Una protesta de mujeres por falta de agua hace aparecer la Policía y una pipa en Regla
Protesta
El camión cisterna llegó sin manguera y un alto oficial exigió a los vecinos que cargaran sus propios cubos
La Habana/“Ustedes tienen la necesidad, ustedes la cargan”. La respuesta de un alto oficial a los vecinos de Regla que protestaban este miércoles por la falta de agua terminó por elevar aún más la tensión en la calle Maceo, entre Fresneda y Perdomo. Después de reclamar ante la estación de Policía, varias mujeres lograron que apareciera una pipa, pero el camión llegó sin manguera y la solución ofrecida fue que cada familia transportara el agua hasta su casa en cubos.
La protesta comenzó poco antes, según comprobó 14ymedio en el lugar. Un grupo de mujeres se encontraba frente a la estación policial, visiblemente molestas, reclamando una respuesta ante la falta de suministro. Más tarde, ya de regreso hacia el barrio, una de ellas gritaba a los vecinos que debían salir todos a la calle, porque el problema no era solo de quienes habían ido a protestar.
“Decía que teníamos que salir todos, porque a todos nos faltaba el agua, no solo a ellas”, relata Frank, vecino de la zona. En distintos puntos del municipio ha escuchado lo mismo. “La gente se queja porque ya no nos quedaba ni una gota de agua”.
Unos 15 minutos después, ya estaba allí un camión cisterna y se había desplegado un grupo de policías, incluyendo altos oficiales, algunos de ellos con grados de coronel. En las aceras, numerosos vecinos, entre ellos mujeres y niños, observaban la discusión.
La llegada de la pipa, sin embargo, no puso fin al conflicto. El vehículo no tenía una manguera con la que llevar el agua directamente hasta las viviendas y el conductor pretendía que fueran los propios residentes quienes se acercaran a llenar sus recipientes y cargarlos.
El intercambio entre los vecinos, el pipero y los oficiales se volvió cada vez más áspero. “Ustedes tienen la necesidad, ustedes la cargan”, espetó uno de los altos mandos. La frase indignó especialmente a quienes recordaron que en el barrio viven numerosos ancianos y personas incapaces de transportar varios cubos de agua desde la calle hasta sus casas.
El método tampoco garantiza una cantidad suficiente para las necesidades de una familia. Los vecinos explicaron que, cuando la situación era menos crítica, una pipa podía destinarse al abastecimiento de dos o tres viviendas y llenar los depósitos domésticos. Ahora, con muchas más casas dependiendo de los camiones cisterna, cada núcleo termina recibiendo apenas tres o cuatro cubos.
“Eso no resuelve nada”, lamentaba otro de los residentes. Mucho menos, añadía, para quienes deben reservar agua para beber, cocinar, bañarse y mantener unas condiciones mínimas de higiene durante varios días.
La crisis de abastecimiento en el municipio no es nueva. El pasado 13 de agosto, Aguas de La Habana reconoció afectaciones en la zona baja de Regla y Casablanca vinculadas al Sistema del Gato, una de las principales fuentes que abastecen la capital. Ese día, la empresa estatal informó además de problemas eléctricos que mantenían fuera de servicio varios equipos del sistema.
Las interrupciones han convertido el acceso al agua en una fuente recurrente de malestar en Regla. En junio, residentes del municipio cortaron una calle después de permanecer más de 24 horas sin electricidad ni agua. La Policía llegó rápidamente a la zona y la tensión disminuyó solo después de que regresara el servicio eléctrico.
Un mes después, el 8 de julio, decenas de personas volvieron a movilizarse y llevaron sus reclamos hasta las sedes del Gobierno y del Partido Comunista municipal tras varios días sin ambos servicios. Mujeres con niños, ancianos y otros residentes se concentraron bajo el sol mientras policías y funcionarios intentaban contener el descontento.
La escena de este miércoles volvió a mostrar algo que se repite en distintos puntos de la Isla. Las mujeres suelen ser las primeras en salir a reclamar; después llegan los uniformados y, solo entonces, alguna solución de emergencia. Esta vez, la pipa alivió momentáneamente la falta de agua en un barrio de Regla, pero estuvo lejos de resolverla. Mientras el abastecimiento siga dependiendo de respuestas improvisadas, el próximo reclamo parece apenas cuestión de tiempo.