"Vienen dos y hasta tres inspectores juntos, y a cada uno le tienes que dar su tajada"
Reportaje
Para evitar las multas, los comercios privados dejan de vender los productos con precios topados, mientras las tiendas estatales en dólares no están sometidas a las mismas reglas
La Habana/A Alejandro, dueño de una mipyme en Regla, le han impuesto en menos de una semana 40.000 pesos de multa. Su “mercadito” era uno de los pocos negocios de la zona que aún se atrevían a vender productos de primera necesidad –pollo, aceite, salchicha, leche en polvo, pasta y detergente–, que desde julio de 2024 tienen precios "concertados" –es decir, topados–, pero que la crisis actual hace imposible mantener.
“La semana pasada, vino gente de todo el municipio buscando aceite, porque no lo venden en ningún lado. Yo lo tenía a 1.300 pesos el litro, y su precio topado es 990. ¿Pero a cuánto lo voy a poner, si los proveedores me lo venden a un precio incluso superior?”, dice Alejandro, quien prefiere usar otro nombre para este reportaje.
El precio del dólar en el mercado informal de divisas no superaba los 400 pesos cuando el Gobierno impuso, hace más de un año y medio, este límite a seis productos que consideraba esenciales. Hoy, mientras la divisa supera ya los 500 pesos al cambio no oficial y el Banco Central de Cuba fija la tasa por encima de los 460 pesos, la resolución de controlar los precios, lejos de beneficiar a la población, ha propiciado la corrupción y el desabastecimiento de los negocios.
"Son productos caros, pero al menos los tenía. A ver ahora dónde encuentran un aceite a 990. Eso no existe"
“Yo tomé la decisión de no vender más ningún producto topado, como hace el resto de negocios. Cerveza y chuchería: así me quito a esos mafiosos de encima. Me jodo yo, pero también se jode la población. Son productos caros, pero al menos los tenía. A ver ahora dónde encuentran un aceite a 990. Eso no existe”, dice molesto Alejandro.
Su decisión, según cuenta, se debe a que en una semana tuvo cuatro inspecciones. “Vino la Dirección Municipal de Inspección, Higiene, Finanzas y Precios… y todos te ponen multas por lo mismo: que si los precios topados, que si el margen de ganancia, etcétera. Lo peor es que vienen dos y hasta tres inspectores juntos, y a cada uno le tienes que dar su tajada. Esa es otra: les das algo, ya sea en efectivo o en productos, para que te pongan la multa de 8.000 pesos y no la de 16.000 o 32.000 pesos. Te juro que me siento indefenso, a merced de una banda de mafiosos. Mi negocio ahora mismo está en jaque por culpa de ellos”.
El Consejo de la Administración de Plaza de la Revolución, alardeando de la “tolerancia cero a la Indisciplina e Ilegalidades”, publicó hace unos días en su perfil de Facebook la multa a un negocio por una suma de 383.000 pesos. Entre las infracciones cometidas mencionan la de no exponer precios al público, usar sobreprecios y no contar con fichas de costos ni con los papeles requeridos para la comercialización. En el post se mostraban fotos de algunos precios del negocio, en las que podía verse que el aceite costaba 1.000 pesos. La mayoría de los comentarios, en tono de broma, preguntaban dónde quedaba esa mipyme, porque los precios eran inferiores al mercado actual.
“Mi teoría es que esa gente vive una realidad paralela. ¿Quién se puede permitir esos precios actualmente? O están ajenos a todo –lo cual no creo, porque después los ves comprando el mismo aceite y la misma salchicha a 500 pesos– o son unos cínicos y ya tienen normalizado ese nivel de desfachatez,” dice Alejandro.
En una nota publicada este lunes por el diario provincial de Ciego de Ávila, el autor denuncia que, en no pocas situaciones, el comerciante admite abiertamente que el precio de la tablilla es solo para aparentar que se cumple la normativa, pero si se quiere el producto hay que pagar más.
Mientras tanto, algo muy distinto ocurre en los supermercados estatales de venta en dólares, como 3ra y 70 o Casalinda. En ellos, un litro de aceite puede llegar a costar 3,55 dólares, lo cual, al cambio –ya sea formal o informal– supera con creces el tope impuesto. "¿Para qué sirven las instituciones de inspección? ¿Para ayudar a la población o para mantener al margen y controlar los negocios privados?", lamenta Alejandro. "Olvidan que con esa política de 'tolerancia cero', muy pronto se quedarán sin nada para controlar".