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Putin dice que no hay solución militar en Ucrania e insta a respetar acuerdos

EFE

18 de febrero 2015 - 01:29

Budapest/(EFE).- El presidente de Rusia, Vladímir Putin, afirmó hoy en Budapest que es "más optimista que pesimista" sobre una salida al conflicto en el este de Ucrania, subrayó que "no hay una solución militar" y llamó a respetar el alto el fuego en vigor desde el domingo.

En una rueda de prensa en Budapest con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, Putin aseguró que se ha producido "una significativa reducción de la violencia" en el este de Ucrania desde la firma de los acuerdos de Minsk la semana pasada, después de que más de 5.000 personas hayan muerto por los choques entre tropas leales a Kiev y separatistas prorrusos en los últimos diez meses.

"Espero que los recientes acuerdos de Minsk sean respetados por ambas partes y seamos capaces de encontrar el camino de resolver este difícil conflicto", resaltó.

Destacó que "no hay otro camino" a los acuerdos de Minsk y agregó que ese documento contempla la concesión de una amplia autonomía a las regiones del este de Ucrania, dentro de una reforma constitucional en el país.

Desde la firma del acuerdo el pasado día 12, el mayor número de violaciones al alto el fuego se ha producido en la estratégica ciudad de Debáltsevo, donde unos 8.000 soldados ucranianos se encuentran cercados por separatistas prorrusos.

Putin expresó su confianza en que los separatistas puedan ofrecer una salida a las tropas gubernamentales cercadas y "las autoridades ucranianas no impidan que los soldados ucranianos depongan las armas".

Las tropas ucranianas y los separatistas se acusan mutuamente de no respetar el alto el fuego, al que se ha llegado con la mediación de Francia y Alemania.

En los acuerdos firmados la semana pasada en la capital de Bielorrusia se contempla la retirada de armas pesadas a partir del segundo día de alto al fuego, esto es, desde hoy.

El Gobierno alemán informó hoy, sin dar más detalles, de que la canciller Angela Merkel habló por teléfono con Putin y el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, con quienes acordó "pasos concretos" para que la Organización sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) pueda supervisar el cumplimiento de los acuerdos de alto el fuego.

Putin llegó hoy a la capital húngara acompañado por su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov; el presidente de la empresa nuclear estatal Rosatom, Serguéi Kirienko, y el número uno de la gasista Gazprom, Alexéi Miller, entre otros.

El dirigente ruso visitó a Orbán, a quien calificó de "un importante aliado dentro de la Unión Europea (UE)", en un momento en que tanto Estados Unidos como el bloque comunitario han impuesto sanciones a Moscú por su papel en la escalada militar en Ucrania.

Desde que llegó al poder en 2010, Orbán promueve una política de "apertura hacia el este" y, entre otras cosas, ha criticado en repetidas ocasiones las sanciones impuestas por la UE a Rusia como dañinas para la economía europea.

Los analistas húngaros señalan que para Putin el viaje a Budapest ha sido importante para mostrar su influencia en un país comunitario y demostrar que aún es recibido y alabado en un miembro de la UE.

El primer ministro húngaro afirmó en rueda de prensa que se ha llegado a un "acuerdo político" con Rusia sobre un nuevo pacto de suministro gas, uno de los asuntos bilaterales destacados en la agenda de hoy.

Orbán declaró después de su reunión con Putin que sólo restan detalles "técnicos" para rubricar un acuerdo que sustituirá al contrato de 20 años que vence este diciembre.

Además, el jefe del Gobierno húngaro abogó por restablecer los buenos lazos diplomáticos entre la UE y Moscú y declaró que la seguridad de Europa "no se puede construir contra Rusia".

Orbán ya visitó a Putin en enero en Moscú, cuando ambos mandatarios acordaron que Rusia ampliaría la única planta de energía nuclear húngara gracias a un crédito ruso de 10.000 millones de euros.

Entre la opinión pública y la prensa se ha criticado que Putin visitase hoy el monumento en memoria a los soldados soviéticos que lucharon en Hungría, cuando el Ejército Rojo aplastó brutalmente la revolución antisoviética de octubre de 1956 en Budapest.

El mensaje grabado en este monumento, en el cementerio "Fiumei úti" califica el levantamiento de "contrarrevolución", tal como lo hacía el régimen comunista anterior a la caída del Telón de Acero.

Anoche una 3.000 personas participaron en una marcha en Budapest contra la visita de Putin, y lo que consideran un progresivo acercamiento de Orbán a Moscú y un alejamiento de Europa.

La manifestación fue convocada a través de la red social Facebook bajo el lema de "No a Putin, sí a Europa", con un recorrido muy simbólico, ya que recorrió el centro de la ciudad desde la Estación de Trenes del Este hasta la de Oeste.

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