Oasis de limpieza en Línea, montañas de basura en las calles vecinas

Basura

El proyecto El Rampeño está dando resultados a muy pequeña escala en la recogida de desechos con una reducida flota de triciclos

En el cruce entre 17 y L, donde El Rampeño ya no funciona, el vertedero es la señal.
En el cruce entre 17 y L, donde El Rampeño ya no funciona, el vertedero es la señal. / 14ymedio
Juan Diego Rodríguez

15 de julio 2026 - 13:17

La Habana/Cien pesos y una calle marcan la frontera entre vivir con un vertedero enfrente y tener las aceras limpias. El Proyecto de Desarrollo Local El Rampeño acaba de cumplir 15 días y el éxito se puede considerar rotundo. Un recorrido por las zonas incluidas en el servicio de recogida de basura que presta la iniciativa basta para comprobar que la higiene no es una utopía. 

Hasta ahora se trata de cuatro zonas muy pequeñas en el consejo popular Rampa, en Plaza de la Revolución. 14ymedio caminó este miércoles por las dos más amplias y pudo ver que apenas había una bolsa aislada, aparentemente de alguien que la sacó fuera del horario previsto –hay dos recogidas, a las 7 de la mañana y las 8 de la noche–, cuando ya había pasado el triciclo eléctrico con el que se recogen los desechos. Alguna lata vacía, una caja de cigarrillos… las pequeñas cosas que la población va lanzando cuando consume eran las únicas manchas que enturbiaban este oasis de limpieza. 

“No sé si este proyecto será sustentable a largo plazo o los vehículos aguantarán, pero de momento se ve que está funcionando y no hay grandes problemas de basura”, decía un vecino de la zona. 

'14ymedio' caminó este miércoles por las dos más amplias y pudo ver que apenas había una bolsa aislada, aparentemente de alguien que la sacó fuera del horario previsto.
'14ymedio' caminó este miércoles por las dos más amplias y pudo ver que apenas había una bolsa aislada, aparentemente de alguien que la sacó fuera del horario previsto. / 14ymedio

El contraste llega nada más dar la vuelta a la esquina. En el cruce entre 17 y L, donde El Rampeño ya no funciona, el vertedero es la señal. Los cubos rebosantes y las pilas de desechos vuelven, con el mal olor, a la zona, una de las más cuidadas de la capital. En los barrios más alejados, la situación se repite incluso a las puertas de las instituciones de salud, como la montaña que se acumula frente al policlínico 14 de Junio, en la calle Acierto, de Luyanó. 

La iniciativa de El Rampeño se dio a conocer el pasado 30 de junio, un día antes del arranque del servicio. El delegado del consejo popular e infatigable militante Pedro Garcés presentó a la prensa oficial el proyecto, que se nutre de la aportación estatal de los triciclos eléctricos por un lado, la municipal –con el impuesto local del 1%–, y de la privada. El precio son 100 pesos por vivienda, a excepción de aquellas cuyos residentes resulten calificados como vulnerables. 

Las principales cuotas, cuyo importe se desconoce, vendrán de las empresas estatales y privadas de la zona y se cobra un precio especial a quien pida una recogida nocturna. Además, El Rampeño también obtendrá ganancias con la venta de materiales reciclables. 

Una montaña de basura se acumula frente al policlínico 14 de Junio, en la calle Acierto, de Luyanó. 
Una montaña de basura se acumula frente al policlínico 14 de Junio, en la calle Acierto, de Luyanó.  / 14ymedio

Con esos ingresos se está contratando al personal responsable de la recogida. El proyecto afirmó que tenía previsto un salario aproximado de 15.000 pesos, aunque dependería de la función. En un reportaje realizado por 14ymedio el pasado diciembre, los barrenderos de la capital contaron a este diario que su salario rondaba los 10 dólares, menos de la mitad de lo que se ofrece en este servicio. 

La agencia china Xinhua se hizo eco esta semana del servicio y entrevistó a una de sus trabajadoras, Lile Esperanza Pérez, que se presentó para el empleo y afirma estar más que satisfecha. “Es lo mejor que podemos hacer”, sostiene; y levanta la mirada al cielo cuando pide que se extienda a toda la ciudad y el país para poder volver a ver “La Habana linda y bonita”. 

En el breve video, los trabajadores aseguran que la población es disciplinada y cada vez son más puntuales a la hora de aparecer con sus bolsas cuando ven al triciclo acercarse. Lo que no aparece en el reportaje chino es lo que queda al otro lado de la calle en una Cuba donde cada vez las diferencias quedan más a la vista.

También te puede interesar

Lo último

stats