Una farsa deportiva sin título posible

Si contamos los 21 juegos en la Liga Can-Am y los 3 primeros en el Tope con los estudiantes, Cuba tiene 5 victorias y 19 derrotas

Cuba cayó también ante Japón en Rotterdam. (EFE)
Cuba cayó también ante Japón en Rotterdam. (EFE)

Ante el desolador paisaje del deporte nacional —ni hablar de pasatiempo—, la actuación de la escuadra cubana que, comandada por Vladimir Hernández, participa en Torneo Interpuertos de Rotterdam puede parecer sorpresiva, pues terminó la etapa clasificatoria en segundo lugar, con 3 juegos ganados y uno perdido. Piénsese en Frank Camilo Morejón, un magnífico receptor que no se destaca a la ofensiva, pero que en este evento holandés ha alcanzado un average de 500.

Al oeste de este elenco cubano, cruzando el Atlántico, está el poniente. La negra noche de otra selección cubana para la cual parece que se ha puesto el sol definitivamente. El periplo Canadá-Estados Unidos ha sido una pesadilla demasiado larga para el equipo dirigido de Roger Machado.

El nombre de Liga Internacional de Béisbol Can-Am (LCA) les debe saber amargo a Machado y a sus atletas. Ciertamente, no fueron a coronarse campeones y se conformaban con acumular más victorias que derrotas, una única promesa, nada pretenciosa, teniendo en cuenta la calidad de ese circuito. El balance, no obstante, fue de 5 triunfos contra 16 reveses.

Aparte de si el árbitro fue "injusto e irrespetuoso", el hecho es que la dirección y el equipo montaron un lamentable espectáculo de guapería cubana

La nota graciosa es que hubo cubanos en ese cubanicidio, contratados en elencos de la LCA, como Yordan Manduley, Yurisbel Gracial, Lázaro Blanco, Julio Pablo Martínez, Alexander Ayala. Es como si el equipo nacional fuera el más incómodo y menos fructífero para nuestros peloteros. "Luz de la calle, oscuridad de la casa", dice el dicho, pero ¿es justo reprocharles que se sientan menos controlados, más relajados y con más motivación para jugar.

Machado declaró a la prensa que entre los distintos motivos que conducen al estado actual del béisbol cubano está la obsesión de los directivos por detalles sin peso y el pobre apoyo material. "La pelota no puede centrarse en si hay una cadena bajo el uniforme o si el botón está o no cerrado", como tampoco un equipo no puede "quedarse sin guagua, sin gimnasio, sin hotel".

Refiriéndose al "incidente" ocurrido en el último juego de la gira canadiense, contra el Rockland, el director dijo: "El árbitro cometió una falta de respeto y, cuando le pregunté por qué echó para atrás el resultado de una jugada, me expulsó y claro que le dije muchas cosas. Fue injusto e irrespetuoso". Mas la realidad no fue tan mansa.

Aparte de si el árbitro fue "injusto e irrespetuoso", el hecho es que la dirección y el equipo montaron un lamentable espectáculo de guapería cubana. Roger Machado y Víctor Mesa echaban tierra a los árbitros, los empujaban y los amenazaban en pandilla. Ellos tuvieron que huir. La prensa cubana no mencionó estos "detalles" y relató que, pese a los fracasos, los cubanos recibieron el aplauso del público, "que los premió por su disciplina y entrega en el terreno", además de que la prensa canadiense calificó a varios jugadores como "diamantes en bruto".

Con la moral por las nubes después de la heroica escaramuza contra los árbitros, Machado no se mostró desalentado por la vergonzosa actuación en la LCA y, al llegar a Carolina del Norte para el tradicional Tope Cuba-EE UU, se confesó con voluntad de ganar y, como todo su elenco, con deseos de sacarse lo que él llamó, muy, muy diminutivamente, "la espinita" de la paliza en la LCA. Resumiendo: "Creo que vamos a ganar el Tope".

Pues no. El equipo universitario norteamericano esperaba al guapetón elenco cubano para divertirse durante 5 juegos. Ya lo ha vapuleado en los primeros 3 y el corajudo Machado debe estar habituado, pues por tercera vez dirige un team Cuba en estos topes sin conseguir la victoria.

Lo peor de este panorama es que muchos aficionados no se asombran. En los foros de las páginas web dedicadas al béisbol se pueden leer comentarios como: "Ya se puede esperar cualquier desastre de la pelota cubana", o "Ya perdemos igual con los buenos equipos que con los regulares y los peores". La propia prensa oficialista cubana llega a opinar que "este equipo del tope con EE UU y anteriormente en la Liga Can-Am es, sin dudas la peor versión internacional de nuestra pelota en los últimos 50 años".

La propia prensa oficialista cubana llega a opinar que "este equipo del tope con EE UU y anteriormente en la Liga Can-Am es, sin dudas la peor versión internacional de nuestra pelota en los últimos 50 años"

Por supuesto, nada de transmisiones por televisión. Seguro que, justificarán los burócratas, eso le resultaría demasiado caro al país. Ellos sí los verán, por canales extranjeros o por internet. Que los aficionados al béisbol vean divertidas carreras de motos en Qatar y juegos de hockey sobre hielo, que vienen muy bien para refrescar este calor.

Si contamos los 21 juegos en la LCA y los 3 primeros en el Tope con los estudiantes, Cuba tiene 5 victorias y 19 derrotas. Que ningún equipo cubano haya tenido ese resultado no les importa mucho a los funcionarios que viven del deporte. Ya está preparado el maquillaje. El que pida ir hasta el fondo que se busque a un buzo. Todos sabemos qué hay que hacer para sacar del abismo la pelota cubana, pero eso no será ahora, pues hay que demorar todo lo que pueda ser demorado.

No importa si perdimos la Serie del Caribe quedando en cuarto entre cinco equipos, ni el pobre papel que hicimos en el último Clásico Mundial, ni esta pesadilla de la LCA y el Tope con los universitarios de EE UU. Según Víctor Mesa, "la idea es trabajar con perspectivas a Tokyo 2020. Allí es donde hay que recoger los frutos". ¿Está ironizando el expelotero? Quizás bromea: "Esto todavía no se acaba. Los muchachos están bien de ánimo y son disciplinados".

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