Rogelio Bolufé, el opositor cubano que reivindica el uniforme verde olivo
Entrevista
Deportado recientemente de EE UU y establecido ahora en México, dice estar en contacto con Sandro Castro y pide la destitución de Díaz-Canel
La Habana/Rogelio Bolufé asegura que no recibe órdenes de ninguna institución, que su único mando es su conciencia y que trabaja por la reconciliación entre los cubanos. Sin embargo, también sostiene que continúa “en servicio activo”, reivindica con orgullo el uniforme verde olivo y llama “hermanos” a los integrantes de los cuerpos militares cubanos.
Deportado recientemente de Estados Unidos a Ecuador y trasladado posteriormente a México, donde afirma tener residencia, Bolufé ofrece una imagen difícil de clasificar. Se presenta como perseguido por La Habana –que lo vincula con supuestos delitos de terrorismo–, pero al mismo tiempo defiende el aparato militar al que dice haber pertenecido y evita definir a Fidel Castro como dictador.
En respuestas a preguntas enviadas por 14ymedio, Bolufé afirma que fue jefe de un llamado Departamento 0 y que próximamente cumplirá treinta años de “servicio activo”. Según su explicación, el nombre representaba la idea de “multiplicar por cero todo aquello que afecte a Cuba, a la patria y a la nación”. Tampoco aportó documentos que permitan confirmar el cargo, el grado de mayor que anteriormente se le ha atribuido ni su supuesta cercanía con el entorno de seguridad de Fidel Castro.
Bolufé rechaza que su uso de la expresión “servicio activo” implique una relación actual con las instituciones cubanas. Dice que no pertenece a una estructura oficial, no recibe órdenes y no desempeña funciones para el Estado. Se trata, afirma, de un compromiso “moral y permanente” con la patria. “Mi único mando es mi conciencia”, sostiene. “No sirvo a un hombre ni a una organización; sirvo a Cuba y a los cubanos”.
En otros pasajes habla de sí mismo como integrante permanente de una comunidad castrense y dirige un llamamiento a quienes han formado parte de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior. “Siéntanse orgullosos del uniforme verde olivo”, les dice. Bolufé sostiene que no se trata solo del uniforme de una institución, sino del “uniforme de la patria”, y asegura que quienes asumieron el compromiso de proteger el país siguen siendo “servidores permanentes de la seguridad de la patria”.
Preguntado por qué se siente orgulloso de haber pertenecido al Ministerio del Interior y a la Seguridad del Estado, responsables de la vigilancia, el encarcelamiento y la represión de opositores, activistas y periodistas independientes, Bolufé evitó asumir una responsabilidad institucional. Reconoció que existen personas y organizaciones que han denunciado violaciones de derechos humanos y dijo respetar el derecho de las víctimas a expresarse y buscar justicia. No obstante, defendió que el Ministerio del Interior, las Fuerzas Armadas y la Policía están integrados por cubanos y, por tanto, “son parte del pueblo”.
“Mi orgullo no viene de cualquier abuso que pudiera haber cometido otra persona o que se atribuya a una institución”, respondió. “Mi orgullo nace del trabajo que desempeñé personalmente”.
Bolufé no explicó cuál fue ese trabajo ni si participó en operaciones de vigilancia, interrogatorios, elaboración de expedientes o seguimiento de opositores. Su condena de los abusos permanece en un terreno general, sin identificar responsables, prácticas o víctimas.
Bolufé defendió del castrismo “la soberanía nacional, la educación, la salud pública y la dignidad frente a presiones externas”
La misma cautela aparece cuando se le pregunta si considera que Fidel Castro fue un dictador. “Fidel es una figura muy debatida”, respondió, antes de señalar que algunos lo consideran un dictador y otros un líder revolucionario.
Bolufé defendió del castrismo “la soberanía nacional, la educación, la salud pública y la dignidad frente a presiones externas”, y condenó de forma genérica “cualquier violación de los derechos humanos, los abusos de poder y toda acción que haya causado sufrimiento a los cubanos”. No respondió afirmativa ni negativamente a la pregunta sobre la naturaleza dictatorial del régimen de Castro.
Su discurso busca situarse en un espacio intermedio entre el oficialismo y el exilio tradicional. Habla de reconciliación, democracia y respeto al pensamiento diferente, pero también de soberanía, unidad nacional y orgullo militar. No propone una ruptura explícita con las estructuras armadas cubanas ni menciona procesos de depuración, responsabilidad o reparación para las víctimas.
También sostuvo que Sandro Castro “no es comunista” y que aboga por la participación democrática y la reconciliación entre los cubanos
Uno de los elementos más llamativos de sus respuestas es su relación con Sandro Castro, nieto de Fidel Castro y conocido en redes sociales por exhibir una vida de privilegios en medio de la crisis cubana. Bolufé asegura que mantiene comunicación con él. “Siempre la he mantenido, es mi familia”, afirmó, sin aclarar si se refería a una relación de parentesco, amistad o cercanía política.
