La ONU destaca que el sector privado cubano es “un socio importante en la respuesta humanitaria”

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El Programa Mundial de Alimentos consiguió 135.000 litros de combustible mediante alianzas con particulares autorizados a comprar en EE UU

La logística para la llegada y reparto de la ayuda humanitaria de la ONU se está haciendo imposible, dice el organismo.
La logística para la llegada y reparto de la ayuda humanitaria de la ONU se está haciendo imposible, dice el organismo. / Unicef
14ymedio

29 de junio 2026 - 05:46

Madrid/Hace más de tres meses, Francisco Pichón, coordinador residente de Naciones Unidas en Cuba, contó a la prensa internacional que negociaba con EE UU para llevar combustible con fines humanitarios a la Isla y poder así movilizar la ayuda de la agencia. La situación está estancada a ese nivel – “Hasta este momento, no ha habido una solución”–, aunque el funcionario cuenta este lunes en una entrevista con elDiario.es que lo que sí se ha logrado es obtener algunas cantidades a través del sector privado cubano.

“No es suficiente para la implementación de nuestro plan de acción, pero sí nos ha permitido mover muchos contenedores que ya estaban en el puerto o en almacenes del país y que habían llegado como parte de la respuesta al huracán Melissa”, explica en la conversación. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) logró primero 15.000 litros de combustible mediante alianzas con privados, gracias a la autorización del régimen para que compren y de Washington para que empresas de su país vendan solo a particulares de la Isla. 

Ahora, agrega Pichón, se ha logrado una segunda remesa mucho mayor, “de 120.000 litros que ya están en el país”. El funcionario añade que eso permite seguir trabajando, pero se necesita una solución “más amplia”, con acceso a un combustible mínimo y predecible, por el que sigue abogando y negociando desde sus sedes de Nueva York y Ginebra. 

El funcionario añade que eso permite seguir trabajando, pero se necesita una solución “más amplia”, con acceso a un combustible mínimo y predecible, por el que sigue abogando y negociando desde sus sedes de Nueva York y Ginebra

Pichón cuenta que el plan de la ONU para Cuba tiene una meta de 94,1 millones de dólares, un tercio de los cuales está asegurado, aunque hay partes mejor asentadas. Además, especifica que sin ese combustible de poco sirve lo que se consiga, por eso insiste en llegar a acuerdos. Cuenta que México fue uno de los principales interesados en aportar, así como Brasil pero estos y otros Estados están a la espera del resultado de las conversaciones con EE UU, en las que –afirma– no está personalmente involucrado. 

“La implementación del plan de acción depende del acceso al combustible, y el plan es esencial para identificar las necesidades de combustible que se requieren en el ámbito humanitario, no para estabilizar la economía del país, sino únicamente con fines humanitarios”, agrega. La prioridad está en los sectores salud, seguridad alimentaria, agua y saneamiento, educación, habitabilidad y protección a los vulnerables. 

Además, añade que el PMA tiene una estimación del combustible que se requiere para mantener esos servicios y las necesidades que tienen otras ONG internacionales con presencia en la Isla. Todo depende de las soluciones que se puedan alcanzar

“Sabemos que hay diferencias políticas entre los Estados miembros y son los gobiernos los que tienen que trabajar para resolver esas diferencias. Pero nosotros, como sistema de Naciones Unidas, estamos centrados en las personas, y nuestra acción humanitaria trata sobre los derechos de las personas a la vida y a la dignidad”, argumenta.

El funcionario aporta en la entrevista algunos indicadores de la crisis humanitaria que sufre la Isla y cómo se están deteriorando las condiciones de vida y aunque, cuando se le pregunta si ayudaría técnicamente que Cuba declarase la emergencia, evita entrar a fondo. “Vemos que hay un reconocimiento de la severidad de la situación, y también se ha hablado de la resiliencia de la población cubana, pero por los impactos acumulados de desastres anteriores y la propia contracción de la economía a un 15% en los últimos años, esa resiliencia también tiene un límite, sobre todo sin una solución de combustible a la vista”, lamenta.

De hecho, el funcionario lamenta que la práctica totalidad de países y empresas están “sobrecumpliendo” ante la amenaza de ser penalizados

Pichón cree que si EE UU facilitara ese combustible humanitario, otros países tendrían menos temor a las sanciones. De hecho, el funcionario lamenta que la práctica totalidad de países y empresas están “sobrecumpliendo” ante la amenaza de ser penalizados. “Ante la amenaza de sanciones de las órdenes ejecutivas, sobre todo la del 1 de mayo, estas empresas evitan exponerse al riesgo de ser sancionadas. Y esto se manifiesta en contratos y entregas que ya están en marcha, pero que sufren retrasos o incertidumbre”, detalla.

Según Pichón, hay 2.900 toneladas de alimentos compradas y adquiridas por el PMA, pero ahora se tiene que renegociar cómo llevarlas al país. “Una cosa es que los proveedores o empresas navieras tengan restricciones por la orden ejecutiva, pero otra es que apliquen medidas que no están en las restricciones por temor a ser sancionados, porque achica el espacio para la acción humanitaria”, rechaza, al tiempo que recuerda que el derecho internacional protege las acciones humanitarias, que no pueden sufrir castigos.  

Unicef tiene afectados siete cargamentos, agrega Pichón, valorados en 630.000 dólares, en su mayoría kits médicos de emergencia, suministros para recién nacidos, insumos nutricionales para mujeres embarazadas y lactantes–. “Algunos de estos suministros han tenido que ser redireccionados en rutas alternativas, que son siempre más largas y más costosas. En el ámbito de la salud es especialmente delicado, porque hay medicamentos que necesitan condiciones de refrigeración”, lamenta. 

En cuanto a las repercusiones mentales que provoca la situación, el funcionario también expresa preocupación. Las carencias de luz, agua y otros servicios vitales, unidas a las especulaciones en redes sociales, dice, están generando un sentimiento de angustia psicológica y agotamiento en la población, sobre todo en grupos como la niñez, la adolescencia, las personas mayores y sus cuidadores. “La gente está más focalizada en su supervivencia del día a día”.

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