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Alquízar se siente abandonada desde fin de año sin café, azúcar ni aceite en la bodega

La situación de desabastecimiento golpea fundamentalmente a los que viven en las zonas urbanas de este municipio de Artemisa

Bodega en Alquízar, provincia de Artemisa. (El Artemiseño)
Natalia López Moya

01 de febrero 2023 - 21:16

La Habana/"Antes aquí la gente podía usar para cocinar la manteca de puerco pero ya casi no hay quien críe animales y para colmo desde el año pasado no han vendido aceite por la bodega", se queja Liubis Torriente, de 32 años, vecina del municipio de Alquízar, en la provincia de Artemisa. "Tampoco ha llegado el azúcar ni el café racionado, estamos a punto de tener que comer tierra colorada".

En la bodega de Liubis, enclavada en el centro de la pequeña ciudad al suroeste de la capital cubana, la empleada pasa sus días de brazos cruzados a la espera de los productos que no llegan. "Estoy cansada de que todo el mundo venga y me descargué su malestar porque no ha llegado mercancía, pero yo no tengo la culpa", cuenta la mujer a 14ymedio bajo condición de anonimato.

"Aquí nos han olvidado, no tenemos la importancia de La Habana y tampoco las urgencias de los damnificados por el huracán [Ian] en Pinar del Río, así que estamos en tierra de nadie, no importamos", opina Liubis. "Mi hermana vive en La Habana, en el municipio Plaza de la Revolución, cerca del Consejo de Estado, y ahí sí les vendieron todo el azúcar", cuenta.

La situación de desabastecimiento golpea fundamentalmente a los que viven en las zonas urbanas de Alquízar. "Al menos el guajiro que tiene un pedazo de terreno puede ir resolviendo algo de alimentación con sus sembrados, sus gallinas ponedoras o sus vacas, pero los que tenemos casa aquí en el pueblo ni eso", considera esta madre de dos niños en la escuela primaria.

Sin embargo, los tres productos que faltan apenas pueden ser elaborados para el autoconsumo. "Nosotros nos abastecíamos de la grasa que hacía falta para el día a día con los puercos que teníamos, pero hace más de tres años me quité de la cría porque ya no se podía conseguir comida para los animales", detalla Arturo, un campesino que vive en el poblado de Pulido, a las afueras del centro urbano.

"No hay grasa ni para sofreír un poco de cebolla y mi mujer lo que ha hecho es poner en la sartén el pellejo del pollo para poder cocinar con eso"

"Sin la grasa de cerdo dependemos por completo del aceite de la bodega o del que compremos por trasmano [en el mercado informal]". La familia de Arturo lleva semanas comiendo "fufú de plátano seco", remacha. "No hay grasa ni para sofreír un poco de cebolla y mi mujer lo que ha hecho es poner en la sartén el pellejo del pollo para poder cocinar con eso".

El aceite vegetal que se vende por la canasta normada es mayoritariamente importado o de soya, que se refina y envasa en la Isla. Por su parte, el café y el azúcar racionados provienen de la producción nacional que es mayoritariamente estatal y la comercialización de ambos productos constituye un monopolio oficial.

"Cuando falta el azúcar o el café hay que morir sí o sí con el mercado negro o con las tiendas en MLC (moneda libremente convertible)", subraya Arturo. "Se puede usar algo de miel para endulzar y estirar el café agregándole chícharo tostado pero tarde o temprano hay que terminar comprándolos en divisas".

"Antes usted entraba a cualquier casa aquí y te brindaban un buchito de café Hola, del que viene por la bodega. Si tenías suerte te tocaba una colada de Cubita o Arriero comprado en las shoppings, pero ahora cuando la gente logra tener café es Bustelo o La Llave que le mandó la familia de Miami o se lo compraron a una mula, bien caro, por cierto".

La falta de azúcar indigna especialmente a los residentes en Alquízar, una región que en el pasado hacía caja también con dulces típicos como las barras de guayaba que se vendían a la orilla de las carreteras. Ahora, a falta del ingrediente, toda la producción particular de dulces, batidos de fruta y confituras se ha paralizado.

Según contó a finales del año pasado Leticia Ojeda, directora comercial del Grupo de Alimentos del Ministerio del Comercio Interior, con la caída en picada de la zafra se decidió proteger la canasta familiar normada y el consumo social destinado a los sectores de Educación y Salud, pero las bodegas alquizareñas no parecen estar incluidas entre las priorizadas.

A mediados de enero pasado, Ojeda señaló que cuatro provincias no habían podido terminar la distribución en algunos de sus municipios. Mencionó a Artemisa, Matanzas, Pinar del Río y La Habana, cuyas entregas de azúcar en febrero estaban garantizadas solo a un 60%, hasta ese momento. Un anuncio que hace temer a los vecinos de Alquízar que las bodegas vacías tardarán semanas en volver a tener esos productos.

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