Todavía no se ha apagado del todo el tabaco

El equipo Pinar del Río derrotó 6 carreras a 3 a Ciego de Ávila.
El equipo Pinar del Río derrotó 6 carreras a 3 a Ciego de Ávila.

Otro buen juego, sin lugar a dudas, el de este lunes. Una demostración de por qué Pinar del Río es un equipo grande a pesar de sus propios resbalones, que no han sido pocos. En esta ocasión se enfrentó a la demoledora y bien aceitada maquinaria avileña y terminó por ganarle 6 carreras a 3 cuando ya no parecía haber esperanza alguna.

El público del estadio Capitán San Luis se negó a dar por vencidos a sus Vegueros y acudió en masa a ver cómo Erlis Casanova no los defraudaba. Ante el errático Vladimir García, no obstante, la ofensiva pinareña se desgastaba sin anotar, como en el día anterior -cuando dejó a 8 hombres en bases-, mientras un jonrón de Luis Robert Moirán ponía el juego 2-0 en el tercer inning. El estadio seguía lleno.

Pinar continuó embasando siempre a su primer bateador. Para más, el torpedero Michael González, siguió su increíble paso en la postemporada y dio en ese mismo capítulo un cuadrangular con dos en circulación, con el que la pizarra se volcó 3-2. Locura verde.

Aunque a la altura del quinto los locales habían desperdiciado a 7 corredores, en el sexto episodio hirieron muy duro a sus rivales con un jonrón del efectivo Lázaro Ramírez: 4-2 perdían los Tigres cuando partió Casanova y vino en su lugar Liván Moinelo, a quien le anotaron una carrera, sí, pero ese fue el tope para los avileños en el resto del juego.

Vladimir García, mientras tanto, tuvo que ser sustituido en el séptimo por Alberto Bisset, que ya no pudo detener el ataque pinareño y, en el octavo, con un definitivo 6-3, debió ser auxiliado por Yasmani Insua, quien no había salido en la postemporada. El brillante remate de Moinelo en el noveno hizo olvidar, con razón, que los Vegueros podían ser aún mejores de lo que parecían.

Sin justificar la derrota, el mentor avileño Roger Machado, reconoció que “enfrentamos al mejor pitcheo de Cuba”

De nuevo Michael González se reveló como piedra angular del edificio pinareño. Lázaro Ramírez dejó definitivamente de ser promesa y cumplió aún más. William Saavedra no decayó. La lesión de Yosvani Alarcón no resultó en el desastre que pudo ser. Pinar no hizo una final en blanco.

Sin justificar la derrota, el mentor avileño Roger Machado, reconoció que “enfrentamos al mejor pitcheo de Cuba”. Pero no es menos cierto que los Vegueros dejaron a 13 hombres en circulación y que no supieron aprovechar el mal arranque de Vladimir García, a quien solo en el primer tercio se le embasaron 6 jugadores por descontrol -dio 3 dead balls y regaló 3 boletos-, le conectaron 4 imparables y le anotaron 3 carreras.

Como ya había sido anunciado, Ariel Borrero, justamente conocido como el Remolcador, reafirmó, en una breve entrevista televisiva en medio del tope, que este será su último año como jugador y que, además, se tomará un descanso durante un tiempo en todo lo relacionado con el béisbol. Borrero se retira con Ciego de Ávila porque su equipo original, Villa Clara, no clasificó, y deja a su paso una estela de brillantes números.

Este martes 12 será el último partido en el estadio Capitán San Luis. Si triunfan los Tigres, mantienen la corona y se acabó la final. Si triunfa Pinar, se irá con puntuación en contra 3-2 a jugar en el muy ajeno patio del Cepero, donde entonces se decidiría todo.

Hoy, en el quinto partido, se repetirá el duelo que se dio en el segundo encuentro entre los derechos Vladimir Baños y Lázaro Blanco. Nadie puede dudar de que el San Luis volverá a repletarse para lo que debe ser otro buen juego.

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