Cacerolazos en La Habana, tras un déficit de más de 2.000 MW, que podría repetirse hoy

Apagones

La capital aún tiene frescas las movilizaciones de marzo pasado, que se registraron por una semana consecutiva

A cacerolazos, desde anoche decenas de cubanos protestaron en Luyanó, luego de más 16 largas horas de apagón
A cacerolazos, desde anoche decenas de cubanos protestaron en Luyanó, luego de más 16 largas horas de apagón / Facebook
14ymedio

12 de mayo 2026 - 16:30

La Habana/“La gente está que arde porque casi nadie pudo dormir en la madrugada por los largos apagones que afectaron prácticamente todos los municipios de La Habana”. Quien habla a 14ymedio (cursivas) es una residente del barrio de Luyanó que, desde su casa, oyó a numerosos vecinos protestar a cacerolazos por la falta de luz.

“No hubo electricidad en casi todo el día y la noche, y para colmo ayer fue día de agua y la gente que tiene que acopiar agua, valiéndose de los ladrones, no pudo coger nada”, cuenta enojado otro vecino, que agrega que ya son de tres días sin acceso al líquido en esa zona habanera.

Pasadas de las 9 de la noche, el déficit energético alcanzó los 2.012 megavatios (MW), por encima de lo planificado (1.985 MW) debido a que la demanda también resultó superior a lo previsto”, se justificó la Unión Eléctrica (UNE) en su parte diaria este martes.

En la calle, se escucha la voz de una joven. “Anoche no pude dormir ni una hora”, le dice a una anciana. Una persona más cuenta que apenas pegó un pestañazo y otra remata: “Yo apenas un par de horas de sueño”. La vigilia a la que obliga la mezcla de apagones y calor les pesa a todos en esta ciudad, que tiene frescas aún las movilizaciones de marzo pasado, con protestas en las noches durante más de una semana consecutiva.

“Anoche no pude dormir ni una hora”, le dice a una anciana. Una persona más cuenta que apenas pegó un pestañazo

Buscar entretenimiento o refugio en redes sociales tampoco es opción. El internet en la calle es prácticamente nulo, lo que refleja que sigue el grave problema de conectividad en el país. Y, para el resto de este martes, la situación no pinta mejor.

Según el parte oficial, este martes está previsto que alcance los 1.990 MW en la hora pico, cuando la demanda se prevé de 3.250 MW, es decir, una afectación del 61% de las necesidades energéticas. Sin embargo, podría ser mayor, pues la misma UNE dice que dicha cifra toma en cuenta la entrada de la Unidad 3 de la termoeléctrica de Santa Cruz, que aportaría 40 MW, aunque no es un hecho.

A ello hay que añadir la salida este lunes de la Unidad 1 de Felton –por 96 horas–, una de las principales del país, y las averías de la Unidad 2 de la misma planta, la Unidad 5 de la Antonio Maceo (Renté) y las unidades 2 y 3 de la central Ernesto Guevara.

Asimismo, no están disponibles, “por mantenimiento”, la Unidad 5 de Mariel, la Unidad 6 de Renté y la Unidad 5 de Nuevitas. “A todo lo anterior se suman las limitaciones en la generación térmica, con 425 MW fuera de servicio”, señala la UNE.

La causa estructural del desastre combina una infraestructura termoeléctrica envejecida con una severa escasez de combustible. La tregua de varias semanas proporcionada por el crudo ruso del Anatoly Kolodkin, con sus 730.000, se agotó a finales de abril, y el colapso regresó.

La causa estructural del desastre combina una infraestructura termoeléctrica envejecida con una severa escasez de combustible

El sistema energético precisa al menos 6.612 millones de dólares solamente para sanear su capacidad de generación eléctrica, según un informe del centro de investigación estadounidense Cuba Study Group publicado en marzo pasado.

El estudio, realizado por el economista cubano Ricardo Torres, recuerda que “la recuperación técnica” del sistema eléctrico nacional “depende de condiciones institucionales y económicas que permitan inversiones sostenidas y fiabilidad operativa” y, en términos generales, una “transformación económica”.

El saneamiento, señala Torres, implica, por un lado, recuperar la generación de las termoeléctricas y la generación distribuida (motores de diésel y fueloil) y, por otro, promover una transformación del mix energético potenciando las renovables (solar, eólica terrestre y bioeléctricas basadas en la biomasa de la caña azucarera).

Mientras tanto, la apuesta de las autoridades es la instalación masiva de paneles solares, que estará lista por completo, siempre y cuando se cumpla el calendario que trazaron, en 24 años, hasta 2050.

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