También sostuvo que Sandro Castro “no es comunista” y que aboga por la participación democrática y la reconciliación entre los cubanos. Inmediatamente después, matizó que el nieto de Fidel Castro nunca le ha expresado la intención de impulsar una transición política y que ningún otro integrante de la familia le ha transmitido un planteamiento semejante.
Bolufé tampoco precisó cuándo habló por última vez con Sandro Castro. En lugar de responder, dedicó varios párrafos a interpretar un video realizado con inteligencia artificial en el que ambos aparecen como superhéroes enfrentados a un águila. Según él, el águila representa al “enemigo externo”, mientras que una piedra que aparece en las imágenes simboliza a Félix Varela. En su interpretación, incluso la roca bajo la que descansan los restos de Fidel Castro no glorificaría al antiguo gobernante, sino que recordaría que ningún hombre puede situarse por encima de la nación.
“Fidel Castro quiso descansar bajo una piedra. No para que los cubanos recordáramos eternamente a un hombre”, afirmó, sino para que Cuba regresara algún día a su “piedra fundamental”, que identifica con Varela.
Afirma además que mantiene varias demandas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y el Gobierno federal estadounidense
Sobre su deportación, Bolufé asegura que tenía pendiente un proceso ante la Junta de Apelaciones de Inmigración y un recurso de habeas corpus. Afirma además que mantiene varias demandas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y el Gobierno federal estadounidense. Según su versión, no recibió una explicación jurídica antes de ser subido al avión y considera que la expulsión fue una represalia por su activismo. No ha aportado en sus respuestas los números de los expedientes ni resoluciones que permitan determinar si los recursos impedían legalmente su deportación.
Bolufé fue enviado a Ecuador, pero no aclaró cuál era su estatus legal en ese país. Se limitó a afirmar que Estados Unidos mantiene acuerdos de cooperación migratoria con Quito y que unos 191 cubanos habrían sido deportados allí. Posteriormente viajó a México, donde dice contar con residencia y estar reorganizando su vida.
También se refirió a su detención en Hialeah, durante la cual la Policía informó del hallazgo en uno de sus bolsillos de una sustancia que parecía cocaína. Bolufé asegura que la Fiscalía retiró el cargo, que el caso fue desestimado y que fue declarado no culpable. No explicó si la sustancia fue sometida a análisis, si existieron problemas con el registro policial o cuál fue la razón concreta de la desestimación. “Las acusaciones hablan del inicio de un proceso; las decisiones judiciales hablan de su resultado”, respondió.
También se atribuye haber desarrollado en 2020 el concepto “Patria y Vida”, antes de la aparición de la canción que popularizó el lema
En otro pasaje, confirmó ser el fundador de La Nueva Nación Cubana, la organización que las autoridades de la Isla utilizan para vincularlo con actividades terroristas. Bolufé asegura que el proyecto ha promovido pasaportes y monedas simbólicas, campañas publicitarias y la llamada Operación Retorno. También se atribuye haber desarrollado en 2020 el concepto “Patria y Vida”, antes de la aparición de la canción que popularizó el lema.
Ese mismo año, Bolufé llevó más lejos sus aspiraciones políticas y comenzó a presentarse públicamente como “presidente interino de la República de Cuba”. En entrevistas y transmisiones difundidas por internet se atribuyó la dirección de una eventual transición y, según publicaciones de la época, llegó a declarar destituido a Miguel Díaz-Canel mediante un supuesto decreto sin reconocimiento institucional ni respaldo conocido entre las principales organizaciones del exilio.
Pese a estar reclamado por La Habana, Bolufé asegura que nunca ha sido contactado por la Seguridad del Estado desde que salió de Estados Unidos. Dice que, si los agentes se acercaran a él, los recibiría “con un abrazo” y los invitaría a trabajar juntos por Cuba.
La frase resume el difícil encaje político del personaje. Bolufé se presenta como perseguido por el régimen, pero no como enemigo de sus cuerpos de seguridad; habla de democracia, pero evita juzgar directamente a Fidel Castro; denuncia abusos, pero reivindica el uniforme de quienes los ejecutaron; y asegura no pertenecer a ninguna estructura, mientras insiste en que nunca ha dejado de estar de servicio.
Más que aclarar quién fue dentro del Ministerio del Interior o qué papel pretende desempeñar ahora, sus respuestas dibujan la identidad que intenta proyectar: la de un militar nacionalista que aspira a tender puentes entre el exilio, los uniformados y sectores de la familia Castro, sin romper por completo con el legado del sistema al que afirma haber servido.