“Cuba es la siguiente”, afirma Trump desde Miami, “pero hagan como que no lo dije”

EE UU-Cuba

Expertos en Nueva York sostienen que EE UU podría aceptar cambios económicos en la Isla sin un relevo inmediato en la cúpula del poder

La frase llegó durante una intervención en la que exaltó la capacidad militar de Estados Unidos.
La frase llegó durante una intervención en la que exaltó la capacidad militar de Estados Unidos. / Captura de pantalla
14ymedio / EFE

28 de marzo 2026 - 11:40

La Habana/Donald Trump volvió a poner a Cuba en el centro de su discurso este viernes al afirmar en Miami: “Cuba es la siguiente”. La frase llegó durante una intervención en la que exaltó la capacidad militar de Estados Unidos y sus acciones recientes en Venezuela e Irán. A renglón seguido, el presidente intentó restarle gravedad con una salida ambigua: “Pero hagan como que no lo dije”.

Trump vinculó sus comentarios al agravamiento de la crisis cubana y al deterioro del Gobierno de Miguel Díaz-Canel, en un contexto en el que Washington mantiene conversaciones con sectores del poder en La Habana para evitar una confrontación mayor.

No es la primera vez que el republicano recurre a ese tono. Antes había asegurado que sus planes con Cuba pasaban por una “toma amistosa”, aunque después el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Francis Donovan, declaró ante el Congreso que el Ejército estadounidense no está preparándose para una toma de la Isla. En la misma línea, el secretario del Tesoro afirmó que un eventual cambio de régimen en Cuba sería “a cámara lenta”.

Ese doble movimiento –tono belicista en público y contactos en paralelo– coincide con el diagnóstico expuesto esta semana por varios expertos en Nueva York

El propio Gobierno cubano terminó por reconocer, después de negarlo en reiteradas ocasiones, que sí existen conversaciones con Washington. Detrás de la retórica de confrontación hay, por tanto, una línea de presión política que no parece orientada únicamente a un choque frontal. La ambigüedad de Trump no reduce el alcance de sus palabras. Al contrario, deja abiertos varios escenarios, desde un endurecimiento de las sanciones y de la coerción económica hasta una negociación forzada bajo presión extrema.

Ese doble movimiento –tono belicista en público y contactos en paralelo– coincide con el diagnóstico expuesto esta semana por varios expertos en Nueva York, en un foro organizado por Americas Society y el Council of the Americas sobre el renovado interés de la Casa Blanca en América Latina. Allí, Brian Winter, vicepresidente de política de ambas organizaciones, resumió la lógica que, a su juicio, guía la política de Washington hacia Cuba: “Todo apunta a que EE UU está dando prioridad a su estabilidad y a su seguridad nacional, y a que podría producirse algún tipo de transición en la política económica de Cuba, sin que ello implique necesariamente un cambio en la cúpula del poder”.

Winter añadió que Cuba “siempre ha tenido una importancia única para la seguridad nacional de EE UU”, sobre todo por dos factores: la competencia con otras potencias, como China, y el impacto de la emigración cubana hacia territorio estadounidense. Según explicó, alrededor de un 20% de la población cubana ha emigrado en los últimos años, un dato que ayuda a entender por qué el deterioro interno de la Isla se ha convertido también en un asunto de seguridad para Washington.

Marco Rubio: “Cualquier reporte sobre Cuba que no venga del presidente o de mí es una mentira”

El foro también señaló a otro nombre clave en este endurecimiento: Marco Rubio. Winter afirmó: “Creo que es justo decir que la historia personal del secretario Rubio influye en la política estadounidense”. Pero enseguida puso un límite a esa lectura, al advertir que las intenciones de la Casa Blanca no parecen reducirse a una operación de revancha política o familiar contra el poder cubano. “Si se tratara solo de derrocar el régimen de La Habana por motivos familiares, estarían adoptando una política diferente”, comentó.

Por su parte, el secretario de Estado declaró desde Francia, al término de las reuniones del G7: “Cualquier reporte sobre Cuba que no venga del presidente o de mí es una mentira”. Rubio repitió además lo que ya había dicho días antes desde el Despacho Oval: “Tenemos que cambiar la gente a cargo, el sistema del país y el modelo económico que tienen. Es la única manera en que Cuba puede tener un mejor futuro”.

La crisis cubana actual no nació con Trump ni puede explicarse solo por las sanciones de Estados Unidos. La Isla arrastra años de improductividad, centralización, parálisis reformista y represión política. El régimen ha sido incapaz de ofrecer una salida creíble al deterioro de los servicios básicos, la escasez de alimentos, la crisis del transporte y los apagones, mientras mantiene intacto un aparato de control que bloquea cualquier apertura real.

También te puede interesar

Lo último

stats