El régimen cubano anuncia el fin de varias prohibiciones y se aferra al "proyecto socialista"

PCC

  • La lista de medidas incluye la supresión de los precios topados, de la libreta, del monopolio del Estado sobre el comercio exterior y sobre la contratación de personal por las empresas extranjeras
  • Los extranjeros podrán invertir directamente en el sector privado nacional, sin intermediación del Estado

Los inversores podrán, en principio, poner su dinero en cualquier negocio, sin seguir la "cartera de oportunidades".
Los inversores podrán, en principio, poner su dinero en cualquier negocio, sin seguir la "cartera de oportunidades". / 14ymedio
14ymedio

18 de junio 2026 - 07:21

Madrid/A la espera de ver cuándo y cómo se implementa, el régimen cubano tiene, finalmente, propuestas de cambios reales. En un largo discurso ante el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel concretó, este miércoles, algunas sugerencias que rompen con algunos dogmas hasta ahora intocables, empezando con el fin de los precios topados “de manera general”. 

“Vamos a corregir una política que no dio los resultados esperados", explicó el mandatario a un auditorio que no dudó en dar el sí a todo. “Los topes de precios, en la práctica, no lograron contener la inflación: muchas veces provocaron desaparición de productos, desvíos hacia la ilegalidad, mayores precios, menos recaudación de impuestos y una carrera imposible entre precios reales y decisiones administrativas que siempre llegaban tarde”. 

La lista contiene 23 ejes y 176 propuestas, muchas de ellas ya conocidas, como había advertido previamente este diario, pero también ciertamente otras que, de llevarse a cabo tal y como se enunciaron, contradicen la ortodoxia ideológica.

La lista contiene 23 ejes y 176 propuestas, muchas de ellas ya conocidas, como había advertido previamente este diario, pero también ciertamente otras que, de llevarse a cabo tal y como se enunciaron, contradicen la ortodoxia ideológica

Otro de los platos fuertes, en este sentido, es el de permitir la inversión extranjera directa en las empresas privadas. Reservada desde 2013 –cuando se permitió por primera vez– al ámbito estatal, este tipo de financiación se facilitará ahora, dijo Díaz-Canel, “con reglas claras de propiedad, repatriación, reinversión y solución de controversias”. El dato no es menor, toda vez que hace poco más de un año el pánico fue generalizado entre las empresas extranjeras que vieron cómo se les prohibía repatriar divisas.

Estos inversores también ven al fin enunciarse algunas otras de sus demandas, una de ellas el poder contratar al personal que deseen sin recurrir a las intermediarias estatales, que hasta ahora se quedaban con un alto porcentaje de los salarios pagados en divisas y entregaban una mínima parte en moneda nacional a los empleados. También era una vieja aspiración, como confirmaron fuentes diplomáticas a 14ymedio hace ni más ni menos que 10 años, que afirmaban que esto frenaba muchos negocios porque “lastraba la capacidad de los inversionistas para elegir personal calificado de manera directa”. Además, Díaz-Canel garantizó que ya no se dirá a los extranjeros en qué invertir –dependiendo de la oferta de la cartera de negocios–, sino que podrán tener la iniciativa que quieran. 

Menos novedad es la oferta a los cubanoamericanos, que ya llevan años siendo invitados a poner dinero en la Isla y que ahora se dividirán entre quienes vean la oportunidad y quienes se nieguen a participar en un proyecto destinado, en último extremo, a “preservar la Revolución”, como dijo el primer ministro, Manuel Marrero, en un discurso sin más contenido. 

La enjundia estaba en el de su jefe, que listó algunas otras reformas genuinas, aunque menos claras. Entre ellas habló de canjear deuda por activos y lo hizo con palabras muy medidas. La idea –generalizada en muchos países– sería entregar propiedades –que podrían ser hoteles, minas o cualquier otro– para satisfacer los pagos millonarios que no puede afrontar. Puntualizó, no obstante, que se hará “sin enajenar en perpetuidad la propiedad de los mismos”, lo que supondría eventualmente recuperar el activo una vez satisfecha la deuda. La apostilla es significativa ideológicamente, ya que lo contrario podría ser considerado una traición a los principios del Partido Comunista. 

Otro de los cambios, este sí ya anunciado por el mandatario el pasado viernes, es la revisión de la lista de actividades prohibidas para el sector privado. Habrá que esperar para saber cómo se concreta, pero la promesa principal es “revisar integralmente la lista (...) con un principio claro: sustituir, siempre que sea posible, la prohibición por una regulación responsable”. 

Se prevé también ampliar el objeto social de las mipymes y eliminar cargas burocráticas, además de implementar de manera obligatoria la facturación electrónica, pagos digitales y los registros públicos interoperables “para combatir la evasión fiscal y la corrupción”, aunque no será posible –y esto no lo mencionó– mientras la conectividad y la electricidad estén en el estado actual. 

De este asunto también habló Díaz-Canel, aunque aquí había menos que aportar. Se permitirá la entrada directa de empresas extranjeras que suministren paneles solares, baterías e inversores y se suprimirán más impuestos vinculados a la venta, instalación y mantenimiento de estas tecnologías. Además, las solineras se generalizarán, ya que promoverá –con mecanismos aún no conocidos– la inversión extranjera, cooperativa, y privada además de la estatal. Se darán licencias “expeditas” a los transportistas y taxistas de vehículos eléctricos y se harán exenciones de impuestos a las piezas de vehículos colectivos que funcionan con energía fotovoltaica.

El mandatario renovó la promesa de Raúl Castro –que vio por videoconferencia, dijeron, la cita y envió con intermediario un mensaje de aprobación– de suprimir los subsidios generalizados

El mandatario renovó la promesa de Raúl Castro –que vio por videoconferencia, dijeron, la cita y envió con intermediario un mensaje de aprobación– de suprimir los subsidios generalizados a través de la libreta de abastecimiento, para sustituirlos por "apoyos directos a personas vulnerables". Además, se exigirá al sector privado "apadrinar comedores sociales y hogares de ancianos", una manera de delegar parte de las responsabilidades sociales del Estado. Esta medida, que es un cambio de paradigma, el día que se concrete sí supondrá una ruptura, pero su advenimiento está a la espera desde que en 2008 el anciano general lo pronunció por vez primera. 

Díaz-Canel enlistó una serie de medidas más, una de gran calado como la pérdida del monopolio estatal sobre las exportaciones, y otras ya previstas, sobre la propiedad de la tierra y el fomento de la producción agropecuaria, anunciadas en el proyecto de ley que se aprobará en julio, la reducción de ministerios y promoción de la autonomía municipal y el impulso de una Red Juvenil Comunitaria que estaría destinada a la formación, la creación de redes, la mejora de la convivencia en los barrios y la ayuda a los colectivos vecinales. 

El discurso estuvo ampliamente salpicado por la política. Díaz-Canel denunció con detalle la política hostil de EE UU, aunque admitió: “Hay trabas que no vienen de afuera, ni del bloqueo. Hay lentitud, burocracia, normas que frenan al que quiere producir y decisiones que hemos postergado. Lo que depende de nosotros, tenemos que cambiarlo nosotros, y tenemos que cambiarlo ahora”.

Sin salir del discurso de no plegarse a las presiones de Washington, el mandatario dijo que el pueblo cubano no se va a “convocar solamente a resistir. Nos vamos a convocar a crear. A producir. A decidir. A fiscalizar. A prosperar, y a transformar”. Eso sí, defendió el legado de Fidel Castro, y dejó muy claro que todo lo que se va a cambiar es para defender la Revolución.

También te puede interesar

Lo último

stats