Apaga el verano y enciende el ‘split’

La ‘burbuja del  split’ parece estar desinflándose porque en seis años un goteo constante de estos dispositivos ha caído sobre el mercado negro cubano

Terminal 3 del Aeropuerto Internacional José Martí en La Habana. (14ymedio)
Muchos viajeros cubanos importan equipos de aire acondicionado para su uso doméstico o para revenderlos en el mercado informal. (14ymedio)

Fue uno de los primeros en obtener el carné de compras que Panamá habilitó para los cubanos a partir de octubre pasado. Desde entonces ha viajado cuatro veces a ese país para traer mercancías variadas, incluyendo tres aparatos de climatización, de los conocidos popularmente como split. "Mi negocio es el frío, que la gente no sude", explica Sendry a 14ymedio.

Con más de 30 grados Celsius cada día, el verano en Cuba es ese momento del año en que una bocanada de aire refrescante se agradece muchísimo. "Este negocio ya no es lo que era antes porque los precios de los aparatos han caído mucho", cuenta Sendry. "Hay demasiada oferta y ahora se gana menos y uno se demora más en vender la mercancía".

Si hace dos años un dispositivo de este tipo con la capacidad de producir una tonelada de refrigeración (TRF) costaba por encima de los 750 CUC en el mercado informal cubano, ahora pueden hallarse por debajo de los 550

Si hace dos años un dispositivo de este tipo con la capacidad de producir una tonelada de refrigeración (TRF) costaba por encima de los 750 CUC en el mercado informal cubano, ahora pueden hallarse por debajo de los 550, lo cual deja un margen menor de ganancia a los importadores particulares que compran esta mercancía en tiendas minoristas de otros países, pagan el costo de la aerolínea y los aranceles aduaneros.

En la casa de Sendry, en una esquina de la sala, se amontonan varias cajas con las distintas partes que componen los splits, el símbolo de estatus de una clase social emergente que no quiere estar sudando la gota gorda todo el día. "Esto los tengo aquí hace más de dos meses y no he podido venderlos aunque los estoy dando en 600 CUC que es de lo más barato que ahora mismo se puede encontrar".

En 2013, en medio de las reformas impulsadas por Raúl Castro, los cubanos no solo vieron flexibilizarse las normas migratorias para salir de la Isla sino que también se les autorizó -después de ocho ocho años de prohibición- la importación de aparatos de aire acondicionado, cocinas eléctricas, refrigeradores y hornos microondas. Ambas medidas desataron una verdadera fiebre de importaciones personales.

Pero la burbuja del split parece estar desinflándose. Por seis años un goteo constante de estos dispositivos ha caído sobre la Isla. "En mi vuelo desde Cancún venían siete y la mayoría es de gente que los trae para vender", cuenta Anayansi, una matancera nacionalizada española que hace la ruta con frecuencia para traer ropa y calzado. "No me ocupo de electrodomésticos porque son complicados y el mercado aquí está saturado".

La caída en el entusiasmo no solo obedece a una mayor oferta, sino que influyen también los costos del servicio eléctrico

La caída en el entusiasmo no solo obedece a una mayor oferta, sino que influyen también los costos del servicio eléctrico. Aunque en comparación con otros países de la región, la Isla no tiene las tarifas más altas, el precio de los kilovatios consumidos es elevado si se compara con los salarios. 

En octubre de 2010 aumentaron las tarifas de la electricidad en el sector residencial. Con los actuales precios, la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) comienza cobrando 9 centavos por cada kilovatio hora (kWh) que esté por debajo de los primeros 100 consumidos, una tarifa que crece exponencialmente hasta alcanzar un precio de 5 CUP por cada kWh superior a los 5.000. 

Según datos del último censo de población, publicados en 2012, de los 3 millones 880.000 hogares que había entonces en el país, unos 579.000 tenían aires acondicionados. Una cifra que debe de haber aumentado significativamente en los últimos años, no solo por las facilidades para viajar, sino porque el Estado comenzó la venta de estos aparatos en la red de tiendas del país, después de décadas sin comercializarlos.

"Antes, para tener un aire acondicionado había que ser trabajador vanguardia, haber ido a Angola, cortar caña, portarse bien pero ahora es diferente", explica Richard

"Antes, para tener un aire acondicionado había que ser trabajador vanguardia, haber ido a Angola, cortar caña, portarse bien pero ahora es diferente, el que no pasa calor es el que viaja, tiene divisas, un negocio o familia en el extranjero", explica Richard, un ingeniero de 47 años que junto a otro amigo tiene una pequeña brigada de reparación de splits.

"Lo mínimo que se paga de electricidad, por tener un split moderno encendido toda la madrugada, son unos 350 CUP al mes", cuenta a 14ymedio. "Aunque los equipos modernos son cada vez más ahorradores, ese gasto constante no puede asumirlo mucha gente, así que hay familias que tienen el aparato instalado pero lo usan muy poco", explica el técnico.

Para los que tienen negocios de renta de habitaciones a turistas, no se trata de una elección. "Tenemos cuatro cuartos con sus respectivos aires acondicionados, todos instalados recientemente y bastante eficientes, pero aún así lo que tenemos que pagar mensualmente de electricidad supera los 2.000 CUP", advierte Rosendo, dueño de una casa en la playa de Guanabo, al este de La Habana.

"Estos aparatos son una inversión costosa, no solo por el valor de cada uno y después mantenerse pagando el consumo eléctricos, sino porque en nuestro caso hemos tenido que comprar también las rejas para poner la unidad exterior y protegerla de los ladrones", agrega. En varios sitios digitales, se ofrecen "unidades exteriores de split" de segunda mano y "bien cuidadas". 

Lo más probable es que estos aparatos provengan de un robo o, sobre todo, de los usuarios que ya no pueden asumir la factura eléctrica.

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