Cafetaleros de Santiago de Cuba rechazan flexibilizaciones para importar a EE UU

Una declaración firmada por dirigentes campesinos de Santiago de Cuba se suma al rechazo de la alta dirección de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) contra las flexibilizaciones para importar café cubano a Estados Unidos implementadas por la administración de Barack Obama.

El pronunciamiento, a nombre de más de 25.000 productores de la región oriental, cataloga la medida como un intento de "influir sobre el campesinado para separarlos del Estado". La nota también recalca la "fidelidad al Gobierno revolucionario" de los cafetaleros cubanos, en especial de los productores pertenecientes a 314 cooperativas, casi todas en zonas del Plan Turquino.

Los principales argumentos esgrimidos para rechazar la oferta estadounidense descansan, por una parte, en la gratitud de los campesinos hacia el Estado y, por otra, en la suspicacia de que todo lo que venga del vecino del Norte debe verse siempre como un regalo envenenado.

El hecho de que la declaración del Buró Nacional precediera a este texto evidencia cómo funciona esa "sociedad civil socialista" que no oculta, sino que se enorgullece de su fidelidad al Estado

La gratitud tiene largas raíces que se remontan a los lejanos días de la primera Ley de Reforma Agraria y se extienden hasta el día de hoy, en que el Estado facilita exiguos créditos a los productores, abre tiendas especiales para ciertos insumos y garantiza la adquisición de las cosechas. La suspicacia se fundamenta en lo que ha sido el núcleo duro de la política cubana en el último medio siglo y que se resume en aquella frase de Ernesto Guevara: "En el imperialismo no se puede confiar ni tantico así".

El hecho de que la declaración del Buró Nacional de la ANAP precediera al texto adjudicado a los cafetaleros del oriente cubano evidencia cómo funciona esa "sociedad civil socialista" que no oculta, sino que se enorgullece de su fidelidad al Estado. Ni siquiera tuvieron la delicadeza de permitir que "la protesta" comenzara por la base.

La agresividad de ambas declaraciones confirma ese bloqueo interno, principal freno al desarrollo de Cuba, que las autoridades se han afanado en maquillar durante décadas, pero que el proceso de normalización con Estados Unidos ha dejado en evidencia.

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