El Estado apuesta al sector privado para rescatar el turismo en Cuba

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Nacionales y extranjeros podrán crear agencias de viajes, alquilar vehículos y gestionar hoteles

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Las medidas suponen el mayor cambio en la política turística cubana en décadas. / 14ymedio
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10 de julio 2026 - 14:34

Madrid/Mientras el sector turístico cubano se desploma, el Gobierno continúa buscando fórmulas desesperadas para reactivarlo. No solo son alarmantes las cifras de visitantes extranjeros, sino también las de los vacacionistas nacionales. Según la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei), entre enero y marzo de 2026 se registraron 228.072 nacionales, frente a los 350.302 del mismo periodo del año anterior.

Esta semana, el Estado anunció la creación de la primera red estatal de agroturismo en Pinar del Río: 18 fincas repartidas en seis municipios ofrecerán recorridos por vegas de tabaco, experiencias ganaderas, cultivos tradicionales y gastronomía campesina. 

Esta iniciativa forma parte de una serie de nuevas estrategias de las empresas estatales para reanimar el sector. Las ferias comerciales organizadas por los grupos hoteleros Cubanacán y Gran Caribe abrían campañas de descuentos para hoteles con ocupaciones muy bajas y promociones destinadas al mercado nacional. Queda por ver si los viajeros nacionales están de ánimos para responder a las ofertas. 

El paquete de reformas aprobado en junio dedica un capítulo completo –el eje 17 de las 176 “Transformaciones Económicas y Sociales”– al turismo. Entre las medidas figura la aprobación de beneficios fiscales para proyectos de ecoturismo y otras formas de turismo especializado, precisamente el contexto en el que se inserta la anunciada red de agroturismo de Pinar del Río. Pero esta no se trata de la novedad más sobresaliente.  

Por primera vez se autorizará la creación de agencias de viajes privadas, junto con agencias de capital totalmente extranjero o empresas mixtas

Son 13 medidas que no llegan a desmontar del todo el control estatal sobre el sector turístico, pero sí abren mayores oportunidades a la inversión privada y extranjera. El economista cubano Elías Amor, en una entrevista concedida a CiberCuba, las calificó como las más llamativas de todo el paquete de reformas. 

Por primera vez se autorizará la creación de agencias de viajes privadas, junto con agencias de capital totalmente extranjero o empresas mixtas. 

Hasta ahora, las agencias de viajes autorizadas en Cuba operaban bajo un marco altamente regulado y dominado por entidades estatales o vinculadas al aparato turístico oficial. Con la nueva política, los emprendedores cubanos podrán acceder a actividades como la organización de paquetes turísticos, la gestión de reservas, la venta de excursiones, la coordinación de traslados y la promoción de destinos dentro del país.

Asimismo, la autorización de agencias de viajes con capital 100% extranjero abrirá las puertas a nuevos turoperadores internacionales que quieran actuar directamente en la Isla. 

También se legalizará el trabajo de guías turísticos privados y agentes de venta particulares, siempre que obtengan la certificación correspondiente. Se incorpora además la figura del gestor de destino local, encargado de coordinar hoteles, transportistas, agencias, restaurantes y otros actores públicos y privados bajo una estrategia común de promoción y desarrollo.

Las medidas amplían las modalidades de inversión tanto para extranjeros como para cubanos residentes en el exterior o en el territorio nacional

Las medidas amplían las modalidades de inversión tanto para extranjeros como para cubanos residentes en el exterior o en el territorio nacional. Con las reformas se incorporan la posibilidad de arrendamientos, la concesión del derecho a explotar hoteles y otros activos sin adquirir su propiedad –una fórmula similar a la que siguen las hoteleras extranjeras que operan en la Isla–, y la concesión de áreas para desarrollar proyectos turísticos. Elías Amor se mostró optimista ante esta última novedad. “Aquí ya no distinguen entre empresas españolas, extranjeras o cubanas. Ya esto es para todos”, afirmó en la entrevista citada. A su juicio, esta apertura es “una apuesta en valor del territorio cubano para el sector turístico”. 

También llamativa es la posibilidad de venta de inmuebles –bajo el requisito de aprobación previa “caso a caso”– tanto a inversionistas extranjeros como a cubanos residentes dentro y fuera del país. No obstante, esa exigencia de selectividad deja la decisión en manos de las autoridades y abre la puerta a la arbitrariedad y a procesos burocráticos más lentos.

Se permitirá aplicar todas las modalidades de negocio en los cayos, en los centros patrimoniales de La Habana Vieja y Trinidad y, en general, en cualquier polo turístico del país. Además, se abrirá la puerta al desarrollo inmobiliario asociado al turismo tanto en esos destinos como en determinadas zonas urbanas.

Otro cambio importante afecta a las marinas deportivas. Podrán gestionarse mediante empresas mixtas o contratos de arrendamiento. La medida busca impulsar el turismo náutico y atraer a un segmento de alto poder adquisitivo que Cuba apenas ha logrado desarrollar, aunque su potencial seguirá limitado por las sanciones estadounidenses.

La mayoría de las medidas requieren una compleja puesta en marcha, por lo que sus resultados difícilmente se verán a corto plazo

También se liberalizará el alquiler de automóviles, un servicio muy demandado por los viajeros –ante el deterioro del transporte nacional–, pero afectado por los altos precios, la escasa disponibilidad y la baja calidad. Esta actividad, hasta ahora dominada por dos compañías estatales –Transtur y Gaviota–, también podrá ser desarrollada a partir de ahora por empresas privadas nacionales y por inversionistas extranjeros.

Entre las propuestas también figura la creación de un impuesto destinado a financiar la sostenibilidad, la promoción y la imagen de los destinos turísticos. Su aplicación en medio de la actual crisis corre el riesgo de desincentivar aún más la llegada de visitantes. 

Por último, el Estado propone crear un banco corporativo online con operaciones internacionales y servicios de activos virtuales para sortear las dificultades que enfrentan los visitantes al realizar pagos electrónicos en Cuba. Sin embargo, esta iniciativa podría convertirse en un obstáculo más que en una solución, dadas las dificultades que plantea su implementación técnica.

En conjunto, las medidas suponen el mayor cambio en la política turística cubana en décadas. Sin embargo, llegan en medio de una crisis económica que exige resultados inmediatos. La mayoría de las medidas requieren una compleja puesta en marcha, por lo que sus resultados difícilmente se verán a corto plazo. Además, en un país donde el turismo ha estado durante décadas bajo un férreo control estatal, no será fácil generar un clima de confianza entre los inversores, tanto nacionales como extranjeros.

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