El Estadio Latinoamericano será gestionado por el sector privado para revivirlo

Construido en 1946, el Coloso del Cerro, sede de los Industriales, está en pésimas condiciones

Imagen del Estadio Latinoamericano. (EFE)
Imagen de archivo del Estadio Latinoamericano. (EFE)

Las autoridades cubanas han abierto la puerta a una privatización de la gestión de las instalaciones deportivas que parece inminente. El primero de los recintos en pasar a manos de las "nuevas formas de gestión económica", como llaman las autoridades al sector no estatal, será el emblemático Estadio Latinoamericano, sede del equipo de pelota habanero Industriales.

Este estadio, principal sede del béisbol de la Isla, será el primero en experimentar este cambio en el futuro cercano. El objetivo es que esas instalaciones "tengan su autonomía financiera y sean autosostenibles", dijo Juan Reinaldo Pérez, Comisionado Nacional de Béisbol, este jueves en Camagüey.

El funcionario contó en una rueda de prensa que es parte de la nueva política que aspira a introducir el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) y "algunas instalaciones y academias van a pasar a nuevas formas de gestión económica (cooperativas no agropecuarias, trabajadores por cuenta propia o mipymes)".

El Coloso del Cerro, como se conoce al Estadio Latinoamericano, se construyó en 1946 y permaneció más de 60 años sin apenas modificaciones. En 2014 se remodeló para solucionar algunos de los más graves problemas que tenía, entre ellos, "algunas sorpresas, pues los servicios sanitarios, el sistema hidráulico y sobre todo la techumbre estaban peor de lo que se había calculado", contó en esa fecha un trabajador en las obras a este diario.

El Coloso del Cerro, como se conoce al Estadio Latinoamericano, se construyó en 1946 y permaneció más de 60 años sin apenas modificaciones

Entonces se crearon nuevas áreas de calentamiento al fondo de los dogouts, se eliminaron las viejas jaulas de bateo y la zona foul se amplió. También intervino la Brigada Forestal de La Habana, para acondicionar el terreno con nuevas capas de macadán, piedra, gravilla y arena, la empresa Aguas de La Habana tuvo que reestructurar el sistema hidráulico y se renovó la cubierta.

Pero las quejas continuaron, sobre todo en lo relativo a la conservación de los aseos. En lo referente a los servicios, muchos habaneros lamentaban la mala oferta gastronómica de un recinto que en su momento tuvo de lo mejor. Los particulares ya pululaban por el estadio, aunque solo para la venta de rositas de maíz o caramelos.

La pizzería y las cafeterías seguían en manos del Estado y, aunque la oferta era barata, su calidad era ínfima.

La situación se repite por los recintos deportivos de la mayoría de la Isla, que ahora podrán pasar a manos privadas, aunque habrá que esperar para saber a quién o quiénes va a autorizar el Gobierno para gestionar estas moles, un tipo de tarea que requiere múltiples contrataciones en distintas áreas y, por tanto, muchos empleados e inversión.

A esto hay que agregar que ante "la compleja situación energética y el mal estado de las luminarias de algunos estadios", en la próxima Serie Nacional "todos los juegos serán de día", según lo anunciado por el comisionado Juan Reinaldo Pérez. "No obstante, trataremos de sustituir progresivamente las bombillas de alto consumo por tecnología LED u otra más económica para volver a jugar de noche".

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