Pese a condenas de más de 10 años de prisión, los robos de aceite dieléctrico se extienden a todo el país
Crisis energética
La prensa oficialista de Holguín, donde se han reportado 28 casos, califica estos hechos de "epidemia" y pide mano dura
Madrid/Por más que el régimen cubano haya endurecido las penas para los robos de aceite dieléctrico, estos no remiten. Solo en Holguín, según una nota publicada este lunes en la prensa oficial, llevan reportados 28 casos, si bien no aclaran desde cuándo. Estos incidentes, lamenta ¡Ahora!, “se han convertido en una especie de epidemia extendida por todo el país, con aparente impunidad, ante la lentitud con que transcurren los procesos judiciales abiertos contra quienes cometen estos graves delitos”.
El periódico provincial pone como ejemplo los más recientes casos, que han tenido lugar, por ejemplo, en el poblado de Levisa (en Mayarí), en el barrio Las Torres del municipio de Urbano Noris, en Moa y en la subestación de Farallones, que alimenta Cayo Grande. En Levisa, el robo de ese aceite –que funciona como aislante y refrigerante y evita el sobrecalentamiento de los equipos– afectó no solamente a esa comunidad, sino también a Nicaro y Cabonico, y en Las Torres, según ¡Ahora!, dejó sin luz a 69 viviendas.
De una subestación de Moa robaron 3.000 litros de aceite, lo cual perjudicó a 2.000 personas “imposibilitadas de disfrutar de las apenas tres horas de electricidad que el sistema eléctrico nacional (SEN) puede garantizar, como consecuencia del cerco energético impuesto por el mal vecino del Norte”, señaló el diario oficialista refiriéndose a la crisis recrudecida por el bloqueo energético que lleva a cabo EE UU desde principios de año.
Moa es, precisamente, donde hay registro de más casos (7), seguido de Mayarí (6), Urbano Noris (4) y Cueto (4)
Moa es, precisamente, donde hay registro de más casos (7), seguido de Mayarí (6), Urbano Noris (4) y Cueto (4). “Generalmente los malhechores actúan en zonas alejadas de los poblados, lo que les facilita las fechorías, pero todos los territorios reportan afectaciones de este tipo”, dice la nota del diario oficialista, que lamenta que los remedios puestos por las autoridades no estén dando resultado.
“Restablecimiento de cercas perimetrales afectadas, colocación de candados donde lo amerite, sellado de las válvulas de los transformadores e incremento de los recorridos y chequeos a las subestaciones, están entre las medidas establecidas desde la Unión Eléctrica Nacional para prevenir estas acciones vandálicas, que ameritan de una mayor y articulada reacción de rechazo popular ante su impacto”, proclaman.
La nota recuerda que el robo de aceite dieléctrico está tipificado en el Código Penal como delito de sabotaje y que puede conllevar sentencias de entre 7 y 15 años de prisión, y hasta 30 años o cadena perpetua “si el sabotaje causa daños graves o accidentes”. De hecho, indica ¡Ahora! con cifras de la Unión Eléctrica, “el ciento por ciento de los condenados por delitos contra el SEN recibió sentencias superiores a los 10 años de cárcel”.
"La lentitud con que transcurren los procesos contra los encartados, por estar apegados a las normas, provoca el espejismo de la impunidad"
Sin embargo, ni siquiera esto es suficiente, reconoce también el periódico holguinero al afirmar: “La lentitud con que transcurren los procesos contra los encartados, por estar apegados a las normas, provoca el espejismo de la impunidad, que estimula al delincuente y causa impotencia en la población y descrédito de las instituciones policiales y judiciales”.
Dos de los juicios que han salido a la luz, en efecto, muestran las largas condenas. El pasado 23 de mayo, la Fiscalía pidió 12 años de prisión contra un hombre de 36 años acusado de sustraer 70 litros de una subestación de Cayajabos, Artemisa. En julio se conoció otra sentencia de 12 años por el robo de aceite en Bungo 2 (Contramaestre, Santiago de Cuba), que provocó unas 48 horas de afectaciones eléctricas. Pero ni la amenaza de largas condenas ni los llamados del primer ministro, Manuel Marrero, a aplicar “mano dura” parecen detener el fenómeno.
En Santiago de Cuba, el robo de aceite dieléctrico de un transformador que abastece a Medicina Molecular, la semana pasada, no solo dejó la instalación afectada, sino que obligó a trasladar hasta Granma las muestras de un paciente en estado grave que necesitaba análisis urgentes.
Era el más reciente incidente de la larga sucesión de sustracciones similares que ha afectado en los últimos meses a toda la Isla. El producto, que funciona como aislante y refrigerante y evita el sobrecalentamiento de los equipos, puede usarse como combustible, en lugar del diésel, y como lubricante, de ahí que se haya vuelto preciado en la calle.