El yogur, escaso y malo

Yogur de soya.
Los consumidores denuncian la pérdida de calidad del producto por los fallos en la refrigeración y en el control sanitario. (14ymedio)

La escasez del yogur de soya se ha agravado en las últimas semanas en el mercado normado, donde este producto destinado a los niños de siete a trece años se caracteriza además por su baja calidad.

Dirigido en su mayoría a la canasta familiar y la merienda escolar, el yogur de soya comenzó a producirse en la Isla en 2003, pero los fabricantes nunca han logrado cumplir sus compromisos de 250.000 toneladas anuales.

En la última sesión de la Asamblea Nacional, el pasado julio, las autoridades del sector culparon a la inestabilidad de cuadros de dirección, la obsolescencia tecnológica y el deterioro de los sistemas de refrigeración por los problemas que ha venido enfrentando la distribución del producto.

En esa ocasión, la ministra de la Industria Alimentaria, María del Carmen Concepción, reafirmó la importancia del yogur de soya y coincidió en la urgencia de "encontrar soluciones inmediatas". Sin embargo, con el paso de los meses el problema se ha agudizado en lugar de mejorar.

Los locales de venta, distribuidos en cada municipio, deberían ser abastecidos tres veces por semana, para que cada niño reciba doce bolsas en un mes. Los consumidores se quejan de que la cuota nunca se completa y de que, sin embargo, se puede encontrar el mismo yogur en la venta liberada.

"En una semana entra una sola vez, en ocasiones dos veces, pero no es nada seguro", explica una empleada de una lechería

"En una semana entra una sola vez, en ocasiones dos veces, pero no es nada seguro", explicó este martes una empleada de una lechería en Centro Habana, mientras una madre soltera se quejaba de que "a veces pasa la semana completa y no llega".

Los consumidores denuncian además la pérdida de calidad del producto por los fallos en la refrigeración y en el control sanitario.

En algunas áreas se ha sustituido el producto por una mezcla en polvo para preparar batido, pero con muy poca aceptación entre los clientes. "La población no la quiere porque se necesita leche para mezclarla. Con agua sola no le gusta a los niños", puntualiza un empleado de un mercado de la barriada de la Víbora, en La Habana.

Modesto Pérez, director del complejo lácteo de la capital, detalló esta semana a la televisión nacional los problemas técnicos que atraviesa la industria. "Mantener la estabilidad y tres calderas funcionando es complejo. Cada vez que hay una situación en esta caldera, la producción se detiene porque el vapor es fundamental para lograr la producción".

A mediados de este año la prensa oficial anunció que se destinarían nueve millones de pesos convertibles (CUC) para "resolver paulatinamente la situación de obsolescencia tecnológica existente en la producción y distribución del yogur de soya". Los resultados todavía no son visibles para el consumidor.

Por todo el país se repite la situación, ya que en las 15 empresas que producen este alimento se mantienen roturas que impiden o dificultan la producción. Las regiones más afectadas, además de la capital, son Bayamo, Guantánamo y Santiago de Cuba.

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