El legado político de Oswaldo Payá

A dos años de la muerte trágica del líder cristiano, varios activistas recuerdan su contribución a la lucha democrática

"VOCES DE CUBA" PROGRAMA 9 - DOS AÑOS SIN OSWALDO PAYÁ SARDIÑAS from Voces de Cuba on Vimeo.

Dos años sin Oswaldo Payá Sardiñas (Voces de Cuba)

El 22 de julio de 2012 murió el líder opositor Oswaldo Payá junto al activista Harold Cepero. Payá lideró el Movimiento Cristiano de Liberación e impulsó el Proyecto Varela que logró recoger unas 25 mil firmas para exigir un referendo nacional. La libertad de expresión y de asociación, la libertad de prensa y de empresa, además de las elecciones libres, eran algunas de las exigencias de aquel documento rubricado por miles de cubanos.

Otro proyecto impulsado por Payá fue el Diálogo Nacional en el que participaron más de 12.000 cubanos. Los comentarios a partir de la discusión del documento base, sirvieron para conformar el Programa Todos Cubanos, pensado para guiar una transición pacífica y democrática.

Nominado en cinco ocasiones al Premio Nobel de la Paz, Payá se constituyó en una de las figuras más visibles y respetadas de la oposición cubana. En el año 2002 fue galardonado con el Premio Sájarov a los Derechos Humanos que entrega el Parlamento Europeo y pudo realizar una gira por varios países para difundir la situación dentro de la Isla. También fue candidato oficial al Premio Príncipe de Asturias y recibió un Honoris Causa en la Universidad de Columbia y en la Universidad de Miami.

La muerte de Payá ocurrió en las inmediaciones de la ciudad de Bayamo, cuando viajaba acompañado del español Ángel Carromero, el sueco Aron Modig y su colega de causa Harold Cepero. El gobierno cubano explicó el deceso como producto de un accidente automovilístico, pero la familia y muchos activistas cubanos han mantenido su duda acerca de esa versión. Una investigación independiente sobre los sucesos de aquel trágico 22 de julio ha sido pedida en diferentes foros internacionales, pero las autoridades cubanas no han dado respuesta a esa solicitud.

En el segundo aniversario de la muerte de Oswaldo Payá hemos preguntado a los activistas que compartieron sus ideales democráticos cuál es el mayor legado del líder del Movimiento Cristiano de Liberación.

Guillermo Fariñas, psicólogo y premio Sájarov del Parlamento Europeo

El principal legado que dejó Oswaldo Payá Sardiñas para la nación cubana, que va más allá de sus límites geográficos, fue que él demostró a su pueblo y al mundo que el gobierno cubano incumple sus propias leyes. Cuando con el Proyecto Varela presentó casi 25 mil firmas a la Asamblea del Poder Popular para que discutiese una petición ciudadana, el Gobierno cubano se negó a hacerlo y solo atinó a introducir de una manera burda un cambio en la Constitución. Esa a mi juicio fue su principal contribución: demostrar que el Gobierno cubano está fuera de todo lo que pudiera parecer un Estado de derecho y que ni siquiera respeta las propias leyes draconianas que sustentan el estado totalitario castrista.

Manuel Cuesta Morúa, promotor de Consenso Constitucional

Veo el legado de Oswaldo Payá en su actividad pionera para demostrar que era y es posible generar confianza cívica hacia el cambio democrático. Hasta él había muchas dudas de que la ciudadanía pudiera responder afirmativamente y de manera comprometida a una propuesta de cambio, sobre todo en una época como los años 90 y principios del 2000 en que era más difícil aún para el movimiento cívico. Eso fue lo que él sembró, lo que deja como legado y lo que demuestra como posibilidad de futuro para todos los activistas prodemocráticos dentro de las Isla.

Dagoberto Valdés, laico y director de la revista digital Convivencia

En primer lugar recordamos con mucho cariño y admiración a nuestro hermano Oswaldo Payá y quisiera sobre todo insistir en el futuro, en el legado, en la herencia que él ha tributado a todos los cubanos y para eso pienso en tres regalos que él nos dejó. En primer lugar, su postura, su actitud ciudadana. Fue un ciudadano que forjó esta sociedad y que supo despertar su conciencia para luchar por la democracia de forma pacífica y he ahí su segundo aporte, Oswaldo fue un hombre que luchó incansablemente durante toda su vida con métodos pacíficos sin dejarse provocar ni llegar a la violencia. Finalmente –no puedo dejar de decirlo– también como cristiano: fue un hombre que entendió que la religión no puede ser alienante ni puede divorciarse de la realidad donde le tocó vivir, y fue por eso que se comprometió como cristiano profundamente con el trabajo por la democracia en Cuba.

José Conrado Rodríguez Alegre, sacerdote católico

Oswaldo nos ha dejado un legado lleno de sinceridad y honestidad; un amor sacrificado por la patria y un auténtico compromiso con el evangelio de Jesucristo, un evangelio encarnado en la vida social, en la vida política en lo que tiene que ver con el bien de los hermanos, todo aquello que tiene que ver con la sociedad como tal. El suyo era un compromiso radical con el evangelio, pero al mismo tiempo, como tiene que ser, con todo ser humano. Para recordarlo, tenemos que rendir homenaje al hombre que fue en toda su dimensión, al mismo tiempo que sentimos el dolor del hermano que perdimos y le pedimos a Dios que haya muchos otros como él, hombres que sepan entregar su vida por los demás, en silencio, en la humildad, en medio de las incomprensiones de los hombres, pero ciertamente con una entrega total y con una calidad de vida que hoy ilumina la existencia de los que quedamos.

José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU)

Sin dudas el fallecido Oswaldo Payá dejó una huella imperecedera. Le recordamos como un cubano decidido y valiente que desde temprana fecha asumió el método de lucha no violenta con la intención de traer a Cuba los derechos y libertades de los que carecemos desde hace medio siglo. El trabajo del Movimiento Cristiano de Liberación marcó una pauta en el accionar pacífico a favor de esa Cuba justa, libre, democrática y próspera que todo cubano desea, esté del lado en que esté.

El proyecto Varela, esa iniciativa ciudadana lanzada por Oswaldo en la que tantos nos involucramos a tiempo completo, marcó también una pauta en el accionar de los luchadores por la democracia. En un principio, más de 11.000 personas en circunstancias complejas y difíciles, circunstancias que estaban en contra de los que colectaban las firmas y en contra de los que firmaban aquella petición ciudadana. El hecho de que por primera vez tantos cubanos defendieran una propuesta poniendo sus nombres y sus datos de identidad, apoyando aquellos cinco puntos que componían el Proyecto, fue un verdadero hito .

En lo personal Oswaldo fue un gran amigo con el que compartí momentos difíciles y felices. Lo tenemos muy presente. La UNPACU le rendirá el homenaje que se merece en este segundo aniversario de su trágica muerte.

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