"El principal combustible es el ingenio", alardea el oficialismo ante los fallos de las termoeléctricas
Cuba
El régimen cubano celebra los 60 años de la Renté, su central más obsoleta, mientras anuncia una nueva avería en la Guiteras
La Habana/Este lunes, mientras la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) anunció la salida de servicio de la termoeléctrica Antonio Guiteras –la mayor planta generadora del país– por una “ponchadura en la caldera”, el periódico oficialista Granma celebraba con orgullo los 60 años de la central Antonio Maceo Grajales, conocida como la Renté, en Santiago de Cuba, una planta cuya vida útil venció hace 30 años, que acumula graves averías y tiene fuera de servicio sus únicas tres unidades operativas.
Román Pérez Castañeda, director general de la Guiteras, informó de que el proceso de enfriamiento de la central demorará entre 30 y 36 horas y que sólo entonces los especialistas podrán acceder al área, determinar la magnitud de los daños y proceder a su reparación.
La nueva avería de la central de Matanzas vuelve a poner al sistema eléctrico nacional (SEN) en una situación crítica. En el momento en que sufrió la desconexión, la planta generaba 170 MW. Con este fallo, sumado a las otras incidencias que reporta el reporte de la UNE de este lunes, se prevé un déficit de 1.845 MW en el horario pico de esta noche, para una demanda nacional de 3.020 MW.
Cada interrupción por reparación ha sido provisional: la central vuelve a fallar poco después de reintegrarse al sistema
La planta, con más de 36 años en funcionamiento, arrastra un mantenimiento insuficiente, escasez de repuestos y un deterioro crónico que las autoridades no consiguen solucionar. Cada interrupción por reparación ha sido provisional: la central vuelve a fallar poco después de reintegrarse al sistema. Sus reiteradas desconexiones han causado la mayoría de los apagones generales del último año y medio.
De la Guiteras se conoce que fue proyectada, fabricada y montada por la firma francesa Alstom. A partir de 2015, cuando la estadounidense General Electric Company compró la compañía francesa, se perdió el acceso a un crédito francés que canalizaba todos los suministros y repuestos.
La indignación de la población –reflejada en los comentarios a la publicación en la cuenta de Facebook de la UNE– subraya que la crisis energética, que el Gobierno atribuye al embargo de EE UU, existe desde mucho antes, debido a los fallos estructurales del propio sistema.
Mientras tanto, casi como una burla, Granma celebra que “el principal combustible es el ingenio”, enumerando las soluciones precarias frente al deterioro de la sexagenaria termoeléctrica Renté en Santiago de Cuba.
El homenaje oficialista –similar al que ya se le rindió el año pasado– parece un manual de sobrevivencia industrial para una planta que ya ha duplicado su tiempo previsto de explotación y sobrevive entre constantes fallos. Según el informe de la UNE de este lunes, la unidad 5 de la Renté está averiada, mientras que la unidad 3 y la 6 están fuera de servicio por mantenimiento.
Estas incidencias se suman a la larga lista de fallos reportados hoy por la UNE: una avería en la Unidad 3 de la CTE Felton, otra avería de la unidad 6 de la Diez de Octubre, la mencionada avería de la Guiteras y la parada por mantenimiento de las unidades 5 y 6 de Mariel y de la unidad 5 de Nuevitas.
En los 90, al perder a sus proveedores soviéticos, la planta se modernizó con asesoría tecnológica de empresas francesas para rehabilitar dos de sus unidades
La termoeléctrica a la que se le celebra la antigüedad –denominada “La Renté”, por la península en que se enclava– fue fundada en 1966 con ayuda soviética y concebida para producir energía a partir de combustibles fósiles.
En los 90, al perder a sus proveedores soviéticos, la planta se modernizó con asesoría tecnológica de empresas francesas para rehabilitar dos de sus unidades de 100 MW y hacerla funcionar con crudo nacional, para evitar la importación de combustible. Nunca se ha revelado el nombre de la empresa francesa ni el costo de la operación.
Aunque la capacidad total de la Antonio Maceo no se ha alcanzado desde hace décadas, debido a la falta de recursos para mantenimiento y reparación, la central sigue considerándose fundamental para sostener el SEN en la región oriental del país.
