"Si el sistema implosiona la clase dirigente va a desaparecer, y ellos lo saben"
Entrevista a Juan Carlos Albizu-Campos
- Los cambios económicos no van a ser posibles en Cuba sin una intervención humanitaria internacional
- Entre 2020 y 2024, se ha ido del país el 24% de la población cubana y no van a volver
Madrid/Juan Carlos Albizu-Campos (1963) dice de sí mismo que es un niño del baby boom cubano, esa generación sobre la que se cierne una grave amenaza a corto plazo y que nadie sabe cómo se va a resolver: la jubilación. Esa es una de sus mayores preocupaciones, junto con otros conceptos como lo que denomina “vaciamiento demográfico” y el malthusianismo de la pobreza.
Licenciado en Economía de la Industria por la Universidad de La Habana, es uno de los mayores expertos en demografía –que estudió también en Costa Rica y París–, hasta el punto de que suya es la cuenta que hoy se considera más fidedigna y que establece la población cubana en 8.025.624, lejos de los 9.748.532 del recuento oficial. Sin embargo, afirma con plena convicción que Cuba no tiene un problema de población, sino una población con problemas.
Cree que el cambio en Cuba es “inexorable” y es optimista con que la recuperación puede ser más rápida de lo que se prevé, aunque cuando se le pregunta por plazos advierte de que puede llevar no menos de cuatro años. Pese a todo, insiste en más de un momento de la conversación: “Recuerde que siempre puedo estar equivocado”. Y se ríe.
Pregunta. Es inevitable, hablando con un experto en demografía, empezar preguntándole su opinión sobre la nueva Ley Migratoria, que por fin se acaba de publicar.
Respuesta. Todavía es muy temprano, pero veo cosas que no me gustan. En primer lugar, el invento de la residencia efectiva. Eso tiene el mismo mal olor que las modificaciones que se hicieron en 2013. Cuba empezó a aparecer con unos saldos migratorios netos positivos, como que estaban entrando más personas que las que se iban. Y es que habían cambiado el modo de control. Ahora, como han estado tanto tiempo negando las cifras migratorias y tanto tiempo tratando de enmascarar el proceso de éxodo, lo que a mí me parece es que esta residencia efectiva lo que va a contribuir es al enmascaramiento de las cifras. Imagínate que si te pasas 180 días en Cuba por alguna casualidad, ya eres un residente efectivo. Si en ese momento se hace un conteo de población o un censo, la persona aparecería como un residente permanente.
Hay algo aquí que a mí me resulta incoherente con respecto a la Constitución, porque la Constitución es clara en que la nacionalidad cubana es única. No hay previsto a nivel constitucional el problema de la múltiple nacionalidad. ¿Cómo se produce un decreto que acepta la nacionalidad múltiple cuando en la Constitución eso está denegado? Eso es inconstitucional completamente.
¿Cómo se produce un decreto que acepta la nacionalidad múltiple cuando en la Constitución eso está denegado? Eso es inconstitucional completamente
P. Quería que me hablara en términos históricos. Cuba pasó de un movimiento migratorio de inmigración fuerte en la primera mitad del siglo XX a tener un...
R. Primer tercio, primer tercio.
P. Sí, y a después no tener nada.
R. Bueno, es que Cuba es un caso bastante singular. El problema es que sale de un proceso de “depresión demográfica” asociada a la última guerra de independencia, donde pierde unos 300.000 habitantes. En esa guerra, una técnica de los cubanos era destruir la base económica de España, la producción azucarera, y la parte española lo que hizo fue reconcentrar la población campesina en las ciudades, con unas muy malas condiciones de vida, para quitarle precisamente al ejército libertador su base social. Eso terminó disparando los niveles de mortalidad a unos estándares completamente desconocidos. Lo que se ha estimado es que la mortalidad infantil en 1895, que fue el año inicial de la guerra, alcanzó la cota de 380 por cada mil nacidos vivos.
