"La tortura que sufrí fue psicológica"

Otero Alcántara declara a '14ymedio' que el régimen "está viendo su final"

Otero Alcántara habló con '14ymedio' tras recibir el alta este lunes después de cuatro semanas ingresado e incomunicado en un hospital de La Habana. (EFE)
Otero Alcántara habló con '14ymedio' tras recibir el alta este lunes después de cuatro semanas ingresado e incomunicado en un hospital de La Habana. (EFE)

Luis Manuel Otero Alcántara no piensa tomarse una pausa ni un descanso en su arte ni en su activismo. Pocas horas después de su salida del hospital Calixto García, donde ha estado casi un mes sin apenas comunicación exterior, contó a 14ymedio que desde ya está listo para reclamar la libertad de los activistas encarcelados en la protesta del pasado 30 de abril en la calle Obispo y para Maykel Osorbo, acusado de atentado, desacato y resistencia y en prisión desde este lunes.

"Mi abuela murió, vengo para aquí a estar con mi familia, además porque aquí era donde había teléfono fijo, llegar a mi casa en [la calle] Damas sin celular era seguir incomunicado", cuenta el artista, que nada más salir del hospital se dirigió a la casa familiar, en El Cerro, para pasar al menos dos días en su compañía. Otero Alcántara es claro y empieza confirmando que, cuando lo sacaron de su domicilio la madrugada del pasado 2 de mayo para trasladarlo al hospital, lo hicieron "por la fuerza" y "esposado".

Pregunta. ¿Cómo fue su llegada al hospital y cómo terminó la huelga de hambre y sed?

Respuesta. Cuando llegué, dejé que me pusieran un suero para poder estar conciente de lo que estaba pasando, porque estaba muy débil. Al día siguiente empecé a tomar agua, me dieron jugo y un poco de leche. Pasó una semana y el lunes siguiente comencé de nuevo la huelga de sed, la de hambre estaba en pie. Luego, hace quince días, comencé a comer. Ahora estoy molesto pero bien, ellos están viendo el final.

P. ¿Cuál era su rutina diaria en el Calixto García?

R. Estaba toda la madrugada dibujando o leyendo y por las mañanas me tomaban los signos vitales. Ahora mismo hablar de esto es complejo. Podría decir que me torturaron de esta y tal otra manera, pero sería deshonesto. La tortura que sufrí fue psicológica. Me tenían la luz encendida las 24 horas, tenía un militar al lado que si pasaba más de cinco minutos en el baño ya me estaba tocando la puerta. Tremendo frío todo el día y el temor de que, en cualquier momento te pueden llevar a otro lugar. Más la incomunicación. Todo eso fue tortura.

A mi familia no la dejaban entrar cuando querían, cuando los veía era en la distancia, como a tres o cuatro metros. De las cuatro o cinco veces que vi a mi hermana o a mi tía era a esa distancia, solamente una vez pudimos vernos de cerca y darnos un beso y un abrazo, pero solo por cinco minutos, no más que eso.

A mi familia no la dejaban entrar cuando querían, cuando los veía era en la distancia, como a tres o cuatro metros

P. ¿Estuvo siempre en la misma sala o era trasladado en ocasiones?

R. Todo el tiempo estuve en la sala Rubén Batista, las tres veces que me sacaron fue para esas famosas caminatas, que eran supuestamente para coger sol pero en realidad eran para filmarme. Los presos salen a coger sol todos los días, pero yo estaba bajo aire acondicionado las 24 horas y me sacaron una vez a la semana, eso era premeditado.

P. El video en el que sale con el doctor Ifrán Martínez, ¿cómo se tramitó? ¿Cómo era su relación con los médicos?

R. El video fue a conciencia. Entendí que tenía que mandarle un mensaje a la gente, tenía que decir algo. Los médicos que estaban ahí pendientes de mí eran los que la Seguridad del Estado seleccionó, y valoró ciertas características. A ellos les orientaron a tener un comportamiento determinado, no podían pasar mucho tiempo conmigo y los registraban en un papel al entrar y al salir con su nombre y su cargo. Esos médicos tenían ciertas posibilidades de hablar conmigo. Ifrán me llevó libros, me leí 12 libros en ese mes, también me llevaron bolígrafos y hojas y empecé a hacer dibujos. Dibujé mucho, aunque con el temor de que la Seguridad del Estado me lo quitara.

P. ¿Cuán estricto era el operativo a su alrededor?

R. Todo estaba muy bien controlado por la Seguridad del Estado, estaban ahí constantemente. El doctor Ifrán estaba preocupado porque ya había salido su rostro en la televisión, y aquí todo el mundo sabe que a esto le pueden quedar 10 días, 20 días o dos años. Siento que les preocupa, porque los hijos no quieren que su padre sea luego el que torturó a Luis Manuel Otero Alcántara. Yo noté que querían dejar muy claro la diferencia entre ellos y la Seguridad del Estado y de enfatizar que ellos estaban ahí porque les dieron la misión de salvarme. El hospital estaba totalmente tomado por la Seguridad del Estado, creo que fue la manera que encontraron para tenerme controlado.

P. ¿Cómo fue la salida del hospital?

R. Mi tío fue al hospital a buscarme y un carro nos trajo hasta aquí. Ahora tengo libertad de movimiento para ir a donde quiera. Mi casa en Damas está con la policía en la esquina y quiero refrescar (bajar la temperatura en) el barrio. Antes de salir, los oficiales de la Seguridad del Estado me dijeron que tienen mi móvil, pero que no me lo daban en ese momento porque se les había quedado en otro lugar y me aseguraron que me lo iban a devolver, junto con las obras que se llevaron de mi casa.

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