En las paradas de Matanzas ya no faltan los triciclos, sino los pasajeros que puedan pagar
Transporte
Los usuarios denuncian que los vehículos estatales dedican la mayor parte del tiempo al transporte particular para cobrar 250 pesos en lugar de la tarifa oficial de 10 CUP
Matanzas/“Los triciclos del Estado solo dan dos vueltas al día y después cobran como los particulares”, se queja una mujer que intenta trasladarse por la ruta Peñas Altas-Preuniversitario, en la ciudad de Matanzas. La tarifa oficial es de 10 pesos por pasajero, pero, según las quejas recogidas, algunos vehículos dejan de prestar el servicio y, en su lugar, realizan viajes privados o transportan mercancías.
Las denuncias llegan dos meses después de que las autoridades de la provincia anunciaran una transformación del transporte público. El gobierno de Matanzas estudiaba cinco nuevas rutas urbanas y tarifas entre un 30% y un 50% inferiores a las del transporte privado, según informó el periódico oficial Girón. En septiembre, 14ymedio ya había documentado las dificultades para pagar los triciclos particulares, con tarifas de hasta 250 pesos para llegar a Peñas Altas.
Los triciclos estatales cubren, además, las rutas Versalles-Preuniversitario y Preuniversitario-Hospital General Faustino Pérez. Sin embargo, algunos son alquilados para transportar mercancías durante jornadas completas, lo que los retira de la circulación de pasajeros.
En Peñas Altas, la presencia de un inspector de Transporte, conocido popularmente como El Azul, ayuda a que los pasajeros puedan abordar los vehículos estatales, según explica la misma viajera. Considera, no obstante, que los esfuerzos de una sola persona son insuficientes.
La alternativa particular puede costar hasta 250 pesos por pasajero. “Ir de mi casa a la escuela me hace gastar entre 500 y 1.000 CUP diarios”, comenta Indira, estudiante de Medicina que vive en el reparto Iglesias y debe cruzar casi toda Matanzas para llegar a la Universidad de Ciencias Médicas.
“Ya no se puede decir que no hay transporte. La parada de Peñas Altas está llena de triciclos, a veces más de diez. El problema es el precio para quienes estudiamos o tenemos que ir al centro día tras día. Un salario del Estado no alcanza, incluso si se lo destina en su totalidad al transporte”, asegura la joven.
La reorganización del servicio también ha provocado conflictos entre los conductores de camiones particulares y las guaguas arrendadas al Estado. Los primeros denuncian que, cuando llega una de estas al punto donde recogen pasajeros, deben cederle el espacio y pierden parte de sus clientes. Los vehículos arrendados suelen cobrar tarifas algo más económicas.
Otra queja apunta a las guaguas que anteriormente transportaban trabajadores hacia las instalaciones turísticas de Varadero. Varios ciudadanos aseguran que algunas circulan vacías por distintos puntos de la ciudad, incluso frente a paradas abarrotadas.
Durante un recorrido por la céntrica parada del Viaducto, 14ymedio observó el paso de una de esas guaguas sin pasajeros. En las inmediaciones permanecían estacionados unos diez ómnibus cerrados.
“Las ves ahí paradas durante horas, pero aquí siempre hay personas para ir a Peñas Altas, Varadero o Cárdenas. De vez en cuando alguna sale, pero es a cuentagotas”, comenta una de las personas que espera en el lugar.
Las dificultades para encontrar transporte en el Viaducto ya habían sido descritas por este diario en agosto, cuando una pasajera relató que el conductor de un Lada con matrícula estatal le pidió 500 pesos para llegar a Peñas Altas.
Por la noche, cuando disminuyen las alternativas de transporte, una carrera en mototaxi puede costar más de 2.000 pesos. Según los testimonios recogidos, algunos empleados del sector de los servicios han abandonado sus puestos de trabajo porque viven en barrios alejados y no pueden asumir el costo del regreso a casa.