Cuba alcanza el siglo XX con una población de entre 1,6 y 1,8 millones, pero después, cuando llega este nuevo momento de pacificación, administración americana, ordenamiento, arreglo, limpieza higiénico-sanitaria y todo eso, la población cubana tiene como un pequeño baby boom entre 1899 y 1910. A partir de ahí la fecundidad de Cuba empieza a caer de manera sostenida, hasta que alcanza 1957, que es cuando empieza el verdadero baby boom cubano, hasta el 63.
En aquellos años hay unos procesos de emigración muy fuertes en muchos países de Europa, pero singularmente en España e Italia. En el caso de Cuba, la población arribante mayoritariamente fue española. Imagina que todos los que llegaron entre 1900 y 1930 más o menos, porque ya aparece en el censo del 31 este fenómeno, ya la población se duplica a cuenta de la migración. Y es interesante, porque la metrópoli, que se había opuesto a la independencia, termina repoblando el país. El 80% de esos migrantes son de origen español, hombres jóvenes solteros, que se casaron con población femenina nativa y transmitieron un patrón de contracción de la fecundidad, porque no se migra para tener hijos, sino para asentarse y tener condiciones de vida.
El 80% de esos migrantes son de origen español, hombres jóvenes solteros, que se casaron con población femenina nativa y transmitieron un patrón de contracción de la fecundidad, porque no se migra para tener hijos, sino para asentarse y tener condiciones de vida
A las familias con un número reducido de hijos les fue más fácil lidiar con los problemas en la crisis económica del 29 al 33, porque no es lo mismo atender diez niños que cinco niños. Y eso es un efecto que ha sido finalmente descrito en la literatura más reciente como un malthusianismo de la pobreza. Es decir, si tienes pocos recursos la única alternativa que te queda es reducir el tamaño de la descendencia. Porque cada niño que nace implica un costo de inversión para su sobrevivencia. Y eso pasa también ahora: la última medición que se ha hecho habla de 1,29 hijos por mujer.
P: Sí, bueno, aquí en España es similar.
R. Claro, pero en los países desarrollados la transición de la fecundidad las han conducido las familias de mayores niveles de ingresos y de mayores posibilidades económicas que son, a su vez, aquellas que adoptan más rápidamente conductas innovadoras en términos de la regulación de los hijos. Pero en el caso de Cuba, y eso se contrapone al discurso oficial, lo que está ocurriendo es una consolidación o una solidificación del patrón de fecundidad de tipo de malthusianismo de la pobreza. Y eso explica las caídas brutales del número de nacimientos: el número de nacimientos desde 2024 se situó en 71.300 y tantos, y el año pasado se quedó en 68.000 y tantos, eso es un número de nacimiento que está por debajo de lo que se puede estimar para el año 1899. ¿Lo escuchaste bien? 1899. La gente a veces dice “no, te equivocaste, será otra fecha". No, es 1899.
A partir del año 33-34, se invierte el saldo migratorio cubano y empieza a ser un país de emisión, no solo con Estados Unidos sino también con la región: Venezuela con el boom del petróleo de los 50, México, Puerto Rico…
P. Usted plantea que en 2030 toda la generación del baby boom cubano se va a jubilar. ¿Qué se puede hacer? Porque esto demanda una solución urgente y el panorama no es muy favorable.
R. ¡Y nadie lo menciona! Yo llevo años luchando con ese tema. En primer lugar, porque desde 2010 la población económicamente activa dejó de reemplazarse. Salen más personas de las que entran. Y eso, antes de la última oleada migratoria. Además, Cuba fue históricamente un país de muy bajo aprovechamiento de su fuerza de trabajo. La gente cree que el Período Especial empezó en los 90, pero la primera vez que el producto interno bruto en Cuba baja es en 1985; ahí empieza y ahí sigue. Hay una caída sostenida desde 2012 de la fecundidad y también de la esperanza de vida, y se ha consolidado el proceso de vejez demográfica –envejecimiento poblacional no existe en demografía; lo que existe es este concepto, que es el envejecimiento de la estructura de edades–, porque del 24% de la población que yo he calculado que se ha ido, el 80% de esas personas tiene de 15 a 59 años.
