El canciller de Uruguay pide un diálogo entre entre cubanos "para proyectar su propio futuro"

Uruguay

Muy crítico con el régimen de La Habana, el Gobierno de izquierda se niega a restablecer relaciones con Venezuela porque "nada cambió"

El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, dice que su Gobierno se niega rotundamente a restablecer relaciones con Venezuela mientras no haya elecciones libres.
El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, dice que su Gobierno se niega rotundamente a restablecer relaciones con Venezuela mientras no haya elecciones libres. / EFE
14ymedio

13 de octubre 2026 - 12:28

Madrid/La situación en Cuba está en su momento más grave a juicio del canciller uruguayo Mario Lubetkin, que en una entrevista publicada por el diario brasileño Folha de Sao Paulo considera que el diálogo es imprescindible en dos niveles: uno entre las autoridades de EE UU y de la Isla, y otro dentro de la propia sociedad cubana. El ministro se abstiene de opinar sobre los últimos 50 años y se centra en el presente. “Lo que digo es que, si trazamos una línea a partir de hoy, la sociedad cubana necesita reencontrarse de alguna manera para proyectar su propio futuro como sociedad”, opina.

Lubetkin, desde una prudencia que proyecta a lo largo de casi toda la entrevista, añade que a su Gobierno solo le corresponde “ayudar” si se le pide. “Enviamos leche en polvo conjuntamente con los mexicanos”, recuerda en referencia a una donación que, en su momento, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, calificó de “señal de solidaridad”, pero “no con un régimen”. El funcionario ya había sido crítico años atrás, con la situación en la Isla, de la que dijo que mantenía una “dictadura del proletariado desde 1959” en la que prevalecen “los viejos manuales”. 

Con el envío de leche, que se ejecutó en mayo, el canciller ya advirtió de que su país estaría vigilando el destino del producto. Ahora, reitera su disposición a otro tipo de donativo. “Estamos dispuestos a enviar paneles solares por la vía que sea posible”, agrega Lubetkin, miembro del Gobierno de Yamandú Orsi, uno de los dos únicos de izquierda que queda en Sudamérica. Esa filiación política no ha impedido al canciller arremeter nuevamente contra el Gobierno chavista que sigue en Venezuela y con el que se niega a restablecer relaciones. 

“De ninguna manera, y no las vamos a retomar”, responde contundente a la pregunta de si su Gobierno se plantea normalizar la situación diplomática con Caracas

“De ninguna manera, y no las vamos a retomar”, responde contundente a la pregunta de si su Gobierno se plantea normalizar la situación diplomática con Caracas. “Nada cambió. Hubo elecciones que cuestionamos. De ellas surgió un presidente que ahora, además de todo, está preso en EE UU, y de ese presidente surge una presidenta tan ilegítima como él”, resume cuando se le pregunta por qué. “Para nosotros, la solución para Venezuela es muy clara: que haya elecciones, que alguien gane, que un tribunal independiente confirme que María o José ganó y, 15 minutos después, estableceremos relaciones diplomáticas con el legítimo vencedor de una elección democrática”, zanja.

Lubetkin es conciliador también cuando se le pregunta por el llamado Escudo de las Américas, el acuerdo de seguridad regional establecido por EE UU con sus aliados ideológicos en Latinoamérica y al que ni Brasil ni Uruguay han sido convocados. El canciller confirma con un escueto “no” la falta de invitación, pero desvía la atención invocando otros instrumentos en la misma materia en los que sí participa, como el Compromiso de Santiago, impulsado por Chile, y que implica a siete países sudamericanos que se reunieron recientemente. 

“La discusión no es ‘seguridad sí o seguridad no’, sino cuáles organismos articularán esa labor. Y nos sentimos muy cómodos en el ámbito de la integración y la acción conjunta con nuestros países hermanos”, cita Lubetkin, que también tira de diplomacia cuando se le pregunta por el papel de Washington en la región. “Más que comentar lo que está haciendo la Administración de EE UU, nos concentramos en lo que tenemos que hacer nosotros. Partimos del principio de que ninguno de nuestros países podrá resolver por sí solo la lucha contra el narcotráfico. Tenemos un enemigo muy poderoso. Buena suerte a cada uno que aplique lo que quiera. Nosotros sabemos lo que tenemos que hacer y lo haremos con los países vecinos. En primer lugar, la estrategia de EE UU no está para nada clara. El día que me la expliquen bien, podré dar una opinión”, aduce.

"Uruguay tiene una relación excelente con todos los gobiernos de América Latina. Además, ha asumido varias presidencias que exigen una interacción mucho más activa"

También reivindica el papel de Uruguay en la región, donde Orsi ostenta la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) –desde marzo– y Mercosur –desde julio–. 

También rechaza posicionarse cuando se le pregunta por la polarización en el continente. “Me puede preguntar cómo ve Uruguay la situación, no cómo está, porque eso puede tener muchas variantes. Uruguay tiene una relación excelente con todos los gobiernos de América Latina. Además, ha asumido varias presidencias que exigen una interacción mucho más activa. Y las señales son extraordinariamente positivas”, reivindica. 

Las relaciones del Gobierno de Orsi son cordiales incluso con el del siempre provocador Javier Milei, en las antípodas ideológicas, y las palabras de Lubetkin vuelven a subrayar su intención de no dejar que esos asuntos sean un obstáculo. “No es verdad que, solo por una cuestión ideológica, sea posible cerrar fronteras. Tenemos los mismos problemas por resolver. Todos enfrentamos el problema de la seguridad. Todos enfrentamos el problema de la estabilidad socioeconómica”, subraya.

El canciller solo rompe ligeramente su imparcialidad cuando deja clara su preferencia ante las inminentes elecciones brasileñas. “Crucemos los dedos”, dice sin decir por quién lo hace, porque no es necesario. Lubetkin, preguntado por posibles injerencias, pide que haya atención porque ya “ocurrió en otros países” y se muestra tranquilo con respecto a Mercosur, ya que, pese a las declaraciones de Flávio Bolsonaro de abandonar el acuerdo si gana, “hay demasiados mecanismos que impiden una salida tan rápida”.

En todo caso, el ministro no sale de su línea: “Naturalmente, el pueblo brasileño elegirá a quien considere mejor, y nosotros trabajaremos con quien resulte ganador, como una política de Estado”.

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