Regulación del juego en línea en América Latina

Gran parte del problema se basa en una eterna discusión sobre los juegos mentales y los juegos de azar, o como diferenciar unos de otros para generar leyes equitativas.
Gran parte del problema se basa en una eterna discusión sobre los juegos mentales y los juegos de azar, o como diferenciar unos de otros para generar leyes equitativas.

Las apuestas y los juegos de casino siempre han sido tema de controversia. A pesar de que nos acompañan desde tiempos inmemoriales, no son pocos los países que optan por prohibir de manera tajante el juego, mientras que otros se decantan por una regulación más amigable que beneficie a todos los interesados.

Gran parte del problema se basa en una eterna discusión sobre los juegos mentales y los juegos de azar, o como diferenciar unos de otros para generar leyes equitativas. Hay sitios globales como 888Casino que tienen una oferta completa de juegos de todo tipo (póker, blackjack, esports, etc.) y constituyen el ejemplo perfecto de esta situación.

¿Cómo se ha regulado el juego a nivel global?

Estados Unidos ejerce un férreo control sobre las apuestas y juegos de casino (algo que se extiende también a Puerto Rico). Solo unos pocos estados han decidido legalizar el juego, pero en la mayoría de las ciudades norteamericanas no está permitido jugar en línea, y las apuestas presenciales se reducen a unos cuantos casinos licenciados, usualmente propiedad de comunidades nativas.

España y en general Europa han tomado un camino distinto. El país ibérico reguló todo el juego, creando un mercado tipo liquidez compartida con otros países como Francia o Portugal, mientras que por ejemplo en el Reino Unido se ha creado un ambiente legal muy amigable para los apostadores.

¿Cómo ha sido regulado el juego en América Latina?

No existe un panorama claro sobre cómo se están regulando los casinos en Latinoamérica. Colombia ha tomado la delantera y se ha convertido en el primer país del continente en crear un marco regulatorio que opera desde 2017, y que ha permitido la llegada de varios operadores nacionales e internacionales a las casas de los colombianos.

Argentina y Uruguay están siguiendo los pasos de Colombia y en sus respectivos Parlamentos cursan iniciativas para legalizar las apuestas, lo que ha generado ciertos inconvenientes para los apostadores pues muchos casinos han dejado de ofrecer sus servicios en dichos países debido a la falta de claridad.

Sin embargo, el grueso de países latinos, por ejemplo, Cuba, Perú, Venezuela, Nicaragua, México, Honduras, entre otros, están en una zona gris, es decir no existe una regulación específica sobre el juego, y tanto las casas de apuestas como los jugadores operan bajo el uso de licencias internacionales.

El ambiente de incertidumbre legal ha generado varias situaciones en América del Sur:

  • El surgir de una industria paralela que atiende a aquellos apostadores que siguen buscando alternativas a pesar de las prohibiciones;
  • La pérdida de ingresos vía impuestos que no son recaudados al no tener una legislación clara que permita a operadores como jugadores declarar sus ganancias;
  • En Colombia se creó un mercado tipo liquidez cerrada, es decir solo personas residentes en el mismo país pueden apostar entre sí, lo cual es inconveniente para juegos como el póker.

En general, podemos concluir que América Latina está avanzando lentamente en lo que a la regulación del juego en línea se refiere. En muchos sitios el juego no es ni legal ni ilegal. Solo unos cuántos países tienen leyes claras sobre el tema, pero en la mayoría de los casos hay vacíos jurídicos que no parece que fueran a resolverse pronto.

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