P. Ya, ¿pero entonces cuál sería la solución?
R. La solución tiene que ser un cambio de modelo. En la segunda mitad de los años 80, Vietnam se vio enfrentada a una hambruna, que los llevó a hacer las reformas que han estado haciendo desde el 89 para acá. En tres años se convirtió en el mayor exportador de arroz. Los chinos otro tanto, Deng Xiaoping empieza su reforma allá por el año 80. Y ya conocemos la experiencia económica china. Independientemente de lo que podamos pensar o decir del modelo político, esa es la realidad. Lo que le pasa al sistema de pensiones chino y vietnamita es que es sostenible económicamente y el de Cuba no.
Si lo que tiene que cambiar no ha cambiado, la vamos a pasar muy mal, porque el Estado, que ya está quebrado socioeconómicamente, la única salida que tendría sería abandonar a las personas a su suerte. De hecho, está ocurriendo en términos de salud, desastre sanitario, crisis alimentaria…, lo que da la medida de que hay un abandono de la población a su suerte.
P. Usted, ahora mismo que hay tantas expectativas, ¿cree que algo va a cambiar realmente?
R. A ver, el cambio va a ser inexorable. Va a cambiar porque el sistema se dirige a un punto de implosión. Y eso es indetenible. Va a pasar. Y la clase dirigente va a ser lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que, si la situación implosiona, ellos también van a desaparecer. No va a haber salida para nadie y se puede producir un estallido social como el del 11 de julio, cuando ya el régimen dijo cuál iba a ser su actitud.
La clase dirigente va a ser lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que, si la situación implosiona, ellos también van a desaparecer
Además, esto puede ocurrir en un contexto de cierre migratorio, que es el otro tema. La migración cubana se ha estado ralentizando no porque haya menos gente que se quiera ir, sino porque hay menos posibilidades, por ejemplo con un mercado migratorio tan grande como puede ser el americano. Aunque sigue habiendo vías: hoy hay en Guyana 135.000 cubanos con permiso de trabajo y hay otros corredores como el centroamericano, sudamericano, el norafricano … Yo tengo un listado como de 20 rutas migratorias donde se ha detectado presencia de Cuba. El drenaje de población seguirá en ese proceso que yo he llamado vaciamiento, que es una salida es un despoblamiento acelerado que además ocurre en muy corto lapso de tiempo.
Hasta el 31 de diciembre de 2024 yo he calculado la salida de alrededor de un 24% de la población con respecto a 2020, en ausencia de guerra, porque esto está registrado en países en plenos conflictos bélicos, sobre todo en África. Es una verdadera crisis de desplazamiento.
P. Hemos visto, hace poco, al presidente de EE UU decir que él conocía muchos cubanos que estaban felices en Estados Unidos, pero que ahora que iba a cambiar Cuba volverían. ¿Usted cree que es verdad?
R. O sea, ¿le ha puesto la guinda Trump a la teoría demográfica? [ríe] Esas corrientes de retorno jamás han ocurrido y a lo mejor hay personas que quieren volver para ver dónde vivían antes. Lo que sí puede haber es personas interesadas en invertir, es cierto, porque hay personas que dicen incluso que el proceso inversionista que se necesita tampoco es tan complejo ni tan costoso: que Cuba es muy pequeña –que eso incluso fue un factor de la transición demográfica y de la modernización en la primera mitad del siglo XX–, que es un país alargado donde las distancias son muy cortas y donde efectivamente lo que se necesita es un número de recursos que efectivamente pueden ser grandes inicialmente, pero que después se van a ir reduciendo, como se van a ir recuperando como inversión.
El problema es que exista el cuadro jurídico necesario para que eso sea posible. Porque lo que no puede pasar es que tú esperes que venga mucha gente a invertir a Cuba y después le quites el dinero.
