Petro regresa de Cuba con un discurso abiertamente golpista

Opinión

El mandatario saliente desconoce la victoria de Abelardo de la Espriella, alienta la "resistencia" y erosiona la legitimidad del relevo presidencial

El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, en una fotografía de archivo.
El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, en una fotografía de archivo. / EFE/Carlos Ortega
Clara Riveros

07 de agosto 2026 - 08:45

Bogotá/Gustavo Petro terminó su agenda internacional como presidente y jefe de Estado de Colombia visitando Cuba. Así completó 85 viajes internacionales. En Cuba estuvo apenas 48 horas. Un viaje sin relevancia aparente para Colombia pero que tendrá algún significado para el político colombiano por la consideración que profesa hacia el régimen castrista. 

Este viernes 7 de agosto toma posesión el presidente Abelardo de la Espriella, con un programa de política exterior marcadamente distinta de la que ejecutó el Pacto Histórico, el movimiento político de Petro, y que priorizó las afinidades ideológicas del mandatario colombiano, incluso a costa de los intereses o lineamientos tradicionales de la diplomacia del país. Entre los anuncios del nuevo Gobierno en materia de política exterior, sobresale que romperá relaciones con las dictaduras de Cuba y Nicaragua y resarcirá los daños infligidos por Petro a la relación bilateral con Israel.

En el ocaso de su mandato, el presidente saliente sigue convencido de ejercer un rol de liderazgo en lo que el progresismo denomina Sur Global. De ahí su llamamiento a confraternizar con el régimen de La Habana cuando insta a que “la humanidad se solidarice con Cuba”. El de Petro no ha sido un llamado a la solidaridad con el pueblo cubano que sufre miseria y represión y que reclama cambio, apertura, derechos y libertades como el que hiciera Yotuel la noche del sábado en Bogotá durante el VII Concierto de la Esperanza. Poca gracia debió hacerle a Hollman Morris la dosis de realidad por parte del vocalista de Orishas. Morris es el cuestionado gerente del Sistema de Medios Públicos convertido en aparato de propaganda del Pacto Histórico y, por añadidura, en correa transmisora de los populismos y autocracias que les son afines.

El futuro ex presidente de Colombia se dirige a sus bases con el propósito de mantener encendida la chispa y generar caos, “desobediencia civil”, insurrección, en cuanto deje el poder

Petro también dijo desde La Habana que había solicitado a la Administración de Trump que “se respete la diversidad de los pueblos” y que “al venir yo aquí me meto en problemas”, esto por estar incluido desde 2025 en la lista de los sancionados por EE UU. A su regreso de Cuba, el presidente colombiano ha mantenido un discurso incluso más incendiario y autoritario del que ha tenido en estas semanas y durante el proceso electoral. 

Petro nunca reconoció el triunfo de Abelardo de la Espriella y sigue dando como ganador a su candidato Iván Cepeda, quien ha sido incapaz de desmarcarse de su jefe y le ha designado como jefe de la oposición. Petro agita acusaciones delirantes de fraude, todas estas, teorías y elucubraciones sin fundamento alguno. 

El futuro ex presidente de Colombia se dirige a sus bases con el propósito de mantener encendida la chispa y generar caos, “desobediencia civil”, insurrección, en cuanto deje el poder. La noche de este martes, Petro desconocía abiertamente al presidente electo mientras le hablaba a sus seguidores en plaza pública. Se infiere, a partir de sus palabras, que les exhorta a constituir una suerte de milicias al estilo chavista, es decir, grupos paramilitares para defender su obra y desconocer al nuevo gobierno. 

Las palabras del mandatario han sido rechazadas por la opinión pública, no así por sus correligionarios e intelectuales militantes. “¿Cuánto tiempo durarán los efectos de ese fraude? Ya por ahí hablan, en las oficinas de Marco Rubio, de Abelardo el breve, ya intuyen que incluso no duraría los cuatro años de gobierno sino que la población colombiana lo haría renunciar”, afirmó Petro. Acto seguido su muchedumbre clamó: “Cepeda, presidente. Resistencia”. 

“Petro es un golpista. Ya no solo habla de fraude y desconoce al presidente electo, sino que ahora invita abiertamente a sacarlo del poder antes de que termine su mandato"

Santiago Vélez, columnista de El Espectador, señalaba esta semana en X que Petro, pese a gobernar mal, mentir e improvisar, “domina por completo la conversación pública”, prueba de ello es que nueve de los diez tuits con más likes en Colombia en los últimos 30 días son de Petro. A raíz de las declaraciones incendiarias del presidente, Vélez indicó en un par de tuits que “Petro es un golpista. Ya no solo habla de fraude y desconoce al presidente electo, sino que ahora invita abiertamente a sacarlo del poder antes de que termine su mandato. Prácticamente está convocando a un golpe de Estado. Eso no se puede normalizar”. 

En otro tuit abundó en su observación: “Lo de Petro pidiendo conformar grupos paramilitares y llamando a tumbar al presidente electo no me sorprende. Al fin y al cabo, siempre ha sido un insurgente que se alzó en armas contra el Estado y jamás dejó de despreciar la legalidad y las instituciones. Lo verdaderamente aterrador, parafraseando a Martin Luther King, no son los gritos de los malos, sino el silencio de los buenos: el de tantas personas importantes, estudiadas, influyentes y supuestamente institucionales que hoy prefieren callar. En dos días Petro ha invitado a conformar grupos paramilitares y a dar un golpe de Estado. Y no estoy exagerando”, puntualizó el abogado. 

Esta situación de crispación e incertidumbre a la que está empujando el presidente saliente, hasta ahora desconocida en la historia reciente de la política colombiana, ya no solo da cuenta de un mal perdedor y de un político antidemocrático, sino que constata el enorme daño que Gustavo Petro le ha causado a la dignidad del cargo que ocupa, además de usar dicha posición para lesionar y erosionar la confianza en las instituciones, así como las formas, usos y costumbres en el traspaso del poder político en Colombia, que hasta su arribo a la Casa de Nariño habían sido respetadas más allá del signo político e ideológico del mandatario de turno. 

La sospecha generalizada es que Petro no actúa de ese modo porque realmente está convencido de todos los disparates que afirma, sin pruebas ni sustento real, sino porque necesita distraer y restar importancia a los múltiples escándalos de corrupción que le han estallado en los últimos meses y que se suman a aquellos que han ido acumulándose desde que asumió el poder.

También te puede interesar

Lo último

stats