Teherán aspira al mayor funeral de su historia entre llantos y gritos de venganza

Irán

El régimen busca convertir la ceremonia en una demostración de fuerza y respaldo popular tras la guerra

Un grupo de mujeres porta un retrato del difunto líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, ante su féretro, en la mezquita de Mosala, en Teherán.
Un grupo de mujeres porta un retrato del difunto líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, ante su féretro, en la mezquita de Mosala, en Teherán. / EFE/EPA/Abedin Taherkenareh
EFE

04 de julio 2026 - 07:09

Teherán/Con llantos, golpes en el pecho y llamadas a la venganza, miles de iraníes comenzaron este sábado a despedir al asesinado líder supremo Alí Jameneí en Teherán, en la primera jornada de unos funerales públicos que se alargarán durante seis días, en cinco ciudades y dos países.

En la enorme mezquita Mosala de Teherán resonó desde primera hora de la mañana el grito “Labbaik ya Jameneí” (“Lealtad a Jameneí”) en honor al religioso que lideró el país durante más de 36 años y fue asesinado por EE UU e Israel el 28 de febrero, el primer día de la guerra.

Además de jefe de Estado, Jameneí era considerado el representante en la Tierra del duodécimo imán por los chiíes, desaparecido en el siglo IX. Su figura había estado ligada al régimen desde el triunfo de la Revolución Islámica de 1979, en la que ocupó cargos como la presidencia antes de convertirse en líder supremo.

Para muchos seguidores de la República Islámica, el asesinato de Jameneí a los 86 años sigue siendo inconcebible.

“Aún no puedo creer su muerte”, dice a EFE Mehdi, trabajador de una tienda de ropa de 51 años, que se encuentra en Mosala junto con su hijo de 13 años.

"Yo veía a nuestro líder mártir como a un padre” y “cuando uno pierde a un padre, el sentimiento de tristeza permanece para siempre”

“Es como si hubiera perdido a mi padre. La tristeza es inmensa”, asegura.

Alireza, ingeniero informático de 33 años, se expresa de manera parecida: “Yo veía a nuestro líder mártir como a un padre” y “cuando uno pierde a un padre, el sentimiento de tristeza permanece para siempre”.

Mohamad Hosein, jubilado de 64 años, no puede parar de sollozar y asegura que ha venido al funeral para despedirse de la que ha sido la “personalidad más grande del mundo” y asegura que “apoyará con firmeza a su hijo” Mojtaba, su sucesor, que aún no ha aparecido en público.

Hosein se ha acercado además a Mosala por otro motivo: “También he venido para exigir venganza por su asesinato”.

Una venganza que reclaman muchos de los entrevistados por EFE en el recinto religioso donde se grita a coro “venganza, venganza, venganza”, “muerte a Estados Unidos” y “muerte a Israel”.

Una enorme pancarta roja reza “Kill Trump” (matar a Trump) en alusión al presidente de EE UU, a quien muchos de los asistentes responsabilizan por su asesinato.

En el recinto religioso se grita a coro “venganza, venganza, venganza”, “muerte a Estados Unidos” y “muerte a Israel”

En la enorme explanada de la mezquita, hombres se golpean rítmicamente el pecho en señal de duelo, una práctica habitual en los funerales chiíes. Todos miran hacia el escenario donde reposan los féretros de Jameneí y de cuatro familiares asesinados junto a él, entre ellos una nieta.

El escenario está inspirado en su oficina, desde donde solía dirigirse al país, con una silla en el centro y banderas iraníes a ambos lados, explicó a EFE uno de los organizadores.

Los funerales comenzaron ayer con una ceremonia en la que cientos de altos cargos iraníes y delegaciones extranjeras rindieron homenaje al religioso. Entre los asistentes figuraban los primeros ministros de Pakistán y Armenia; los presidentes de Irak, Tayikistán y Georgia; y representantes de Rusia, China, Siria, Líbano, Afganistán y Arabia Saudí, entre otros.

El velorio continuará hoy sábado y el domingo en la mezquita Mosala. El lunes, el cortejo recorrerá Teherán; el martes, el funeral se trasladará a la ciudad santa de Qom; el miércoles continuará en Irak; y, finalmente, Jameneí será enterrado en la ciudad sagrada de Mashad, en el noreste del país, en el mausoleo del imán Reza, el octavo imán del chiismo.

La República Islámica busca reivindicarse de alguna manera con estos enormes actos públicos

La capital iraní se encuentra en estado de máxima alerta con una fuerte presencia policial por las calles, los vuelos limitados sobre Teherán y un perímetro de seguridad de un kilómetro y medio en torno a Mosala, con el acceso limitado en toda esa zona.

Las autoridades prevén la participación de unos 20 millones de personas en Teherán para despedir a Jameneí, una cifra que superaría los 10 millones de asistentes al funeral del fundador de la República Islámica, Ruholá Jomeiní, en 1989, el mayor celebrado en el país hasta ahora.

La República Islámica busca reivindicarse de alguna manera con estos enormes actos públicos, mostrar unidad nacional y continuidad tras meses de guerra con EE UU e Israel, y en medio de un descontento público generalizado por la mala situación económica del país.

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