El director general de la planta, Jesús Aguilar Hernández, admite que el paso del tiempo ha hecho imposible aportar al sistema los 500 MW que la central proporcionaba en sus mejores tiempos: “con las unidades 3, 5 y 6 –a máxima capacidad– solo se alcanzan 285 MW”. Estas mismas son las unidades hoy fuera de servicio, según el reporte de la UNE.
De acuerdo con Ecured, desde 2023 las únicas unidades operativas de la Renté son la 3, la 5 y la 6, ya que la unidad 1 fue dada de baja, y la 4 salió de manera temporal.
En las declaraciones a Granma, Aguilar se ufana de que antes de 1959 “el país apenas estaba electrificado” –un irónico recordatorio frente a los prolongados apagones diarios en la Cuba de hoy– y de que es un “privilegio” que la central cumpla 60 años de funcionamiento.
“Constituye un reto que nos dejaron las generaciones anteriores y que debemos dejar a las venideras”, alardea Aguilar, sugiriendo la continuidad de la central, y subraya: “Más que el equipamiento, lo que se sostiene es la calidad de su colectivo de trabajadores”.
Ante los problemas de escasez de combustible, falta de repuestos e importaciones congeladas, Aguilar insiste en que “no esperan nada de afuera, cuando aquí se pueden generar soluciones”, y añade, como si fueran alquimistas del petróleo con poderes psíquicos: “La consigna no es solo operar, sino crear todo cuanto se pueda, porque el principal combustible es el ingenio”.
Ante la falta de piezas, los mismos trabajadores se ven obligados a improvisar las suyas
Sobre la unidad 5 y 6 que están hoy fuera de línea –la 5 averiada, la 6 en mantenimiento–, Ángel Fabars Borlot, jefe electromecánico de la Empresa la Mantenimiento a Centrales Eléctricas (Emce), admite: “La Unidad 6 está declarada para una reparación ampliada, y en la 5 tuvimos que lidiar con una avería en los sellos de hidrógeno del generador”.
“Son labores complejísimas porque estas son máquinas enormes. La pieza más pequeña pesa toneladas y las holguras son milimétricas”, confiesa Fabars Borlot, sin detallar cómo la magia del ingenio solucionará estos problemas.
Ante la falta de piezas, los mismos trabajadores se ven obligados a improvisar las suyas. Eduardo Morales García, jefe del taller de Maquinado –próximo a recibir la medalla por 40 años de servicio– cuenta: “Cuando llega un trabajo tenemos que elaborar casi todo, la cuchilla con la que se va a cortar, la barra, el material, hasta la segueta para cortar los tubos”.
Morales pone como ejemplo la fabricación de unos ejes para las bombas de agua de la unidad 5, “una pieza que venía de Rusia, pero nos dieron la tarea de hacerla aquí”.
La especialista en Mantenimiento Industrial de la Renté, Mayra CcCalle Irsula –una ingeniera que ha dedicado más de 35 años de su vida a la central–, expuso que las principales condiciones para “garantizar la continuidad en la generación” son el trabajo a distancia y el teletrabajo, cuando es posible, y la unificación “en un transporte a los operadores, el personal de cocina, la seguridad y los técnicos”. No explicó, sin embargo, que se trata de medidas ordenadas desde el Ministerio de Trabajo para evitar los despidos de las empresas estatales, debido a la crisis sin precedentes que sufre el país, agravada por el bloqueo petrolero de Estados Unidos.
La escasez de combustible no solo apaga las máquinas, también paraliza el transporte, desarticula los turnos y pone en riesgo la operación. La falta de personal, debido al problema de transporte, ralentiza los procesos. “La respuesta es más lenta porque no tenemos la cantidad de gente necesaria”, admite el jefe electromecánico de la Emce.
Maximiliano Guisande Agüero, jefe de Equipos Dinámicos –con 56 años de trabajo en Renté–, líder de la reparación de la averiada unidad 5, comenta que en su plantilla intenta fomentar la llegada y retención de jóvenes mediante convenios de trabajo con preuniversitarios, los politécnicos y la Universidad de Oriente, involucrando a los estudiantes en prácticas laborales y adiestramiento. Esta estrategia, asegura, podría serles beneficiosa ante la falta de personal, aunque por el momento el resultado no ha salido del modo condicional.