Shaka, un fogonazo químico con dosis masivas de cafeína, vodka y azúcar

Cuba

Fabricada en España, donde está prohibida su venta, esta bebida se consume principalmente en Cuba

Entre la basura que se acumula, brillan las latas vacías de Shaka, con su color azulón y el león característico de su logo.
Entre la basura que se acumula, brillan las latas vacías de Shaka, con su color azulón y el león característico de su logo. / 14ymedio
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04 de septiembre 2026 - 05:18

La Habana/Madrid/En las aceras u orilladas al contén, entre toda la basura que se acumula, brillan las latas vacías de Shaka, con su color azulón y el león característico de su logo. Es una escena que puede observar cualquier cubano que salga a la calle, y una muestra palpable de su alto consumo en la Isla, que tiene en alerta a las autoridades sanitarias.

¿De dónde salió esta bebida, de cuyos efectos el primero en advertir –en contra de su costumbre– ha sido el propio Gobierno? Según su etiqueta, W Shaka –su nombre oficial– es elaborada y comercializada por Venerable Capital S.L., una empresa con domicilio en Madrid. Sin embargo, no se vende ni se toma en España, como confirmó un empleado de la firma a 14ymedio. “Nosotros somos los productores y los distribuidores, pero no vendemos en España, solo mandamos producto fuera”, precisó vía telefónica el trabajador, que no supo explicar por qué. 

En el país europeo, las meras bebidas energéticas, sin mezclar, están altamente controladas, y el consumo en regiones como Galicia está directamente prohibido a menores de edad, según una ley de finales del año pasado. Uno de los países donde vende Venerable Capital, Costa de Marfil, impide las importaciones de Shaka y otras bebidas semejantes desde 2023.

La composición del producto, en su presentación habitual en la Isla, la de vodka, consta de 18% de alcohol respecto al volumen total y vitaminas B2, B6, B12, niacina y ácido pantoténico.
La composición del producto, en su presentación habitual en la Isla, la de vodka, consta de 18% de alcohol respecto al volumen total y vitaminas B2, B6, B12, niacina y ácido pantoténico. / 14ymedio

Shaka tampoco sería legal en España, y no precisamente por el alcohol o la combinación de este con taurina o con cafeína, algo no vedado per se. Son las vitaminas que contiene lo que está prohibido mezclar con alcohol, de acuerdo a la normativa europea. Concretamente, el Reglamento 1925 de 2006 establece que no pueden añadirse vitaminas ni minerales a bebidas que tengan más de 1,2% de alcohol.

La composición del producto, en su presentación habitual en la Isla, la de vodka, en una reconocible lata de color azul y negro, consta de 18% de alcohol respecto al volumen total y –entre otros ingredientes como azúcar y conservantes– vitaminas B2, B6, B12, niacina y ácido pantoténico. El contenido de vodka es de 45%, casi la mitad, mientras que la de taurina es de 0,37% –el equivalente a 370 miligramos por 100 mililitros– y la de cafeína, 0,03%, es decir, 300 mg/litro.

Mostrar esta equivalencia es pertinente: más arriba de 150 mg/l, la Unión Europea lo considera “contenido elevado de cafeína”, y junto a esta advertencia específica, en el etiquetado debe aparecer “No recomendado para niños ni mujeres embarazadas o en período de lactancia”. Es un requisito que sí cumple Shaka, si bien la formalidad burocrática no disminuye en absoluto su peligro. 

El pasado domingo, una nota en la prensa oficial advertía de nuevo, a partir de varios testimonios, de los efectos perniciosos de la bebida energética. “Le llaman bebida energética para que suene a combustible saludable, pero la realidad es muy distinta”, explicaba en el reporte el médico y profesor de universidad Julio César Hernández Perera. “Esa palabra no es más que un anzuelo de marketing”, denunciaba. “La energía que prometen no es nutricional, sino una peligrosa excitación artificial, un fogonazo químico provocado por dosis masivas de cafeína y un exceso de azúcar que castiga el sistema cardiovascular como si de un violento acelerón se tratara”.

Cuando la mezcla se combina con alcohol, "el peligro se duplica, porque enmascara la intoxicación etílica y conduce a los jóvenes a un estado de vigilia falsa"

Cuando la mezcla se combina con alcohol, proseguía, “como ocurre con la famosa Shaka Mixer, el peligro se duplica, porque enmascara la intoxicación etílica y conduce a los jóvenes a un estado de vigilia falsa que puede acabar en urgencias médicas”.

Los medios de Sancti Spíritus han ofrecido también el relato de cinco jóvenes, de entre 18 y 22 años, que acabaron en esa situación y que fueron atendidos en el Hospital Provincial Camilo Cienfuegos por intoxicación. Una de ellos llegó inconsciente y tuvo que ser ingresada en la unidad de cuidados intensivos.

Así lo explicó Yaneisy Valdés Gutiérrez, especialista en toxicología, al reportero de Radio Sancti Spíritus, que apostillaba: “Este video pretende alertar no solo a esos adolescentes y jóvenes sino también a los padres, para que sepan lo que está sucediendo”. La doctora contó que los cinco pacientes provenían de un mismo grupo de amigos, y que cuatro de ellos presentaron “síntomas leves” como “sudoración, irritabilidad, nerviosismo, mucho dolor de cabeza y decaimiento”.

