Antes del colapso, Cuba fue una mina de oro para Meliá y llegó a darle el 25% de su beneficio mundial

Turismo

Si las hoteleras de EE UU sustituyen a las españolas deberán invertir mucho para poner las instalaciones al nivel exigente de su clientela, después de 15 años sin mantenimiento adecuado

La retirada de Meliá, junto con la de las otras grandes cadenas como Iberostar o Barceló, puso fin a 36 años de presencia de grupos españoles en la Isla.
La retirada de Meliá, junto con la de las otras grandes cadenas como Iberostar o Barceló, puso fin a 36 años de presencia de grupos españoles en la Isla. / 14ymedio
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31 de agosto 2026 - 18:23

Madrid/Cuba llegó a representar entre 2015 y 2017 alrededor del 25% de los ingresos de Meliá y más del 25% de su beneficio bruto, según un análisis publicado este lunes por Hotel Management. Una década después, las ganancias que le reportaba la Isla se habían desplomado: en 2025 aportó apenas el 2%.

Los resultados del primer semestre de 2026, publicados el pasado 30 de julio, confirmaron además una pérdida anticipada de 79,4 millones de euros vinculada a la salida repentina de la compañía de Cuba. La retirada de Meliá, junto con la de las otras grandes cadenas como Iberostar o Barceló, puso fin a 36 años de presencia de grupos españoles en la Isla. Cuba se queda así, por primera vez desde 1990, sin ninguno de ellos.

El mercado cubano cuenta con más de 80.000 habitaciones, de las que alrededor del 40% estaban bajo control de operadores españoles, una concentración que el autor del análisis, Ivar Yuste –con experiencia en el sector turístico cubano–, considera excepcional dentro de la industria hotelera internacional. La mayor parte de esa presencia se articulaba mediante contratos de gestión, aunque algunas compañías participaban además en unas 15 empresas mixtas con el Ministerio de Turismo, en las que ambas partes aportaban capital.

El modelo cubano tiene la particularidad de que el Estado es el propietario de los inmuebles mientras las cadenas internacionales se encargan de su gestión. Esto explica que la retirada haya sido financieramente asumible para los grupos españoles, ya que no eran propietarios de los hoteles.

La eventual llegada de nuevos operadores tendría que afrontar el problema del estado de las instalaciones

La salida de los operadores que gestionaban una parte tan importante del sector hotelero de Cuba plantea ahora la pregunta de quién ocupará ese espacio. El autor considera que las marcas estadounidenses terminarán ocupando su lugar.

La eventual llegada de nuevos operadores tendría que afrontar el problema del estado de las instalaciones. Cuba construyó una de las mayores infraestructuras hoteleras de la región, pero acumula 15 años sin mantenimiento. El autor señala que esos activos llevan años con una inversión insuficiente, debido al acceso restringido al capital y a unos acuerdos de gestión que ofrecían a los operadores pocos incentivos para financiar las renovaciones.

La próxima decisión, sostiene el experto, será determinar quién aportará el capital necesario para recuperar esos establecimientos y llevarlos nuevamente a los estándares que exige el turismo internacional. La inversión tendría que cubrir tanto la renovación de las instalaciones como otras necesidades acumuladas durante años de deterioro.

El atractivo potencial del mercado turístico de la Isla no deja de ser considerable para los estadounidenses: Cuba se encuentra a unos 20 minutos de vuelo de Florida, el mayor emisor de turistas del mundo, con unos 180 millones de pasaportes, y su eventual apertura a nuevos modelos de negocio podría reactivar también el mercado de segundas residencias y las llamadas branded residences, viviendas asociadas a marcas hoteleras.

El atractivo potencial del mercado turístico de la Isla no deja de ser considerable para los estadounidenses: Cuba se encuentra a unos 20 minutos de vuelo de Florida, el mayor emisor de turistas del mundo

Pero la recuperación del turismo dependería también de las condiciones que acompañen la nueva inversión. Los operadores internacionales exigen estándares laborales y salariales que no existen actualmente en Cuba. El autor considera que garantizar salarios y condiciones laborales adecuados para los trabajadores cubanos debería ser una condición para la entrada de nuevos operadores “y esa es la parte de esta transición que mayores implicaciones tendrá para el ecosistema cubano”.

El requisito más difícil será, sin embargo, el marco legal, según el experto. Las grandes cadenas estadounidenses son en su mayoría compañías cotizadas cuyos consejos deben responder ante accionistas institucionales, menos tolerantes a la incertidumbre regulatoria que los grupos españoles de capital familiar que operaban en Cuba. Por ello, cualquier eventual entrada dependerá de que exista seguridad sobre la propiedad de los activos y un mecanismo para repatriar los fondos.

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