La caída del turismo impacta en el sector privado

Las continuas declaraciones de funcionarios cubanos sobre la seguridad del "destino Cuba" no han logrado disipar las dudas y los temores de los visitantes

el Gobierno mantiene su apuesta de acoger a 5 millones de visitantes en 2018, según repitió el director comercial del Ministerio del Turismo. (14ymedio)
El Gobierno mantiene su apuesta de acoger a 5 millones de visitantes en 2018, según repitió el director comercial del Ministerio del Turismo. (14ymedio)

El arribo del enorme crucero, que reluce bajo el sol de mayo en la bahía de La Habana, no alivia la preocupación de los cuentapropistas del puerto, cada día más nerviosos ante el descenso del número de visitantes extranjeros.

"Llega un barco con cientos de viajeros pero si acaso se bajan a tierra unos pocos", lamenta Clotilde Clo Rodríguez, una guía de turismo por cuenta propia especializada en visitantes provenientes de Canadá y Estados Unidos. "Muchos norteamericanos evitan salir del barco por la alerta de viaje que ha puesto el Gobierno de ese país", asegura.

En enero pasado las autoridades de Estados Unidos emitieron un cambio en su Alerta de Viaje a Cuba recomendando a sus ciudadanos que reconsideraran viajar a la Isla ante el riesgo de sufrir ataques acústicos como los que afectaron a 24 diplomáticos de ese país. Aunque la advertencia se suavizó de categoría 4 a 3, hace desistir a muchos de pisar suelo cubano.

Las continuas declaraciones de funcionarios cubanos sobre la seguridad del "destino Cuba" no han logrado disipar las dudas y los temores de los visitantes.

"Hace un año, por esta misma fecha, yo tenía trabajo casi todos los días con grupos numerosos pero ahora me paso la mayor parte del tiempo sin clientes"

"Hace un año, por esta misma fecha, yo tenía trabajo casi todos los días con grupos numerosos pero ahora me paso la mayor parte del tiempo sin clientes", lamenta Clo, quien hace viajes a sitios como el museo Finca Vigía, la casa donde vivió el escritor Ernest Hemingway a las afueras de la ciudad.

Los ciudadanos estadounidenses tienen prohibido viajar como turistas a la Isla y hay 180 hoteles, compañías de viaje y tiendas gestionadas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias vetadas por Washington para sus nacionales. No obstante, siguen estando permitidas algunas categorías para viajar, como los viajes de "apoyo al pueblo" o las visitas familiares.

"El momento de Cuba se pasó, porque ese entusiasmo que hubo aquí durante el mandato de Barack Obama ya no está", considera Clo. "Ahora, muchos de los clientes que tuve en aquel momento me escriben para decirme que prefieren irse a República Dominicana, Cancún o las Bermudas".

La guía de turismo achaca esa decisión a varios factores, entre ellos "los precios de hacer turismo en Cuba siguen siendo muy elevados y la calidad del servicio que reciben no está a la altura de otros países", opina. "El solo hecho de que no puedan tener acceso a internet desde sus móviles ya es una limitación para gente de negocios".

El turismo estadounidense es muy apreciado en la Isla por sus abultadas propinas. "Están acostumbrados a que en su país deben dejar entre un 10 y un 20% de la factura para los camareros o quienes los atienden en algún servicio", refiere Clo. "Por eso la gente se disputa aquí los clientes de Estados Unidos".

El turismo estadounidense es muy apreciado en la Isla por sus abultadas propinas. "Están acostumbrados a que en su país deben dejar entre un 10 y un 20% de la factura para los camareros o quienes los atienden en algún servicio"

Los daños dejados por el huracán Irma también crearon una imagen negativa entre muchos de los que planificaban unas vacaciones en la Isla. "La gente no quiere ir a un país a pasar trabajo y aunque se han reconstruido los hoteles, el huracán ha dejado daños que se sienten, por ejemplo en el suministro de frutas y alimentos", añade Clo.

Hace una semanas las autoridades del Ministerio de Turismo rectificaron la cifra de llegada de turistas a Cuba en el primer trimestre del año que inicialmente habían anunciado como un aumento de un 7% con relación a igual periodo de 2017. En lugar de eso, el número de visitantes cayó en un 7%.

No obstante, el Gobierno mantiene su apuesta de acoger a 5 millones de visitantes en 2018, según repitió el director comercial del Ministerio del Turismo, Michel Bernal. Una aseveración que ponen en duda varios emprendedores vinculados al sector consultados por 14ymedio.

A pocos metros de la Capitanía del Puerto, una cafetería privada ofrece tapas típicas y una gran variedad de cócteles. "Estamos pelados porque no está llegando mucho turismo a la zona y los que vienen están dentro de paquetes con todo incluido", explica Gustavo, un joven de 28 años que trabaja como mesero en el local.

"Tuvimos una muy buena racha a finales de 2016 y principios del año pasado en que parecía que el turismo iba a ir en aumento, pero ahora mismo hay mucha gente teniendo pérdidas en esta zona", asegura. "Los que peor lo están pasando son los dueños de casa de rentas que hicieron inversiones para recibir más clientes y no han podido recuperar ese dinero".

En la calle O´Reilly, muy cerca de la conocida Bodeguita del Medio, Dinorah se halla entre las más afectadas por la disminución de visitantes. "Habilité dos nuevas habitaciones en mi casa pero me he pasado los últimos meses por debajo de un 20% de ocupación", lamenta la propietaria de un espacioso hostal con cinco cuartos que incluyen baño privado y climatización.

"Tuvimos una muy buena racha a finales de 2016 y principios del año pasado en que parecía que el turismo iba a ir en aumento, pero ahora mismo hay mucha gente teniendo pérdidas en esta zona"

"Se hace difícil pagar las licencias y asumir todos los gastos que lleva mantener esta casa si no llegan suficientes turistas", se queja Dinorah. "Para colmo, no puedo cancelar la licencia en esta temporada baja para poder sacarla más adelante, porque ahora mismo las licencias de arrendamiento están congeladas".

En agosto pasado, el Gobierno cubano frenó la entrega de permisos para ejercer el trabajo por cuenta propia, una decisión que tiene en vilo a muchos emprendedores del sector gastronómico y de alojamientos privados.

"Entre las restricciones que nos pone el Gobierno y la caída del turismo se está volviendo un dolor de cabeza sostener estos pequeños negocios", puntualiza la propietaria del hostal. La baja ha traído una caída en los precios por habitaciones. "Donde antes pedía 30 o 25 por una noche, ahora tengo que conformarme con 20 o 15 porque si me pongo muy exigente me quedo vacía".

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