Penas de cárcel en Cuba por protestar en tiempo de pandemia y gritar "Díaz-Canel singao"

Condenan a 20 años a Maikel Puig Bergolla por "instigación a delinquir" y dos delitos de "asesinato en grado de tentativa"

Los hermanos Martín Perdomo son dos de los condenados. (Facebook)
Los hermanos Martín Perdomo son dos de los condenados. (Facebook)

A cuentagotas e incumpliendo sus propios plazos, los tribunales cubanos van entregando nuevas sentencias que provocan indignación entre los familiares de los manifestantes del 11 de julio, no solo por la cantidad de años de cárcel, sino también por las motivaciones invocadas por los jueces.

La condena de Maikel Puig Bergolla a 20 años de prisión la semana pasada por "instigación para delinquir" más "dos delitos de asesinato en grado de tentativa" por su participación en el 11J en Güines, provincia de Mayebeque, es una de las más severas tomadas por los tribunales cubanos en los últimos meses. En cambio, la sentencia hecha pública el pasado viernes contra los hermanos Nadir y Jorge Martín Perdomo, ambos de San José de las Lajas, es quizá una de las más sorprendentes en cuanto a las motivaciones invocadas por los jueces.

El tribunal dispuso también que Puig Bergolla debía "reparar el daño material ocasionado al Ministerio del Interior en la suma de treinta y siete pesos con veintiún centavos". En un inicio la Fiscalía pedía 25 años en un juicio que comenzó el pasado 12 de enero.

"Esta sentencia es la culminación de una obra teatral totalmente absurda, irrespetuosa, humillante"

La sentencia señala que el acusado, que "se encontraba gozando del beneficio de libertad condicional", se aglomeró junto a otros en el reparto Asbel o las Yaguas del municipio Güines y "comenzaron a desplazarse por el centro de la calle" hasta el área del parque central del poblado. Indican que una vez allí "se unieron a cientos de personas" y "en franco irrespeto al Presidente de la República" gritaban consignas como "Díaz-Canel singao" y "policía pinga". Además a Bergolla le señalan que alentó a los vecinos a que se unieran a "la caminata".

Otra sentencia conocida el viernes pasado fue la de Nadir y Jorge Martín Perdomo, ambos de San José de las Lajas, Mayabeque. Firmada el 8 de febrero por los jueces Sergio Rodríguez Garcés, Omar Castro Castro y Roberto Viltres González, condena a los hermanos a seis y ocho años de prisión, respectivamente, por los delitos de "atentado", "desacato" y "desórdenes públicos".

Aunque ambos tuvieron una rebaja en la condena respecto a la petición de la Fiscalía –Nadir, de 8 a 6 años y Jorge, de 10 a 8–, los familiares están indignados. Para Betty Guerra Perdomo, prima de los procesados, la sentencia en contra de estos es "una aberración" que no "no puede celebrar ni agradecer".

"Esta sentencia es la culminación de una obra teatral totalmente absurda, irrespetuosa, humillante", declara a este diario. "Todo lo que ha pasado con el caso de mis primos desde el principio es una aberración hasta este momento, no quiero decir que es el final porque me aferro a la esperanza de que con fuerza y lucha podemos cambiarlo".

Guerra cuenta que el juicio, celebrado en Quivicán el pasado 25 de enero, y puntualiza que la semana pasada los hermanos fueron separados de prisión. "Sigo creyendo que cada día que han pasado ahí es un año de vida robado violentamente y, por tanto, la lucha va a ser por la libertad completa", argumentó.

Tales comportamientos, recogidos por la sentencia y que son calificados de "total irrespeto", fueron corear "con euforia" palabras "soeces y vulgares" como "policías pinga" y "Díaz-Canel singao"

En el apartado de "hechos probados" de la sentencia, a la que tuvo acceso 14ymedio, se relata que los procesados, el pasado 11J, "decidieron burlar" las medidas dictadas por el Ministerio de Salud Pública por la pandemia de covid-19, "provocadoras en ese mismo período de miles de contagios y decesos de personas diarias" y que, "aun previsores de los males que acarrearían sus conductas", se incorporaron "a una aglomeración de personas" en la calle 54 de San José de las Lajas.

La manifestación, prosigue el texto, "alcanzó a otros individuos cuando al llamado de los encausados se unieron a la comparsa quienes asidos de calderos, objetos de metal y los claxon de los motociclos creaban enormes ruidos, los cuales pusieron en alerta a los vecinos próximos e incluso lejanos de las señaladas vías por su forma improcedente de exteriorizar sus comportamientos sin precedentes en el territorio".

Tales comportamientos, recogidos por la sentencia y que son calificados de "total irrespeto", fueron corear "con euforia" palabras "soeces y vulgares" como "policías pinga" y "Díaz-Canel singao", junto con "patria y vida", además de hacer "burdos reclamos a los comisionados protectores del lugar" y arrebatarle una bandera cubana por un momento a un agente que participaba en una contramanifestación gubernamental.

En un momento dado, el texto indica que en el lugar de la protesta se alcanzaron "escalas mayores", pues "se lanzaron piedras contra establecimientos", si bien aclara: "sin que los implicados hermanos Martín Perdomo se tuvieran como partícipes en estos episodios".

Aun así, los hermanos fueron condenados, con el agravante de que los hechos ocurrieron "en los precisos momentos de la crisis de la pandemia de covid".

En cuanto a la versión de la defensa, el texto indica que el abogado defensor, Reynier Brito López, "estimó como única tesis que de las calificaciones jurídicas imputadas a sus representados no constituyen delito alguno e interesó la libre absolución de ambos".

Para la madre de los hermanos, Marta Perdomo, la sentencia de sus hijos ha sido injusta, y a ello se añade el dolor de tener que ir de una cárcel a otra: "Nadir está en Melena del Sur y Jorgito, en Quivicán", cuenta. "Me separaron de mis hijos diciendo una mentira tan grande como que Nadir había pedido separarse de su hermano. Voy a quejarme con el jefe de las prisiones para pedir que estén juntos de nuevo porque la situación económica está difícil y no es fácil pagar carros para dos lugares distintos".

Además, adelantó que ella se va a ocupar de apelar la condena y aunque está consciente que será "prácticamente por gusto", hará todos los trámites pertinentes, incluso entregar "cartas a Díaz-Canel por las torturas que le hicieron a Nadir".

"Voy a seguir pidiendo libertad mientras que me corra sangre por las venas, fue injusto", concluye Perdomo. "Están jugando con nosotros pero yo tengo que seguir luchando por mis hijos".

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