 horas sin corriente en la zona, los reglanos amanecemos así, en colas, con caras de cansancio, medio noqueados”, cuenta un vecino. Según su testimonio, en el banco estaban entregando solo 2.000 pesos por persona, una cifra que se evapora enseguida debido a la inflación y el alto costo de la vida.
La escena resume el deterioro de las últimas jornadas. El apagón ya no es solo la falta de luz: es la única certeza en un país cuyo Gobierno es incapaz de garantizar prácticamente ningún servicio. En Regla, como en otros barrios de La Habana, el cansancio ha dejado de ser una queja privada para convertirse en conversación pública.
La crisis se agravó este 14 de mayo con una nueva caída parcial del sistema eléctrico nacional. La Unión Eléctrica (UNE) informó que a las 6:09 de la mañana ocurrió una desconexión desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo. A las 6:30, la disponibilidad del país era de apenas 636 megavatios frente a una demanda de 2.420, con 1.790 megavatios afectados. Para el horario pico, la empresa estatal pronosticó una afectación de 2.204 megavatios, un nuevo récord de apagones a nivel nacional.
El parte oficial reconoció además un rosario de averías y mantenimientos en varias termoeléctricas: unidades fuera de servicio en la Máximo Gómez, la Ernesto Guevara, la Lidio Ramón Pérez y la Antonio Maceo. A esto se suma la parálisis total de la generación distribuida por falta de combustible, aunque sorprendentemente se notaba humo este jueves en las chimeneas de la patana turca de Regla, que funciona con fueloil. La UNE volvió a presentar el problema como una suma de roturas, déficit y falta de combustible, pero para los cubanos la explicación técnica ya no mitiga la oscuridad.
El Gobierno cubano admitió una situación “crítica”, con apagones en La Habana superiores a 22 horas diarias y cortes de hasta dos jornadas consecutivas en provincias. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció en la televisión estatal el desgaste extremo de las termoeléctricas y la falta de piezas y financiamiento para mantenerlas.
Mientras los funcionarios hablan de déficit, bloques y megavatios, la calle responde con cazuelas. En los últimos días se han registrado protestas en San Miguel del Padrón, Luyanó, Nuevo Vedado, Playa, Marianao, Guanabacoa, La Víbora, Diez de Octubre y Plaza de la Revolución. En San Miguel del Padrón, los vecinos salieron frente a la sede del gobierno municipal después de más de 24 horas sin electricidad.
En Regla, las imágenes de este jueves no muestran una protesta abierta, sino algo quizás más inquietante: una población exhausta comentando en voz alta que la vida cotidiana se ha vuelto insoportable. Ancianos sentados en los contenes, hombres esperando bajo los portales con expresiones de hartazgo y una multitud detenida frente a instituciones que apenas logran funcionar.
La crisis energética se ha convertido en la medida exacta del fracaso estatal. El Gobierno insiste en atribuir el colapso a las sanciones estadounidenses y a la falta de combustible, pero los cubanos llevan años escuchando promesas de recuperación, inversiones, mantenimientos y parques solares. Este jueves, en Regla, la respuesta era más simple: la gente quería pan, dinero, agua, transporte y una noche completa de sueño. Ya no quieren excusas.