Se dispara la venta de viajes a Cuba en previsión de la reducción de los vuelos

A partir de marzo las compañías aéreas solo podrán volar a La Habana

Turismo nacional.
"Ahora mismo tenemos mucha demanda de hoteles en Varadero, los cayos y otras zonas de playa para las próximas ocho semanas", dicen en una oficina de turismo de La Habana. (14ymedio)

"Puede ser que tengamos una avalancha de cubanos que vendrán a visitar a su familia en las próximas semanas, pero después el panorama parece bien oscuro", teme Maykel, que trabaja en un local privado de La Habana Vieja. Como muchos cubanos que viven del turismo, el joven mesero ve con preocupación las últimas medidas tomadas por la Administración de Donald Trump en materia de transporte aéreo.

El pasado viernes Washington tomó la decisión de prohibir los vuelos chárter desde Estados Unidos a nueve aeropuertos cubanos a partir del 10 de marzo. El Departamento del Transporte también limitará a nueve o diez el número de vuelos diarios a La Habana, informan varios medios de Miami.

En la oficina de Cubatur, ubicada en los bajos del hotel Habana Libre, se viven días intensos. "Después de las vacaciones de Navidad, ahora está llegando mucha gente para contratar paquetes turísticos antes del mes de marzo porque están esperando que venga algún pariente de Estados Unidos antes del cierre de los vuelos chárter a varios aeropuertos cubanos", explica una empleada a este diario.

"Después de las vacaciones de Navidad, ahora está llegando mucha gente para contratar paquetes turísticos antes del mes de marzos"

"Ahora mismo tenemos mucha demanda de hoteles en Varadero, los cayos y otras zonas de playa para las próximas ocho semanas", agrega. "Lo cual viene muy bien porque ha habido una disminución en la llegada de otras nacionalidades, así que este mes y el de febrero lo 'haremos' con el turismo cubanoamericano".

Maykel comparte ese optimismo para el corto plazo pero vaticina un futuro más negro que nunca. "Vamos a tener quizás unos días de vacas gordas pero después llegarán las vacas flacas y peor que las de ahora porque los emigrados eran una parte muy importante entre los clientes que atendemos, especialmente porque muchas veces vienen a consumir junto a su familia".

El 10 de diciembre entró en vigor la eliminación de los vuelos comerciales de aerolíneas norteamericanas a esos mismos nueve destinos, que incluyen populares ciudades como Santa Clara, Camagüey, Santiago de Cuba y Varadero, entre otros.

El miedo a que la administración de Estados Unidos continúe con estas medidas y prohíba por completo los viajes a Cuba ha disparado la demanda de pasajes a la Isla, según varias agencias de Miami.

"Hemos visto un fuerte aumento en la demanda de pasajes. Hay mucho temor porque la gente cree que de un momento a otro se van a terminar los viajes y no podrán ver más a sus seres queridos", dijo a el Nuevo Herald Maritza Díaz, empleada de la agencia CubaTur, con sede en Cutler Bay. "Los vínculos entre Miami y Cuba son muy fuertes. Con [George W.] Bush también prohibieron los viajes y la gente siguió yendo", añade.

En cambio, la agencia de viajes Via Cuba, en Los Ángeles (California); y Viaja a Cuba, en Houston (Texas), afirman no haber experimentado un incremento sustancial en los viajes a la Isla.

"Hemos visto un fuerte aumento en la demanda de pasajes. Hay mucho temor porque la gente cree que de un momento a otro se van a terminar los viajes y no podrán ver más a sus seres queridos"


American Airlines también ha confirmado una "gran demanda" en sus seis vuelos diarios a La Habana "durante todo el año" y sostiene que "los precios continúan variables". Un boleto para volar de ida y vuelta el próximo marzo, cuando entren en vigor las nuevas medidas, cuesta cerca de 200 dólares, un precio similar al del al año anterior.

Emilio Morales, director de The Havana Consulting Group, cree, sin embargo, que los precios comenzarán a aumentar si crece la demanda. "No podrán volar a La Habana más de nueve vuelos charters diarios. Eso tendrá un impacto porque el volumen de la demanda será mayor que la oferta", dice el economista a el Nuevo Herald, y se pregunta si las personas "estarán dispuestas a pagar un precio excesivo por su viaje a Cuba".

"Al tener menos vuelos habrá menos posibilidad de transportar mercancía y dinero", agrega Morales, que enfatiza el impacto de esta medida sobre las remesas

A eso habría, además, que sumar los traslados dentro de la Isla, que incrementarán sustancialmente el costo de los viajes. "Un pasaje de La Habana hasta Santiago de Cuba no cuesta menos que 500 dólares si utilizas un servicio particular. Los transportes estatales son más baratos, pero son escasos y cobran el peso del equipaje", puntualiza.

"Al tener menos vuelos habrá menos posibilidad de transportar mercancía y dinero", agrega Morales, que enfatiza el impacto de esta medida sobre las remesas a Cuba, la segunda fuente de ingresos de la renqueante economía de la Isla.

"Casi la mitad de las remesas llega por vías informales, es decir, a través de mulas, que viajan de Miami a La Habana. Eso cambiará con la reducción de los vuelos", añade. El economista considera que la mitad de los cubanos que viajan a la Isla se verán afectados por las recientes medidas.

Adonis Ríos, un cubano residente en Homestead que se dedica a viajar semanalmente a Cuba para llevar mercancías y efectivo, sospecha que su negocio y estilo de vida se verá afectado por las recientes medidas de la Administración. "Si suben los precios de los pasajes no podré dedicarme a lo mismo que hacía antes o tendré que subir los precios de las libras que llevo a Cuba", dijo.

Ríos vende su equipaje, unas 40 libras, a 9 dólares cada libra y entrega los paquetes a domicilio en el municipio de Regla, en La Habana. Además, vende la importación anual a la que tiene derecho por mantener su residencia en Cuba, cerca de 100 kilos, y funciona como puente para el envío de divisas.

Vende la importación anual a la que tiene derecho por mantener su residencia en Cuba, cerca de 100 kilos, y funciona como puente para el envío de divisas

"Mi negocio no hace rico a nadie, pero al menos me da para vivir decentemente y mantener a mi familia en Cuba", agregó.

Ríos, de 35 años, tiene en La Habana a su mujer y un niño de tres años, a los que "reclamó" a través del Programa de Reunificación Familiar Cubano (CFRP). El CFRP está detenido desde que EEUU evacuó el 60% de su personal diplomático en La Habana por los problemas de salud, asociados a supuestos ataques acústicos, que afectaron a sus funcionarios y cuyo origen aún no ha sido aclarado. La situación mantiene unos 22.000 casos en espera, lo que ha provocado protestas en el sur de Florida.

Como parte de la escalada de las tensiones entre EEUU y Cuba, Washington ha prohibido los viajes en crucero, en junio pasado, y limitado sustancialmente los vuelos a la isla, en represalia por el respaldo de La Habana al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, principal sostén económico del Gobierno de Miguel Díaz-Canel.

"A mí no me importa la política. Yo solo quiero ayudar a que mi familia viva mejor", dice Ríos. "No sé si Trump o Díaz-Canel son buenos o malos. Lo único que sé es que los que a quien más afecta toda esta bronca es a la gente de a pie".

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