Pero la emigración es ahora “el canario en la mina". Los mineros llevaban un canario cuando bajaban en el siglo XIX. Si había una fuga de gas, el canario dejaba de cantar o se desmayaba o moría, y todos corrían. La demografía lo que está haciendo es eso: está denunciando la acción, el efecto, el impacto de factores que no son demográficos. Pero que la afectan mucho. Lo que hay es que mirar a esta dinámica: ¿quién es el que quiere invertir para restaurar eso? Por eso el papel de las organizaciones internacionales será muy importante, porque eso no lo va a solucionar un empresario privado.
La gente se va a seguir yendo, porque no necesariamente si la cosa cambia hoy, mañana ya habrá empleo para todo el mundo, ni va a estar toda la infraestructura de salud completamente nueva, con equipamiento nuevo…
P. ¿Cuánto cree que podría llevar una cierta recuperación?
R. Yo creo que tiene que haber un proceso de estabilización de al menos cuatro años, donde se solucionen muchas cosas que necesariamente tienen que contribuir al desarrollo. Tiene que haber restauración de la infraestructura de transporte, de comunicaciones, social, económica, de producción de energía. Porque cuando se va la electricidad, se me va a mí, pero se le va a la fábrica también.
Yo creo que tiene que haber un proceso de estabilización de al menos cuatro años, donde se solucionen muchas cosas que necesariamente tienen que contribuir al desarrollo
Pero, una de las cosas que tiene que cambiar es el marco jurídico del sistema, porque si tú quieres proteger la inversión privada, estatal, la que fuere, tienes que montar un cuadro jurídico que sea que permita dar esa protección. Y cuando tú cambias la base jurídica del sistema, estás cambiando políticamente el sistema. Las leyes, el derecho… , no son otra cosa que la voluntad de la clase dominante. Tienes que cambiarlo políticamente. No hay de otra, porque es un sistema, todas las dimensiones están conectadas.
P. ¿Usted cree que ese cambio será con la tutela de Estados Unidos?
R: Yo siempre he dicho, desde 2021, cuando el covid, que Cuba necesita una intervención humanitaria internacional. Una intervención humanitaria como ocurrió en Siria, en Kosovo, en Haití... Hay fuerzas de intervención que han traído consigo además una cosa que se llama fuerza de interposición [como los Cascos Azules], que protege a la población de la violencia. De hecho, los cambios económicos no van a ser posibles sin eso. Ahí está Haití…
Haití no lo han logrado. Y ese puede ser… Bueno, hay un gran economista cubano, Mauricio de Miranda, que habla de la "haitianizacion" de Cuba como un proceso real, que ya está ocurriendo. Y efectivamente, cuando tú miras los indicadores sobre productividad en la economía, al final Cuba ocupa el último lugar… y si estás por en el último lugar de productividad del trabajo en la región de las Américas, estás en el último lugar del hemisferio occidental. ¿Inmediatamente por debajo de quién?
P. Haití.
R. Exacto. Y cuando tomas, por ejemplo, el índice anual de miseria de Hanke, en 2021 Cuba estaba en primer lugar ya. Su posición en el índice de desarrollo humano ha caído al nivel 95. Cuando la Tarea Ordenamiento, yo estimé la inflación en 1.850%, Pérez-Castellanos en 1.840%, Hanke en 1.220%… Estamos hablando de una inflación de cuatro dígitos.
Yo recuerdo una vez un profesor americano, que vino en los años 90, cuando empezó el boom de los grupos americanos de las universidades, que venían por semestres académicos…Y este trajo a su grupo doctoral, diciendo: "Es que en Cuba los estudiantes pueden ver lo que sucede cuando las cosas se hacen mal. Y eso no lo enseña ninguna escuela de economía en el mundo".
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Este texto se ha hecho en colaboración con Cuba Siglo 21 como parte del proyecto “Cuba: estabilizar y desarrollar”.