Bahamas despide a 31 de los 110 maestros cubanos mientras negocia con EE UU
Misiones
La misión sanitaria ya fue reducida a 35 personas, con solo tres médicos y 32 técnicos de laboratorio, rayos X, electrocardiografía y enfermería
Madrid/El Gobierno de Bahamas ha confirmado que no renovará los contratos de 31 maestros cubanos de cara al nuevo año escolar, una decisión que se suma a más de año y medio de ajustes en los acuerdos laborales que el archipiélago mantiene con Cuba y que coincide con negociaciones aún abiertas con Estados Unidos sobre el estatus del personal sanitario cubano en el país.
El Ministerio de Educación bahameño explicó que la renovación de los contratos "nunca estuvo garantizada" y que los docentes afectados tendrán tiempo suficiente para resolver sus asuntos personales antes de salir del país. La cartera insistió en que su prioridad es "el reclutamiento y la contratación de educadores bahameños calificados", un esfuerzo que, según el ministerio, ya ha permitido incorporar a un número significativo de nuevos maestros locales.
La decisión llega después de que el Gobierno del primer ministro Philip Davis reestructurara en 2025 su relación con las agencias estatales cubanas de contratación, tras advertencias de Washington de que el modelo —gestionado a través de intermediarios del régimen— constituía una forma de trabajo forzoso. El Departamento de Estado ha calificado repetidamente los programas de exportación laboral cubanos, tanto médicos como educativos, como esquemas de explotación en los que La Habana retiene la mayor parte de los salarios pagados por los países receptores.
La misión sanitaria ya fue reducida a 35 personas, con solo tres médicos y 32 técnicos de laboratorio, rayos X, electrocardiografía y enfermería, además de ingenieros biomédicos.
El Departamento de Estado ha calificado repetidamente los programas de exportación laboral cubanos, tanto médicos como educativos, como esquemas de explotación
El canciller, Fred Mitchell, se negó a precisar si las preocupaciones estadounidenses influyeron en la decisión sobre los maestros. Sin embargo, el hecho de que el anuncio coincida con las conversaciones que el ministro de Salud, Michael Darville, mantiene con funcionarios de Washington sobre la contratación directa del personal médico cubano —negociaciones que se extienden ya por más de 16 meses sin resolverse— alimenta la lectura de que el ajuste educativo podría funcionar también como una señal de buena voluntad hacia Estados Unidos mientras se cierra el capítulo sanitario.
La medida no está exenta de costos internos. La diputada por Central Grand Bahama, Frazette Gibson, criticó la forma en que se informó a los docentes cubanos y advirtió de que su salida podría interrumpir programas en áreas donde Bahamas depende de ellos: soldadura, agricultura y otras disciplinas técnicas. La presidenta del sindicato de maestros, Belinda Wilson, ya había señalado en 2025 que el personal cubano cumple "un papel muy, muy importante" en el sistema, particularmente en materias con escasez crónica de candidatos locales, como idiomas, artes escénicas, educación de la primera infancia y educación especial.
Esa dependencia estructural sugiere que un cierre total y abrupto del programa educativo cubano —similar al ocurrido en Honduras o Jamaica— obligaría a Bahamas a lanzar una convocatoria de reclutamiento internacional para cubrir las vacantes que dejarían los docentes cubanos, un proceso que, según reconocen las propias autoridades educativas, no puede resolverse de forma inmediata.
La diputada por Central Grand Bahama, Frazette Gibson, criticó la forma en que se informó a los docentes cubanos y advirtió de que su salida podría interrumpir programas en áreas donde Bahamas depende de ellos
Por ahora, no hay indicios públicos de que el Gobierno bahameño planee eliminar por completo el programa: de los aproximadamente 110 maestros cubanos que regresaron a las aulas en 2025, la salida de 31 dejaría todavía a un contingente importante en funciones, una reducción parcial más que una ruptura definitiva.
Bahamas se suma así, aunque de forma gradual y menos categórica, a la lista de países —entre ellos Honduras, Guatemala, Jamaica y Guyana— que en el último año y medio han terminado o reformulado sus convenios de cooperación laboral con Cuba, en medio de la creciente presión internacional contra un modelo que organismos de derechos humanos y el propio Gobierno estadounidense han calificado como una forma de esclavitud moderna.