La Puerta del Sol se llena de banderas venezolanas para recibir a María Corina Machado en Madrid
Madrid
La líder opositora expresó su distancia con el presidente español, Pedro Sánchez, y confirmó que coordina con el Gobierno de EE UU su regreso al país
Madrid/La Puerta del Sol volvió este sábado a ser plaza de protesta y escenario de exilio. Miles de venezolanos –también junto a decenas de cubanos–, se concentraron en el centro de Madrid para acompañar la visita de María Corina Machado, convertida desde hace años en uno de los rostros más visibles de la oposición venezolana y, para buena parte de la diáspora, en una referencia política y moral frente al chavismo.
Desde varias horas antes del comienzo del acto, la plaza comenzó a poblarse de banderas venezolanas, camisetas con los colores amarillo, azul y rojo, carteles a favor de la libertad y grupos familiares llegados desde distintos puntos de la capital y de otras ciudades españolas. Había acentos mezclados, niños subidos a hombros, teléfonos móviles en alto y una consigna repetida una y otra vez: “Hasta el final”.
La visita de Machado a Madrid había despertado expectación desde días antes. Su agenda combinó reuniones políticas y reconocimientos institucionales. El viernes recibió la Llave de Oro de la ciudad de Madrid de manos del alcalde, José Luis Martínez-Almeida. Este sábado fue homenajeada en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno regional, donde Isabel Díaz Ayuso le entregó la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid. La concentración en Sol funcionó como prolongación política y emocional de esos actos.
El momento más esperado llegó cuando Machado apareció en el balcón de la Real Casa de Correos
Para muchos de los asistentes no se trataba solo de ver a una dirigente opositora, sino de encontrarse con una causa compartida lejos de su país. En la Puerta del Sol, la política venezolana dejó de ser una noticia internacional para convertirse en experiencia personal. Cada bandera era también una biografía de exilio, la del que emigró por miedo, la del que se fue por hambre, la del que dejó atrás a sus padres o a sus hijos, la del que aún no sabe cuándo podrá regresar.
El momento más esperado llegó cuando Machado apareció en el balcón de la Real Casa de Correos. No bajó a la plaza ni recorrió la concentración entre la multitud, pero su salida bastó para desatar una ovación prolongada. Miles de personas la saludaban entre gritos y aplausos. La comunidad venezolana la recibió con honores reservados a una jefa de Estado.
La concentración no solo sirvió para arropar a Machado, sino también para lanzar un mensaje contra el régimen venezolano y reclamar respaldo internacional a la oposición democrática. En los carteles podían leerse denuncias contra la represión, exigencias de respeto a la voluntad popular y llamados a no normalizar la situación en Venezuela. Entre los asistentes predominaba la idea de que el exilio no puede resignarse a la distancia ni al silencio.
“Mi presencia en España coincidiendo con el Foro Progresista no fue intencionada, pero sí providencial”
La líder opositora confirmó además en Madrid su distancia con Pedro Sánchez y con el bloque de líderes “progresistas” latinoamericanos reunidos este sábado en Barcelona. En una rueda de prensa de dos horas, sostuvo que “lo ocurrido en Barcelona” había confirmado por qué una reunión con el presidente del Gobierno español “no es conveniente”, en alusión a la Cumbre de la Democracia y a las posiciones expresadas allí sobre Venezuela. Respondía así a las declaraciones de Gustavo Petro, que advirtió sobre un supuesto temor al regreso de la opositora, y al llamamiento de Luiz Inácio Lula da Silva y Sánchez a la no injerencia política en el país sudamericano.
“Mi presencia en España coincidiendo con el Foro Progresista no fue intencionada, pero sí providencial”, afirmó Machado, antes de defender que no hay “ningún pueblo en el mundo tan preparado para unas elecciones libres” como el venezolano. Muy distinto fue el tono que reservó para Donald Trump, a quien elogió como el único jefe de Estado que, según dijo, ha puesto en peligro la vida de sus ciudadanos por la libertad de Venezuela. Machado confirmó además que coordina con el Gobierno de Estados Unidos su regreso al país, pese a los riesgos que, aseguró, no la harán desistir.
En esa misma intervención cargó contra Delcy Rodríguez, a la que acusó de representar “el caos, la violencia y el terror”, y defendió que la única salida estable para Venezuela pasa por unas elecciones “limpias y libres” que permitan una transición democrática ordenada.