“No hay manera de seguir viviendo así”: crecen los desafíos al régimen en toda Cuba
Protestas
Vecinos de Guanabo exigen soluciones ante la sede del Poder Popular y en Santiago de Cuba incendian la casa-museo del mártir Orlando Pantoja
La Habana/La ola de protestas contra los apagones, la falta de agua y el agravamiento de la crisis sigue extendiéndose por toda Cuba. Los cacerolazos son ya una escena habitual en los barrios, incluso a plena luz del día, pero el descontento ha comenzado a trasladarse también a las sedes gubernamentales, donde cada vez más ciudadanos exigen explicaciones ante el deterioro de sus condiciones de vida.
Este lunes, decenas de residentes de Guanabo, en La Habana del Este, se reunieron frente a la sede del Poder Popular para exigir soluciones a su situación “insostenible”, después de semanas de reclamaciones sin respuesta. Los vecinos lograron reunirse con los funcionarios, pero el resultado fue igualmente decepcionante.
“El pueblo de Guanabo se está uniendo para exigir respuestas porque lo que están haciendo con nosotros es abusivo”, escribió Sisi Aguilera, una usuaria que publicó en redes sociales un video en el que se observaba a un numeroso grupo de vecinos conversando sobre la situación que les afecta y que, denunciaban, no es simplemente la falta de electricidad, que sufre todo el país, sino cosas tan básicas como un motor que no funciona y los mantiene sin agua potable desde hace semanas, entre otras situaciones.
Una de las participantes, la activista María Elena Mir, contó al medio independiente Cubanet las razones del malestar acumulado y detalles de la reunión frente a la sede gubernamental. Uno de los mayores motivos del descontento es la desigualdad entre los circuitos protegidos y no. Guanabo está dividida, precisamente, en dos bloques, aunque ya tampoco eso es garantía de nada.
En el circuito sometido a cortes se encuentran algunos servicios básicos, como instituciones de salud, bancos, Correos y otros servicios públicos. El caso más grave es del cuerpo de guardia del policlínico, que funciona gracias a paneles solares y cuyo equipo de respaldo para terapia intensiva no fue proporcionado por el Estado, sino comprado por los vecinos. “Fue la comunidad quien resolvió el problema”, asegura Mir, al explicar que los residentes tuvieron que reunir dinero para adquirir un equipo EcoFlow, después de que ocurrieran incidentes graves relacionados con los apagones.
Los vecinos denuncian la ausencia de transporte público, la falta de gas y suministro de agua, que se suman a jornadas de apagones de 45 horas consecutivas. “La población, exasperada, cansada, agotada y deshidratada, se presentó en el lugar”, declaró la vecina, al que acudió la Policía.
“Tuve que aclarar que lo que estábamos reclamando eran problemas sociales y humanos, no políticos. Sin embargo, llegó la Policía”, relató Mir. “Yo estaba en primera línea y sabía que si sacaba el teléfono me lo podían quitar”.
Tras varias horas bajo el sol, los vecinos recibieron la frustrante respuesta de los funcionarios, que afirmaron desconocer la magnitud de los problemas denunciados –aunque los residentes llevaron documentos como evidencia de sus reclamos desde hace días–, y prometieron que se reunirían con autoridades provinciales antes de ofrecer soluciones.
Tras acabar el encuentro,llegó un breve alumbrón. El agua, sin embargo, seguía sin aparecer. “No hay otra cosa que pedir. No hay manera de seguir viviendo así”, concluyó Mir.
La protesta de Guanabo se suma a la ola de cacerolazos reportados en los últimos días en numerosos barrios habaneros. La madrugada de este martes también hubo cacerolazos y quema de basuras en El Vedado, aunque nada tan llamativo como lo ocurrido el domingo en Santiago de Cuba, cuando vecinos del municipio santiaguero de Contramaestre incendiaron –de acuerdo con los videos difundidos en redes sociales– la Casa-Museo Orlando Pantoja Tamayo, institución administrada por el Partido Comunista. En las imágenes se escuchan consignas como “¡Pongan la corriente!”, “¡Libertad!” y “Contramaestre no quiere más comunismo”.