Los muchachos, refería Valdés, expresaban efectos como “me siento muy mal” o “siento que voy a morir”, pero fueron tratados “adecuadamente” y se repusieron sin complicación. La amiga que llegó “en coma” sí requirió ingreso, así como “ventilación mecánica para salvar la vida”. La joven había tomado dos latas de Shaka, según el relato de la médico a partir del testimonio de la propia muchacha, una vez volvió en sí.

Esta le relató a los especialistas que tras una primera lata, “sellada” y abierta por ella misma, su comportamiento comenzó a cambiar, e incluso las amigas le dijeron que “no era ella”. Al tomar la segunda lata, “no recuerda qué pasó”. 

Lo que está pasando con Shaka en Cuba recuerda a lo que ocurrió, en Estados Unidos, con Four Loko

Otro muchacho, indicaron en el mismo reporte, por el “estado de alteración” fruto no solo de tomar Shaka sino de mezclarlo con otras bebidas alcohólicas, rompió una puerta de vidrio del hospital. “Estamos hablando de una intoxicación que se ha comportado con síntomas de moderados a graves en algunos de estos casos”, insistía la doctora, que recordaba la composición del brebaje. Los sabores agradables con los que se presenta el producto, como fresa, coco, manzana o piña, decía Valdés, “enmascaran” el alcohol y son, por tanto, “una motivación para continuar ingiriendo”. Shaka, dijo además, genera dependencia, “es adictivo”.

Lo que está pasando con Shaka en Cuba recuerda a lo que ocurrió, en Estados Unidos, con Four Loko. Aparecida en 2005, la composición original de esta bebida contenía alcohol de malta (12% vol.), cafeína, taurina y guaraná. Con altas dosis de azúcar y saborizantes y colores llamativos, se convirtió en un fenómeno entre los jóvenes, y llegó a conocerse como “cocaína líquida”.

Las intoxicaciones etílicas y otros problemas asociados a su consumo entre estudiantes provocaron, primero, que determinados centros educativos prohibieran su consumo y, después, que las autoridades estadounidenses acabaran tomando medidas. Justamente, alertaban, la cafeína hacía que quien tomara Four Loko se sintiera despierto sin advertir que estaba afectado por el alcohol como realmente estaba, lo mismo que sucede con Shaka.

En 2010, la Food and Drug Administration (FDA), la agencia de EE UU de alimentos y medicamentos, envió cartas a cuatro fabricantes de bebidas –entre ellos a Phusion Projects, propietario de Four Loko– diciendo que esa cafeína añadida directamente al alcohol era un “aditivo alimentario no seguro” y amenazando con retirar los productos. No llegó a materializar esta acción porque Four Loko retiró de su composición la cafeína, la taurina y el guaraná, y así se sigue vendiendo hasta hoy.

"Tantas cosas que prohíben en Cuba y no prohíben el Shaka como en otras sociedades civilizadas"

Desde luego, no existe una normativa similar en la Isla, y por eso Venerable Capital ha podido introducirse en ese mercado. “Tantas cosas que prohíben en Cuba y no prohíben el Shaka como en otras sociedades civilizadas”, se lamenta un médico ante 14ymedio. “Pareciera que nuestro país es el mercado cautivo de unos aprovechados”.

Sobre el papel, una empresa española puede fabricar productos que estén prohibidos en este país, y exportarlos. Para ello, tiene que solicitarlo al Ministerio de Sanidad, en un trámite que puede hacerse por internet. Esto quiere decir que al menos este organismo tiene todos los detalles sobre la elaboración de Shaka en España.

Según su propia web, Venerable Capital, dedicado principalmente a comercializar alcohol y tabaco –aunque también alimentos no perecederos como enlatados, pasta y aceite–, exporta a países de Latinoamérica, además de Cuba, como Haití, República Dominicana o Panamá pero principalmente a africanos como Ghana, Costa de Marfil y Togo. También afirman tener presencia en Dubái, India, Bangladesh, Sri Lanka, Nepal o Tíbet.

Sus marcas –por ejemplo empaquetados Olé, cigarros Bravo, cerveza Santa Isabel, brandy Bernardo Gálvez o ginebra Friday– no se ven, en cualquier caso, en los supermercados españoles. Al menos de la Península: Venerable Capital afirma vender en Ceuta, Melilla y Canarias, territorios con regímenes fiscales especiales.

Es en estas islas y en África, precisamente, donde está el propio origen del grupo empresarial, según la historia que se relata en la misma página corporativa, que se remonta a la fundación, en 1876 y en Orán (Argelia), de Tabacos Jorro por parte del alicantino Vicente Jorro Tours. El espaldarazo que supuso la entrada en la empresa del financiero y contrabandista mallorquín Juan March, a principios del siglo XX, los hizo extenderse por Argelia y Marruecos.

Siempre vinculada al tabaco, las sucesivas generaciones de Jorro siguieron expandiendo el negocio, hasta que Fernando Jorro Sainz de Rozas impulsó la creación de la Compañía de Tabacos del Mediterráneo (Comet S.A.), el “embrión” de Venerable Capital. Hoy, indica el propio conglomerado, “agrupa negocios de comercio, fabricación y distribución de tabacos, bebidas y alimentación, pavimentos y servicios”.

Shaka nació discretamente en los años 2010, pero no llegó hasta el año pasado a Cuba. No hay datos disponibles sobre las ventas, pero hay indicios de que la Isla se ha convertido en pocos meses en el principal mercado de la bebida. Quizá la desesperación de los jóvenes cubanos ante la falta de perspectivas tenga mucho que ver con el fenómeno.

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