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El rito anual de la papa

La cola para comprar papas en La Habana. (Luz Escobar/14ymedio)
Orlando Palma

09 de marzo 2015 - 06:20

La Habana/El pasado fin de semana, la llegada de la papa a varios mercados agrícolas de La Habana provocó reyertas que recordaron el desespero de los años más difíciles del Período Especial. Horas después de finalizadas las trifulcas, era posible comprar papa en aquellos mismos lugares, pero de mano de los avispados que especulaban con el producto.

Las autoridades del Ministerio de la Agricultura aseguran que la actual cosecha del tubérculo supera notablemente la del año pasado, sin embargo, las colas y las peleas para comprarlo también parecen multiplicadas.

En la actual "campaña de la papa" está previsto que se recojan hasta 60.000 toneladas del producto pero los precedentes hacen temer que no se alcance la cifra estimada. El plan de producción se incumplió sensiblemente en 2014, cuando se llegó a 53.300 toneladas en vez de las 65.700 proyectadas. La diferencia se hizo sentir en el plato de las familias cubanas y ha provocado la desesperación en barrios y poblados, algo que se percibe fácilmente cuando alguien avista un camión con el preciado alimento.

En el caso de la ciudad de La Habana, dada su densidad poblacional, la situación se vuelve más compleja. El producto se vende al menos en 51 puntos autorizados de Playa, Plaza, Centro Habana, La Habana Vieja, Diez de Octubre, La Habana del Este, San Miguel, Boyeros, Arroyo Naranjo y Cerro. Estos lugares son campos de batalla en los que la gente espera durante horas, se grita y empuja.

El panorama de las largas filas y los golpes se repite ahora en el mercado ilegal, donde los precios de la papa también se han disparado ahora. Si en las tarimas oficiales la libra cuesta un peso cubano, al comprarla por la izquierda ya debe pagarse un peso convertible, es decir, veinticinco veces el precio oficial. Y eso a pesar de que la venta sigue restringida a un máximo de veinte libras por persona, limitación que se saltan con aparente facilidad los revendedores.

Si en las tarimas oficiales la libra cuesta un peso cubano, al comprarla por la izquierda ya debe pagarse un peso convertible, veinticinco veces el precio oficial

Nancy Wilson Perich, subdirectora comercial de la Empresa Provincial de Mercados Agropecuarios, ve el futuro con optimismo pese a todo. Según declaró la funcionaria a los medios oficiales, el número de puestos de venta en la capital aumentará a 210 durante el mes de marzo y se prevé que se vendan unas 29.500 toneladas de papa, de las cuales ya han sido comercializadas 3.500.

La mayor parte de la papa que ha estado arribando a la capital en esta campaña proviene de Mayabeque, Artemisa, Matanzas, Cienfuegos y Ciego de Ávila. Wilson Perich asegura que de las 60.000 toneladas previstas de febrero a abril, alrededor de 30.000 irán a frigoríficos de La Habana, Güira, Alquízar y Güines para su posterior comercialización.

La "operación papa" no sólo involucra a la Empresa Provincial de Mercados Agropecuarios. En ella también participa el Ministerio de Comercio Interior, el Grupo de Logística del Ministerio de la Agricultura y hasta la propia Policía Nacional Revolucionaria encargada de controlar las colas y mantener la disciplina entre los compradores. Una larga cadena de implicados, que no logran producir ni distribuir con eficiencia este alimento básico.

Los campesinos señalan el escaso suministro de semillas como responsable de la disminución de la presencia de la papa en Cuba. La mayoría de las semillas se importa fundamentalmente desde Holanda y Canadá a un costo que supera los 10 millones de dólares. La variedad nacional, conocida como Romano, no logra los rendimientos que se alcanzan a partir de las simientes foráneas aunque tiene como ventaja que se logra más temprano en el año en comparación con las extranjeras que sólo comienzan a arribar al país a partir del mes de noviembre.

Los agricultores se quejan de una deficiente distribución de la semilla, que les llega a cuentagotas, de forma tardía y a veces en mal estado

Los agricultores se quejan de una deficiente distribución de la semilla, que les llega a cuentagotas, de forma tardía y a veces en mal estado. A ello se le suman las exigencias climáticas para el buen crecimiento del tubérculo, que necesita una temperatura de entre 15 y 20 grados Celsius para su pleno desarrollo. La buena noticia es que, al menos en las últimas semanas, los frentes fríos que han incidido en la región occidental han resultado favorables para la producción del cultivo de la papa.

No ha ocurrido lo mismo con el suministro de fertilizantes, insecticidas y la calidad del sistema de riego con que cuentan los campesinos ocupados en estas labores. El malestar se hace sentir en municipios como Alquízar, Güira y Artemisa, con una larga tradición de cultivo del tubérculo y donde los agricultores denuncian tardanzas y faltantes en la entrega del llamado "paquete tecnológico". La mala situación técnica o la ausencia de las fumigadoras para plagas es uno de los obstáculos más señalados por los productores.

El problema de la papa, no obstante, trasciende a la papa. No se trata sólo de las dificultades que está atravesando su producción. En el año 2000 se produjo un pico muy positivo con la recogida de 348.500 toneladas, casi seis veces más de que en la actualidad. La situación está muy relacionada con el aumento de precio y el déficit de otros productos sustitutos.

Este es también el caso del arroz y las viandas, que han experimentado en los últimos meses ciclos de desabastecimiento y alza del importe. Ante los altos precios de los frijoles, la papa se convierte en un producto que salva una comida. La desesperación por la compra de la papa no indica un especial interés de los cubanos por su sabor, sino una urgente necesidad de paliar déficit alimentarios que han ido en aumento en los últimos meses a causa del desabastecimiento.

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