Cineastas cubanos denuncian una nueva resolución que encarece y controla los rodajes
Cine
Los permisos y tarifas podrían dificultar proyectos estudiantiles e independientes
La Habana/La Asamblea de Cineastas Cubanos (ACC) expresó este martes su rechazo a la Resolución 61, emitida el 1 de enero por el Ministerio de Cultura y la Comisión Fílmica, que establece tarifas para filmar en espacios públicos y privados en el país. Según la organización, la medida encarece los permisos y amenaza a producciones estudiantiles, documentales e independientes.
Durante años, los profesionales del cine en Cuba han pedido una Ley que apoye y fortalezca la industria. Sin embargo, esta semana las autoridades emitieron regulaciones sin consultar al gremio. La ACC asegura que logros anteriores, como el Fondo de Fomento, se modificaron de manera que limitan la libertad creativa, y advierte que la nueva medida sigue la misma lógica, haciendo la producción más complicada y costosa.
Los costos establecidos por la norma generan preocupación. Filmar un día en las calles principales de La Habana podría costar unos 4.500 pesos, mientras que grabar en zonas protegidas superaría los 6.000 pesos. El uso de drones o permisos especiales podría llegar hasta 12.000 pesos, y los recargos por trámites urgentes casi duplican estos montos. Además, las tarifas para producciones extranjeras, cobradas en euros o dólares, podrían dificultar las coproducciones internacionales.
Muchas de las películas cubanas más reconocidas a nivel internacional han sido creadas por estudiantes, tanto cubanos como extranjeros
Muchas de las películas cubanas más reconocidas a nivel internacional han sido creadas por estudiantes, tanto cubanos como extranjeros, trabajando con presupuestos reducidos. Gran parte de estos cineastas proviene de instituciones como la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual y la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños. A pesar de los años de dificultades financieras que enfrentan estas instituciones, sus proyectos logran destacarse en festivales internacionales. Estos logros subrayan la importancia de asegurar que estudiantes y cineastas emergentes puedan acceder a locaciones y permisos sin que los costos se conviertan en un obstáculo.
La ACC alerta que la Resolución 61 amenaza directamente a las producciones emergentes al concentrar el control en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), lo que podría actuar como una forma indirecta de censura y limitar la diversidad cultural en el cine cubano. Frente a esto, los profesionales del sector proponen detener la aplicación de la norma y abrir un diálogo con las autoridades para crear una Ley de Cine que respalde la producción, la exhibición y la distribución de películas, sin depender únicamente del dinero disponible, garantizando así diversidad de voces y visiones en el cine cubano.