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Amenazas, detenciones y denuncias de tortura marcan la ofensiva del régimen en vísperas del 11J

Represión

Anna Bensi fue retenida casi once horas, Leonardo Romero Negrín quedó bajo investigación por un cacerolazo y Alexander Díaz denunció torturas tras permanecer incomunicado

“Es lo mismo de siempre, intentar callar, reprimir, amenazar”, resumió Anna Bensi la noche del jueves. / Facebook / Captura de pantalla
14ymedio

03 de julio 2026 - 16:40

La Habana/El régimen cubano desató en los últimos días una jornada de fuerte represión contra activistas, periodistas independientes y opositores, a medida que aumenta el descontento popular por los apagones y se acerca otro aniversario de las protestas del 11J. La influencer Anna Bensi fue retenida casi once horas y amenazada con prisión por sus videos, Leonardo Romero Negrín quedó sometido a un expediente penal por participar en un cacerolazo en Centro Habana y el expreso político Alexander Díaz Rodríguez denunció torturas tras permanecer incomunicado.

“Es lo mismo de siempre, intentar callar, reprimir, amenazar”, resumió Bensi la noche del jueves, poco después de regresar a su casa. La joven, cuyo nombre completo es Ana Sofía Benítez Silvente, había entrado a las 10 de la mañana en la estación de Policía de Alamar y no salió hasta las nueve de la noche.

Durante las primeras cuatro horas, según relató en un video, permaneció sentada en el salón principal de la unidad sin que nadie la atendiera. Después fue interrogada por un hombre y una mujer, que volvieron a hablarle del embargo estadounidense, las sanciones contra Cuba y las posibles consecuencias de sus publicaciones. Los agentes insistieron además en que debía cambiar sus videos y dedicarse a “otro tipo de contenido”.

“Quiero aclarar que es un llanto de impotencia”, precisó Anna Bensi en un video. / Facebook / Captura de pantalla

Antes de liberarla, las autoridades la obligaron a prestar declaración y a firmar una advertencia, o un documento de “trabajo profiláctico”, como lo describió ella misma. En el texto se mencionaba el artículo 268 del Código Penal, que sanciona a quien incite públicamente a cometer un delito determinado y agrava las penas cuando la supuesta instigación se realiza a través de redes sociales o medios de comunicación.

El instructor le aseguró que sus videos contenían incitaciones a los desórdenes públicos y que, si estas llegaban a “concretarse”, podría terminar en prisión. Bensi respondió en su declaración que nunca ha pedido a nadie que cometa un delito. “Yo simplemente me expreso y aquel que se identifica, pues felicidades”, reiteró después.

La influencer solicitó una copia del documento que había firmado, pero los agentes se negaron a entregársela. El prolongado encierro afectó físicamente a la joven, que padece anemia y explicó que no pudo alimentarse adecuadamente durante el día. Cuando salió de la estación, rompió a llorar al encontrarse con familiares, amigos y activistas que habían esperado durante horas frente al lugar. “Quiero aclarar que es un llanto de impotencia”, precisó. Al regresar a su vivienda, encontró otro apagón y tuvo que comenzar a cocinar con carbón.

Romero Negrín salió este viernes de la estación con una multa de 2.000 pesos. / Facebook / Lisbeth Moya González

Mientras la Seguridad del Estado amenazaba a la influencer por expresar el malestar social en internet, Leonardo Romero Negrín permanecía detenido por haberlo manifestado en la calle. El activista fue arrestado con violencia la noche del miércoles en la esquina de Ánimas y Consulado, después de sumarse a un cacerolazo de vecinos de Centro Habana contra los prolongados cortes eléctricos y la falta de agua.

Familiares y amigos permanecieron durante horas ante la estación policial de Zanja sin recibir información clara. Las autoridades fueron posponiendo sucesivamente el momento en que ofrecerían noticias sobre el detenido, mientras Justicia 11J, el Observatorio de Libertad Académica y otras organizaciones reclamaban su liberación.

Romero Negrín salió este viernes de la estación con una multa de 2.000 pesos, según informó la periodista e investigadora Lisbeth Moya González. Durante las horas previas, ella misma había alertado de que las autoridades le habían abierto un expediente penal por el presunto delito de desórdenes públicos, después de su participación en el cacerolazo de Centro Habana. 

La ofensiva represiva tuvo además otro objetivo inmediato: impedir que activistas, opositores y periodistas independientes asistieran a la recepción en la residencia del jefe de misión de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, por la celebración del 250 aniversario de la independencia estadounidense.

La Redacción de 14ymedio, en Nuevo Vedado, amaneció sitiada para impedir que Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar pudieran salir. También Camila Acosta, colaboradora de CubaNet y ABC, denunció vigilancia frente a su vivienda. Otros activistas, como Marthadela Tamayo y Osvaldo Navarro se encontraban detenidos para impedirles acudir al encuentro.

El caso más grave conocido hasta ahora es el de Alexander Díaz Rodríguez, ex preso político del 11J, quien denunció haber permanecido casi tres días incomunicado

La Embajada de Estados Unidos reaccionó públicamente a los operativos. “¿Qué les parece que la Seguridad del Estado amenace a cubanos que atienden o vengan a trabajar en eventos, como la celebración del Día de Independencia de EE UU?”, preguntó en sus redes. La legación añadió que muchos invitados habían denunciado que el régimen les impedía asistir al evento Freedom250 y cuestionó: “¿Por qué le molesta tanto al régimen que cubanos de a pie participen en un evento que celebra libertad?”.

El caso más grave conocido hasta ahora es el de Alexander Díaz Rodríguez, ex preso político del 11J, quien denunció haber permanecido casi tres días incomunicado tras ser detenido cuando se dirigía a la residencia estadounidense. “Me secuestraron. Me desnudaron. Me golpearon. Me apuntaron con una pistola simulando una ruleta rusa”, relató en un testimonio difundido por Prisoners Defenders.

Según su denuncia, fue trasladado entre varias unidades policiales, golpeado reiteradamente, obligado a desnudarse y abandonado en una zona de monte junto a José Elías González Agüero. Díaz Rodríguez, excarcelado tras cumplir casi cinco años de prisión por su participación en las protestas del 11J, afirmó que durante su encarcelamiento perdió cerca de 50 kilos y desarrolló cáncer de tiroides, hepatitis B, anemia y desnutrición severa.

En Pinar del Río, las activistas Lisandra Orraca e Irina León fueron retenidas en sus casas. En esa misma provincia, Dagoberto Valdés y Yoandy Izquierdo, del Centro de Estudios Convivencia, habían sido hostigados dos días antes para impedir que viajaran a La Habana tras recibir la invitación de Hammer. También fueron citados con “advertencia oficial” los hermanos Betty y Abel, del proyecto Fuera de la Caja, y Rolando Fidel Pérez, conocido como el Pregonero de Cristo.

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